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Pacific Rim Uprising: la presión de seguir a Del Toro Destacado

El ganador del Oscar pasó la estafeta a Steven S. DeKnight como director de la secuela. El ganador del Oscar pasó la estafeta a Steven S. DeKnight como director de la secuela. Especial

En el mundo de los blockbusters, el director es rey. Lo han probado Patty Jenkins, Ryan Coogler, Josh Whedon y Christopher Nolan antes que ellos. Y fue quizás este último quien probó que la apuesta por un director con visión al frente de una franquicia millonaria, es una buena idea.
Guillermo del Toro tuvo la responsabilidad de dirigir la primera entrega de Pacific Rim. Se trataba a primera vista de un blockbuster con muchas cosas en contra: no contaba con actores estelares, no estaba basado en otro material previo o reconocido y se situaba en locaciones alrededor del mundo.


Pero fueron la pasión y claridad de Guillermo del Toro en la silla de director, lo que hizo que se tratara de algo más que un simple blockbuster: tenía alma, humor y sobre todo, entregaba entretenimiento.
Para su secuela, las cosas cambiaron drásticamente. La mitad de los personajes principales están ausentes, director y guionista cambiaron y se apostó por un cineasta sin experiencia previa al mando.
Si bien Del Toro continúa como productor, Steven S. DeKnight es quien recibió la estafeta para el siguiente paso. Y es que hay de blockbusters a blockbusters. Por cada Black Panther hay un Llanero Solitario y un Geostorm. De ahí que la decisión de dar la oportunidad a un cineasta con poca experiencia para tomar las riendas de lo que puede ser una exitosa franquicia, sea una apuesta arriesgada.
Pacific Rim Uprising (Titanes del Pacífico: La Insurrección), nos coloca años después de los eventos de la primera entrega. Jake (John Boyega) es el hijo del legendario piloto de Jaegers, Stacker Pentecost (Idris Elba), que dio su vida por proteger al mundo de los Kaijus, los monstruos extraterrestres que llegaron al planeta a través de un portal en el Océano Pacífico.
Pero Jake dejó la academia hace tiempo y se dedica a engañar y robar piezas de Jaegers para sobrevivir. No es su padre, como nos dice desde el primer momento. Y es huyendo de un contratiempo, que Jake se encuentra con Amara Namani (Cailee Spaeny), una joven que dedica su tiempo libre a armar su propio Jaeger, algo que está penado por la ley.
Y es que aunque los Kaijus no han regresado desde que el padre de Jake dio la vida por cerrar el portal, los Jaegers siguen siendo fabricados y sus pilotos entrenados al máximo nivel, en el caso de su eventual regreso.
Jake y Amara son detenidos por las autoridades. Pero ayudado por Mako (Rinko Kikuchi), su hermana adoptiva, recibe la oportunidad de regresar a la academia para evitar pasar tiempo en la cárcel. Incidentalmente, Amara se vuelve su primer recluta.
De regreso en la academia, Jake debe madurar y salir de la sombra de su padre, sin duda su principal obstáculo para destacar por su cuenta. Además, su relación con Nate (Scott Eastwood) será motivo de fricción durante los entrenamientos a los más jóvenes pilotos.
Mientras Jake se encuentra redescubriendo sus motivaciones para haber regresado a la academia en primer lugar, los pilotos son llamados a aparecer en la presentación de una nueva iniciativa.
La corporación Shao, a cargo de Liwen Shao (Jing Tian), quien tiene a Newt Geiszler (Charlie Day), reconocido por anteriormente comandar el Cuerpo de Defensa Pan Pacífico, a cargo de todos los Jaegers, presentan la idea de sustituir a los actuales defensores, por drones piloteados remotamente.
Pero durante la presentación, la aparición de un Yaeger no identificado que comienza a atacar la Sídney, Australia. Queda entonces evidente que una nueva amenaza está a punto de poner la paz en riesgo.
En Pacific Rim Uprising hay más en juego que en la primera entrega y aun así se siente más pequeña. Y eso no es bueno. Llega incluso a parecerse a una película de Transformers. Lo cual es todavía peor.
Y es que hay demasiadas cosas pasando al mismo tiempo que confunden al espectador. En lugar de enfocarse en los personajes y la acción, lo que significó el éxito de la primera, buscan centrar todo en la dinámica entre los personajes, lo cuál se vuelve un distractor. Está la relación mentor-aprendiz de Jake y Amara, la rivalidad entre Nate y Jake, la tensión sexual entre Nate y Jules y Jake, la rivalidad entre Amara y los otros estudiantes, sin mencionar las propias relaciones de Jake con su pasado. Y la verdad es que los resultados de esas interacciones no significan mayor recompensa.
Por suerte, los personajes están bien delineados (pese a caer en los lógicos estereotipos), excepto Jules (Adria Arjona), cuya existencia sólo se explica como generador de conflicto entre Nate y Jake.
Pacific Rim Uprising recae mucho en el humor pero lo usa eficientemente y gana enormemente cuando vemos a Newton y su viejo compañero Hermann Gottlieb (Burn Gorman) compartiendo pantalla de nuevo.
Si bien se siente como una película bien cohesionada y dirigida bien en las secuencias de acción pero que sufre cuando se enfoca en las relaciones humanas, se trata de un blockbuster dinámico y perspicaz, que parece entender bien qué necesitan películas de ese género aunque falle en ocasiones durante su ejecución.  

Salvador Medina

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