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Ben is back: Estados Unidos a través de las drogas Destacado

Julia Roberts y Lucas Hedges nos regalan grandes actuaciones.  Julia Roberts y Lucas Hedges nos regalan grandes actuaciones. Especial

Estados Unidos está en una crisis como pocas antes vistas. En 2017, 47 mil personas fallecieron como víctimas de la crisis de opiáceos, que tiene además un costo económico estimado de alrededor de 75 mil millones de dólares. Y es que se trata de una situación literalmente fabricada.
La familia Sackler es señalada directamente como la causa de dicha crisis. Dueños de la farmacéutica Purdue, conocida por producir OxyContin, un poderoso opiáceo que llegó a ser percibido como una droga más amigable que otras similares, debido a una intensa (e ilegal) campaña de mercadotecnia, los Sackler se han vuelto multimillonarios a partir de las adicciones de otros y no han enfrentado consecuencia alguna por ello.


Los 130 ciudadanos ordinarios que mueren diariamente en Estados Unidos debido a esta crisis, tienen nombre y apellido. En Ben is back, nos ponemos en los zapatos de una familia y un pueblo que ha sido sacudido por ella.
Escrita y dirigida por Peter Hedges, Ben is back (regresa a mí) es un duro y revelador retrato sobre la drogadicción y sus crecientes efectos en la gente que rodea a sus víctimas.
Conocemos a la familia Burns está preparándose para Navidad. Tras llevarlos a practicar en el coro de la iglesia, Holly (Julia Roberts) regresa a casa con su hija Ivy (Kathryn Newton) de un primer matrimonio, y sus dos hijos más pequeños, que tiene con su actual esposo Neal (Courtney B. Vance). En el camino, se topan con una sorpresa: Ben (Lucas Hedges), el hijo mayor de 19 años, dice regresar a casa el día de Navidad. Ben lleva más de 70 días sobrio en una clínica de recuperación. Todos toman su arribo como algo negativo. Excepto Holly, quien al verlo, desciende del vehículo para tomarlo entre sus brazos.
Pese a ello, se nota que Holly conoce la rutina y la forma de actuar de su hijo. Esconde las medicinas, le obliga a tomar una prueba antidoping y le dice que no se separará de él las 24 horas que pasará de regreso en casa.
Y es que Ben lanza a su madre una advertencia: no creas nada que un adicto te diga. De ahí que Holly dude cuando le asegura que su patrocinador le permitió pasar un día con su familia.
En un principio, la familia se ajusta a su regreso. Los más pequeños son felices conviviendo con su hermano. Pero Ivy  sabe cómo Ben puede manipular a Holly, quien deja todo por él. En un momento, Ben desaparece por unos minutos. La madre comienza a buscar en pánico por la casa, cuando encuentra a su hijo tirado en el piso. Pensando lo peor, Holly descubre a Ben jugando con su perro, agradeciéndole por haber salvado su vida la última vez que estuvo ahí. Ben recuerda que el doctor le aseguró que de no ser por Ponce, hubiera fallecido de una sobredosis.
Así vive Holly cuando Ben está cerca: sufriendo todo el tiempo, cuestionando si creer sus promesas, dudando de la integridad de su hijo y, sobre todo, preguntándose (y preguntándole) cuánto tiempo se mantendrá con vida.
En un transcurso de 24 horas, Regresa a Mí es capaz de llevarnos al corazón de una familia que vive aterrorizada. La adicción de Ben no es suya únicamente, es del pueblo en que habitan. Prácticamente todo lo que sucede, es movido por la adicción y sus consecuencias.
En un brutal momento de lucidez, Holly se encuentra a una anciana pareja en el centro comercial. Él, un doctor con Alzheimer. Mientras la esposa se distrae, Holly le recuerda al hombre que cuando Ben tenía 14, tuvo una pequeña lesión mientras esquiaba. El doctor le prescribió analgésicos que, según él, no eran adictivos. “Así que le aumentaste la dosis y él se volvió adicto a ellos y arruinaste su vida. Podrás pretender que no lo recuerdas pero yo nunca olvidaré. Espero que sufras una muerte terrible”. El hombre pronto olvida lo que dice pero para Holly es una catarsis.
Más aún cuando el regreso de Ben implica levantar el polvo de su pasado, que comienza a cubrirlo todo, y ella termina inmersa en él.
Regresa a mí es un pequeño universo que explora de manera impecable a una familia en el centro de la crisis inconmensurable. El director no es sutil al señalar directamente la hipocresía de las farmacéuticas que provocaron un problema nacional pero que se niegan a enfrentarlo.
Además, con Regresa a mí, Roberts nos regala su mejor actuación desde Closer. Se trata de una actriz que nos entrega su talento a cuentagotas pero que, cuando lo hace, nos recuerda que está a la altura de cualquiera.
Hedges, quien se ha revelado como uno de los mejores actores jóvenes, está aquí de nuevo mostrando todo lo que tiene. Es una actuación dolorosa que juega con nosotros como Ben lo hace con Holly.
La dinámica entre ambos actores es el corazón de la película. Su intercambio en pantalla es lo que nos mantiene pegados a la pantalla hasta que las circunstancias llevarán a ambos al límite.
Regresa a mí es un necesario retrato que te revuelve el estómago en sus momentos más bajos y te hace creer en la familia en los más altos.

Salvador Medina

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