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Ejercitan en la UAM el performance, una herramienta pedagógica para aprender de la realidad Destacado

Ejercitan en la UAM el performance, una herramienta pedagógica para aprender de la realidad UAM

En un ejercicio poco común en la academia, alumnos de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se despojaron de sí mismos para personificar la discriminación, la desaparición forzada, la ceguera ante la realidad, la violencia, los feminicidios, el machismo y los estados psicológicos que llevan al suicidio.
El performance pedagógico Humanízate –una iniciativa de la doctora María Cristina Fuentes Zurita, profesora del Departamento de Sociología, dirigida por el sociólogo Manuel Amador– contó con la participación de estudiantes de licenciatura que cursan la materia de Comunicación Social quienes recorrieron el salón de clases y patios de la citada sede académica, hasta llegar frente a la Rectoría para proclamar sus demandas.


La idea de este tipo de ejercicios es construir empatía con una problemática y visibilizar y confrontar temas de violencia y derechos humanos como una forma de crear un contradiscurso, a partir de entender el cuerpo como un espacio intervenido por el cúmulo de sensaciones que genera la realidad en términos de exclusión y discriminación, dijo Amador.
Esta experiencia provoca una especie de catarsis, después de la cual llega una sensación de paz y armonía, primero en la persona y tal vez en la audiencia, pero quien lo introyectó y vivenció seguramente modificó o transformó en algo su percepción personal respecto de algo.
“Muchos de los participantes deciden después hacer su tesis sobre el tema que caracterizaron y la réplica de esta práctica a través del video puede hacer eco en más personas”, subrayó.
La doctora Yanina Ávila González, académica del Departamento de Antropología, destacó que este ejercicio da lugar a la reflexión y a pensar en un reordenamiento de la metodología académica que considere la parte lúdica del performance, aunque sugirió observar los planteamientos que implica, por ejemplo, los roles marcados de hombres y mujeres que siguen reproduciendo un esquema binario.
Una estudiante personificó a una niña que juega con una muñeca para reproducir el papel de las mujeres cuyo destino es la familia y la maternidad.
“Estos detalles son los que desde la academia deben enriquecer la potencialidad del mensaje, no para imponer las formas, sino para sugerir los contenidos que se fermentan en un terreno crítico”.
La doctora Fuentes Zurita comentó que Humanízate logró expresar todos los conflictos “que nos atraviesan: feminicidios, violencia, discriminación, redes sociales, suicidio, bullying y las marcadas diferencias sociales, hasta tocar lo íntimo y las propias emociones”.
La académica sostuvo que “un pensamiento crítico debe incorporar las vivencias de los estudiantes a las problemáticas que estudian”.

Redacción Campus

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