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El futuro de la universidad pública avanzar hacia una transformación Destacado

Las universidades necesitan mirar hacia la inversión en el desarrollo del conocimiento. Las universidades necesitan mirar hacia la inversión en el desarrollo del conocimiento. Especial

Las universidades públicas del país deben replantear sus metas y objetivos cuanto antes. Es el momento para posicionar una agenda común, consensuada y acorde con los nuevos tiempos que marcan la innovación, el conocimiento y las nuevas tendencias académicas ha llegado.
Se trata de impulsar mecanismos que faciliten su inserción en el contexto internacional que les exige, sin otorgar ventajas ni mantenerse a la zaga, una mayor interacción y resultados que graviten cada vez de manera más sólida.
Un replanteamiento, explican rectores y especialistas, que pasa por una reestructuración de los modelos administrativos bajo los cuales se han regido y gobernado las instituciones de educación superior desde hace décadas.


Además, tienen la obligación de redireccionar sus estrategias hacia una sociedad del conocimiento cada vez más marcada por el uso de las nuevas tecnologías y modelos de aprendizaje mucho más flexibles para enfrentar problemas tan acuciantes como la deserción escolar.
A decir de los expertos, las universidades del país deben trabajar en esta dirección y adaptarse a las limitaciones financieras que les han impedido desarrollar parte de su potencial.
Un nuevo modelo académico y de gestión que coloque a las instituciones de educación superior a la vanguardia y pueda otorgarles mayores posibilidades de cara a un escenario que ha cambiado de manera considerable en los últimos años.
A final de cuentas, es una reorganización interna que debe ser construida a partir de la autocrítica y de la pertinencia para responder a retos que no se encontraban en el imaginario ni en la ruta de desarrollo de las instituciones.
Como apuntan los propios rectores y especialistas, es un enfoque al que se deben sumar los propios académicos, investigadores, estudiantes y funcionarios de las universidades públicas para contar con herramientas actualizadas y mucho más centradas en los tiempos por venir.


Los nuevos planteamientos
De acuerdo con el rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), Luis Alberto Fierro Ramírez, las circunstancias actuales obligan a pasar a una renovación universitaria que ponga en la mesa nuevos planteamientos.
Se trata, dice, de una imperiosa necesidad que las instituciones de educación superior del país deben afrontar y pasar de las declaraciones a los hechos concretos.
 “Este proceso tiene que ver con el modelo administrativo de organización, pero como soporte de la academia, la investigación y el impacto social”, comenta.
Es, explica el rector de la UACH, un asunto que va más allá de “definir una departamentalización o una nueva estructura, es tocar las fibras más sensibles de la docencia y la investigación para crear un nuevo modelo académico que dé respuesta a los problemas reales de nuestro tiempo”.
Fierro Ramírez plantea que esa renovación universitaria debe estar guiada por expertos de la Secretaria de Educación Pública y de cada uno de los estados para que se construya de la mejor manera posible.
En ese sentido, Axel Didriksson Takayanagui, investigador titular del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM, sostiene que la educación superior del país debe replantear a nivel nacional y de manera conjunta hacia dónde debe conducirse este nivel educativo para los próximos años.
Y es que, apunta, las instituciones de enseñanza superior del país deben afrontar el reto para adoptar la nueva estructura de universidad, un modelo que ya se ejerce en otros países del mundo.
Y es que, dice Didricksson Takayanagui, antes los objetivos primordiales de la universidad tradicional se centraban en la formación de profesionales, la generación de investigación básica y la difusión de la cultura.
Ahora, “el modelo actual se sostiene en la producción de un conocimiento valorado social y económicamente para que sea aplicado directamente al sector productivo y las problemáticas sociales latentes de cada país”.
Además, considera el investigador, las exigencias de hoy en día indican cambiar la perspectiva de la universidad hacia la inversión en el desarrollo del conocimiento, como ocurre en Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia, Ecuador y Bolivia.
En estos países, han redefinido la política de Estado sobre la educación superior y han creado en los últimos años un número significativo de instituciones públicas para quienes no habían tenido acceso a este nivel educativo, la inclusión a poblaciones indígenas y la exploración a modalidades abiertas y a distancia.
Sin embargo, reconoce, en este modelo y en este relanzamiento deben comprometerse los sectores gubernamental, académico y la sociedad en general.
De otra manera, no se puede transitar hacia este modelo de fortalecimiento de la educación pública y el desarrollo de la ciencia y la tecnología, en el cual se privilegie la autonomía universitaria.
Un instrumento, apunta, que desde su nacimiento ha sido un concepto que se ha ido redefiniendo de forma histórica de acuerdo a los diversos contextos, políticas públicas e identidades institucionales de las universidades y que, tanto en México como en América Latina, “se está trabajando significativamente para abordar los desafíos a nivel internacional en esta materia”.

Un reordenamiento necesario
Para Salvador Alejandro Malo Álvarez, Director General de Educación Superior Universitaria (DGESU) de la Subsecretaría de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dijo que los retos que enfrenta este nivel educativo son eminentes y distan mucho de los que se tenían décadas atrás.
“Los retos son cómo podemos cambiar para hacer una educación superior más práctica, más rápida, más eficiente, más dirigida a crear empleos y menos erudita”, apunta.
Y es que, reconoce, si bien en cobertura se tiene un registro de más del 37.5 por ciento y la meta al final de la administración federal es alcanzar 40 por ciento, los retos avanzan también en otra dirección.
Se debe hacer más énfasis, plantea Malo Álvarez, en dotar a los estudiantes de competencias; del uso de la tecnología para transformar el país.
“De hacer a los estudiantes más responsables de su educación; de la enseñanza de las matemáticas; y de enseñarles con procesos reales que les sirvan para entender el mundo que vivimos”, comenta.
Y eso, argumenta, debe incidir directamente en asuntos como la propia cobertura, los aprendizajes, la pertinencia, la calidad, el posgrado, las tecnologías y la educación continua, con el objetivo de identificar los principales cambios y tendencias en las  instituciones de educación superior.
Por su parte, Felipe de Jesús Lee Vera, coordinador de la carrera de Filosofía de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), sostiene que el futuro de la educación superior es la modalidad en línea porque ofrece mucho más posibilidades a los estudiantes.
Sin embargo, la calidad de los cursos en una plataforma electrónica no es la deseable, por lo que las instituciones de educación superior deben poner en la mesa este asunto.
Y es que si bien la tecnología ha cambiado la dinámica de la forma en que se capacitan ahora los jóvenes e incluso los adultos, entendiendo que una gran cantidad no puede ya asistir a la universidad porque tiene otras responsabilidades, no se ha avanzado en este rubro.
“Las posibilidades que ofrece la educación en línea pueden parecer infinitas, no obstante, la calidad puede no ser la adecuada, ya que esta alternativa está en sus inicios”, apunta.
Lee Vera plantea que para los que estudiaron de forma tradicional y desean continuar su capacitación, la opción de la educación en línea es también la principal, advirtiendo que en muchos casos ya no es una opción, sino una necesidad para seguir siendo competitivo.
“En un mundo comercial, en donde todo está sujeto a la economía, solo los que se adapten a las nuevas formas de educación podrán mantenerse, de eso se trata la transformación de la educación superior en México”, señala.

Metas renovadas
Asimismo, Ramiro Solórzano Villarreal, investigador de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), apunta que las universidades públicas deben redefinir su futuro con proyecciones a mediano y largo plazos, toda vez que no son las mismas que hace dos o tres décadas.
Por ello, dice, requieren rediseñar sus planes y objetivos para las siguientes décadas-
Explica que las universidades tienen en el presente varios retos por definir o redefinir su futuro, entre los que se cuenta la elaboración de una autoevaluación, la promoción de la vinculación e interacción entre alumnos y la definición del trabajo académico, así como también la promoción de la investigación.
“Antes se decía que la universidad pública iba a desaparecer, eso se pensaba y algunos investigadores hemos estudiando los cambios y la evolución que presenta y es necesario que sí se hagan modificaciones, no sólo para sobrevivir, sino para competir a nivel mundial”, considera.
Dice el especialista que es necesario incrementar el presupuesto para ampliar la cobertura y emprender nuevos programas académicos, así como también la capacitación de los docentes y el cuestionamiento a los métodos tradicionales de enseñanza.
“Las universidades deben tener sus autoridades definidas, deben tener leyes, deben tener proyectos con fines claros y objetivos, pero también la promoción de la investigación y sobre todo evolucionar en sus procesos”, expresa el especialista.
Solórzano Villarreal apunta que todas las instituciones de enseñanza superior deben buscar además de la actualización, las mejoras educativas correspondientes.
“Las universidades deben ser instrumento de cambio, porque el origen y destino de la Universidad se entreteje en la compleja trama del tejido social”, explica.
Todo, en función de sostener a la educación superior como producto de fuerzas vitales que empujan al desarrollo e impulsan la transformación social.
“Contrariamente a la idea que se tiene de las universidades como asientos y reservorios de la tradición, las instituciones universitarias surgen a la vida con el signo del cambio, lo cual nos compromete a asumir una nueva misión, una universidad congruente con las grandes innovaciones de nuestro tiempo.
Y es que, comenta el investigador, la educación superior siempre ha pretendido la formación profesional del personal calificado que demanda la sociedad, pero lo había venido haciendo de forma paralela a su formación general y cultural orientada a lo que se llamaba el “ciudadano”.
Por eso, finaliza, “a la educación universitaria le corresponde el papel estelar en el escenario previsto para los próximos años”.  


La estrategia y la innovación
De acuerdo con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el fortalecimiento del subsistema de educación superior pasa por enfrentar los retos permanentes de las universidades.
En ese contexto, se inserta la formación de calidad, modelos educativos innovadores, competitivos, de vinculación con el sector productivo, social e internacional, con una visión clara en el desarrollo global que haga frente a la sociedad del conocimiento.
Por ello, se ha trabajado en programas como el proyecto para la creación del Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior; el Programa Indicativo para el Desarrollo de la Educación Superior a Distancia y el Informe de la Comisión encargada de identificar las principales problemáticas de las instituciones de educación superior particulares y las propuestas de solución.
Se trata, en suma de una propuesta de renovación de la educación superior en México que tiene la intención de proponer un conjunto de políticas públicas acordes a la realidad actual pero sobre todo futura del país.
Entre ellas, se pretende fortalecer la comunicación entre los diversos subsistemas para favorecer la movilidad y la suma de capacidades con la idea de tener mayor incidencia en la solución de problemas regionales y por supuesto, nacionales.
Además, generar un nuevo marco jurídico que regule a la educación superior y la reconceptualización de la calidad que sea centrado en los resultados para que de esta forma se logre asegurar que los alumnos egresen con más competencias y con mejores herramientas intelectuales y habilidades que los de las generaciones pasadas.
Para Gustavo Cruz Chávez, rector de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), lo más importante es que se trace una ruta común y con el debido consenso para hacer frente a esta renovación.
“sólo mediante la articulación de todos los sectores relacionados directa e indirectamente con el sistema de enseñanza superior es que se podrá trazar una ruta eficaz hacia programas y proyectos de trabajo que sean perceptibles por la sociedad y que se reflejen en cada una de las comunidades”, apunta.
En tanto, Eduardo Hernández Nava, rector de la Universidad de Colima (UdeC), señala que la prioridad debe ser consolidar el modelo educativo impulsado bajo los principios de la educación con responsabilidad social.
Por eso, el trabajo de la plantilla docentes “es fundamental para seguir trazando las rutas que nos lleven a mejorar y avanzar en el desarrollo del conocimiento”.
Porque, añade el rector de la UdeC, “el éxito de un modelo educativo depende, en gran medida, de aquellos que están en contacto de primera mano con los alumnos”.

Carlos Reyes

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