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Autonomía de la UNAM Destacado

Para el rector Antonio Caso, no había otra opción para la UNAM excepto separarse del Estado. Para el rector Antonio Caso, no había otra opción para la UNAM excepto separarse del Estado. Especial

Las universidades surgen en la Edad Media, gracias a ellas la transmisión del saber y la creación de nuevos conocimientos salen del ámbito eclesiástico abriendo así el monopolio que la Iglesia tenía a través de conventos y monasterios. Se seculariza el saber, aunque todavía bajo la supervisión de la Iglesia, maestros y alumnos se unieron y formaron las universitas magistrorum et scholarium es decir, la unión de maestros y alumnos, quedando finalmente la voz universitas que hoy conocemos como Universidad.
La tutoría clerical bajo la cual surgieron las universidades va cesando paulatinamente y según avanzan los movimientos sociales en Europa, el Estado asume la dirección a través de la organización, designación y establecimiento de líneas de investigación y métodos de enseñanza.


En México, durante la Colonia, aparece la idea de las universidades con rasgos europeos. La cédula de creación de la Universidad se expidió en 1547 pero fue firmada hasta 1551, siendo inaugurada en 1553 por Luís de Velasco, sin embargo sería hasta el año 1555 que el Papa Pablo IV expidió una bula asignándole así el carácter de Pontificia, y formando así la Real y Pontificia Universidad de México.
La Universidad en México cambió de nombre, fue suprimida y reabierta en varias ocasiones y por diversas circunstancias; En 1833 Valentín Gómez Farías suprimió la Universidad, con posterioridad en 1834, Santa Anna revocó el decreto del Vicepresidente, abriéndola nuevamente. En 1857 Ignacio Comonfort clausura la Universidad y en el año de 1858 Félix Zuloaga la reabre, posteriormente en 1865, Maximiliano de Habsburgo cierra la Universidad de nueva cuenta.  
En 1881, Justo Sierra presentó ante la Cámara de Diputados una iniciativa de ley para crear la Universidad Nacional, iniciativa que no prosperaría en el trabajo legislativo, no así en el empeño Sierra para lograr su objetivo: una marco jurídico e institucional que soportara la universidad de la Nación. En tal tenor presentó el proyecto nuevamente en 1902, pero fue hasta 1910 cuando su ideal vería la luz.
Justo Sierra no pensaba en una plena autonomía, sino en una libertad de educación, quería una universidad en donde el Estado vigilara a la institución; que tomara las decisiones de la misma, como la designación del rector, pero que a su vez, no interviniera en la enseñanza, teniendo de esta manera libertad de cátedra y de investigación. A pesar de que la suya no haya sido la forma en cómo la conocemos hoy en día, sus ideales y acciones dieron pie al desarrollo de la autonomía de la que goza hoy la universidad 1.
 El proyecto de Sierra respondía a tres exigencias: “la adopción del positivismo como doctrina básica de la instrucción universitaria”; “la emancipación científica” de la universidad y “los lazos que la estructuran dentro de la administración pública”2.
La Universidad Nacional de México creada, a instancias de Justo Sierra, en 1910 dentro de los festejos del centenario de la Independencia, surge en un año convulso y a pesar de su juventud fue uno de los faros intelectuales del movimiento revolucionario que se inició en ese año.
El 26 de mayo de 1910 se promulgó la Ley Constitutiva de la Universidad Nacional de México y el 22 de septiembre se inauguró la Universidad Nacional de México. La Universidad estaría a cargo de un rector y un Consejo Universitario; donde éste último tendría la facultad de crear nuevas escuelas y dependencias, con poder para realizar reformas a su estructura, pero la decisión final seguiría a cargo de la Secretaría de la Instrucción Pública 3.
La idea de autonomía tardó en aparecer y más en aplicarse efectivamente. Tuvo un desarrollo paulatino. El primer antecedente al respecto es el ocurrido en 1867; en este año surge un movimiento estudiantil en oposición al método pedagógico empleado en la Universidad de Medicina, a este movimiento se le nombró “Universidad Libre” 4.
Será hasta el siglo XX en que la injerencia estatal desaparece; la Universidad de Michoacán de San Nicolás de Hidalgo la proclama en 1917 seguiría ese mismo año la Universidad de San Luis Potosí declarando la suya. El Movimiento de Reforma Universitaria en la Ciudad de Córdoba, Argentina, hace que este principio comience a ser generalizado. Esta idea que surge en el Continente y es esencialmente americana pasará y será adoptada por el resto del mundo.
En 1917, la nueva Constitución suprime a la Secretaría de la Instrucción Pública y la sustituye con el Departamento Universitario y de Bellas Artes; el control que tenía el Poder Ejecutivo seguía siendo total por lo que aún impedía su independencia.
A partir de 1929 comienzan a surgir manifestaciones estudiantiles, que anunciaron un proceso de cambio y transformación. En mayo de ese mismo año se integró el Comité Central Ejecutivo de Huelga y entregaron al Presidente Portes Gil un pliego petitorio. En respuesta a ello, propuso darle autonomía a la Universidad para terminar los conflictos y los movimientos estudiantiles que iban en constante aumento. Más tarde, el mismo Portes Gil presentó la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México. Llega así la primera autonomía, sumamente limitada, pues en el Consejo Universitario hay un representante del Gobierno federal, los acuerdos del Consejo Universitario pueden ser vetados por el propio gobierno y el rector es designado por el Presidente de la República.
En 1933 se expide una nueva ley con características marcadamente asambleístas que traen como consecuencia diez años de inestabilidad universitaria; entre 1933 y 1944 se suceden un número considerable de rectores, muchas veces con dos que reclamaban la legitimidad al mismo tiempo. Ante esta situación, en 1944 el presidente Manuel Ávila Camacho convoca a un selecto grupo de universitarios encabezados por los abogados Antonio Caso y Eduardo García-Máynez para analizar la situación de la Universidad, solicitándoles que elaboren un proyecto de Iniciativa Ley que la reconozca como un organismo descentralizado del Estado, dotado de plena personalidad jurídica. Una vez aprobada por el Congreso Federal se convirtió en la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ley que nos rige hasta estos días.
 El rector Antonio Caso enunció: “La Universidad no es ni puede ser otra cosa, sino una corporación pública descentralizada. Dotada de plena capacidad jurídica y de autonomía, no es ajena a la organización del Estado mexicano, sino simplemente descentralizada del mismo. Tal es la razón fundamental que nos ha llevado a expresar en el artículo primero del proyecto de ley, que la Universidad Nacional de México es una confirmación “pública”, dotado de plena capacidad jurídica.”
 La autonomía surge para preservar la libertad de cátedra, las líneas de investigación, la organización administrativa y el destino de los recursos de manera autónoma sin tener que someterse a factores gubernamentales externos que limiten la capacidad de creación y la libertad de pensamiento. Nace para defender a la Universidad de la injerencia del Estado. La complejidad de la sociedad actual ha hecho que los peligros contra los centros de educación superior no se circunscriban exclusivamente a la injerencia del poder público sino que sindicatos, centros de poder financiero y económico, partidos políticos y demás grupos de poder, a través de diferentes medios de presión; (muchas veces a través de dádivas financieras para estudios o contratos) que pretenden dirigir u orientar la investigación y la enseñanza universitaria con fines sectarios o particulares que son totalmente ajenos a la esencia de los mismos: la universalidad del pensamiento.
El sistema ideado en 1944 y vigente desde el año siguiente ha demostrado su eficacia, la sabiduría de quienes lo idearon se ha puesto en manifiesto en las diversas crisis que la Universidad ha tenido en estos 70 años.5
La autonomía le ha permitido a la Universidad gozar de libertad de cátedra que aumenta a su vez el nivel de desarrollo de pensamiento y entendimiento humano; consecuentemente abona al progreso de la investigación en todas y cada una de las instituciones académicas que la componen. Además, proporciona un alto grado de estabilidad como institución pública ya que no está sujeta a conflictos gubernamentales externos que frenen su desarrollo. Es esa autonomía la que le da flexibilidad  la Universidad, permitiendo que esta se adapte con rapidez a la constante evolución de la sociedad mexicana y del mundo. Por su calidad y valor, la Universidad seguirá creciendo, evolucionando, adaptándose, logrando así conseguir no sólo aumentar la calidad de la población que en ella participa, sino del País entero: la autonomía ha permitido a la Universidad haber sido y seguir siendo la conciencia crítica de de la Nación.   



1 González del Rivero, Bertha, La autonomía universitaria y sus implicaciones laborales: 1929-1933, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1989, p. 23.
2 Bárzana García, Eduardo y otros, La autonomía Universitaria en México, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2015, p. 13.
3 González del Rivero, Bertha, op. cit., p. 29.
4 Bárzana García, Eduardo y otros, op. cit., p. 13.
5 Silva Herzog, Jesús, U Bárzana García, Eduardo y otros, La autonomía Universitaria en México, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2015, pp. 15-16.

Fernando Serrano Migallón

Escritor, jurista, politólogo

 

Modificado por última vez enJueves, 29 Noviembre 2018 00:53
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