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2019: Claroscuros en el panorama de la educación superior Destacado

México necesita más educación superior, ciencia y tecnología, campos en los que ha sido rebasado por otros países de América Latina. México necesita más educación superior, ciencia y tecnología, campos en los que ha sido rebasado por otros países de América Latina. Especial

La educación superior pública del país aún no tiene una ruta sólida y clara para este 2019. La incertidumbre financiera es una realidad, apenas atemperada por un incremento en términos reales del uno por ciento.
Las presiones y los condicionamientos para asignar recursos adicionales o para resolver los problemas estructurales que aquejan a estas instituciones van en aumento tanto a nivel federal y estatal.


La educación superior pública del país aún no tiene una ruta sólida y clara para este 2019. La incertidumbre financiera es una realidad, apenas atemperada por un incremento en términos reales del uno por ciento.
Las presiones y los condicionamientos para asignar recursos adicionales o para resolver los problemas estructurales que aquejan a estas instituciones van en aumento tanto a nivel federal y estatal.
Los Congresos locales han aplicado criterios muy dispares en la asignación del gasto a las universidades públicas estatales, lo cual acentúa las disparidades financieras.
Mientras que en algunos casos hay incrementos de hasta 42 por ciento como en el caso de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), en otros, como en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), no hay aún señales promisorias.
Incluso, en el caso de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, la propuesta del Gobierno del estado es a la baja, o en la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), el aumento es apenas de 15 millones de pesos.
Aunado a esto, la insistencia y casi puesta en marcha de programas externos de auditorías, que obligan a las universidades públicas a rendir cuentas de manera más frecuente de la que ya lo venían haciendo, es otro de los factores que ponen en la línea de riesgo el tema de la autonomía universitaria.
Tampoco se tiene una perspectiva clara sobre el funcionamiento y operación que tendrá el proyecto de las 100 universidades y cómo impactará en subsistemas como las universidades politécnicas, interculturales o en los institutos tecnológicos.
Y aunque los acercamientos entre los rectores y directores generales de las instituciones de educación superior con las autoridades educativas para abordar estos temas ya se han hecho, no se percibe la certidumbre suficiente que requiere este nivel educativo para continuar con sus metas.

Hacia nuevos parámetros
La época en que los recursos adicionales se sometían a concurso para que las universidades públicas presentaran proyectos para acceder a estas bolsas parece haber llegado a su fin.
De acuerdo con lo planteado hasta ahora por la Subsecretaría de Educación Superior (SES) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), hay ya un compromiso de todos los actores de consolidar una nueva forma de ejercer el presupuesto.
A decir del Subsecretario de Educación Superior, Luciano Concheiro Bórquez, esto tiene que ver con la operación de todas las instituciones de educación superior, donde logren un ejercicio transparente que les permita tener un gasto ejemplar sin ningún subejercicio.
Para ello, se construirán nuevos indicadores para las universidades sin desechar los que ya existen, y sin dejar de lado lo sustancial de las instituciones.
Al mismo tiempo, se tratará también lo urgente que tiene que ver con la transparencia y la crisis financiera, para lo cual se propone la creación de una Plataforma única donde se pueda dimensionar a cada institución y también la realización de una auditoría integral, profunda de cada una de ellas.
Todo, como parte de los acuerdos asumidos, a finales del año, por los rectores de las universidades públicas estatales en crisis financiera y que presentaban problemas para cerrar el año.
Esto quedara sustentado en una plataforma, que se hará pública en los próximos días, para cumplir con los parámetros de transparencia y la forma de rendir cuentas que ha impuesto el Gobierno Federal a las instituciones de educación superior.
Para Juan Eulogio Guerra Liera, rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), en esta llamada plataforma quedarán establecidas las acciones emprendidas y estrategias a seguir por parte de las instituciones para optimizar recursos y hacer un mejor uso del presupuesto para que no se repita el problema de cierre de año.
“Ese fondo que recibimos de manera extraordinaria por una sola vez para poder enfrentar compromisos de aguinaldo y quincenas va acompañado de un compromiso donde las universidades estaremos trabajando en situaciones que impactan en los problemas estructurales y que hacen que los recursos que se reciban nos permitan cerrar adecuadamente el año”, plantea.
Además, estas instituciones de educación superior deberán entregar, a más tardar en tres meses,  un diagnóstico integral de los problemas estructurales que enfrentan y cómo se han invertido los recursos para solucionarlos.
“Con base en ese diagnóstico individualizado, tendremos el esfuerzo de las universidades por resolver con transparencia, con austeridad y optimizar los recursos, pero  también hay problemas estructurales que no dependen de los sindicatos, ni del rector, son los problemas de fondo que aquejan a las instituciones de muchos años atrás, ahí estaremos haciendo énfasis para tener una ruta que nos permita ir resolviendo”, dice el rector de la UAS.
Para algunos rectores, este nuevo planteamiento encara una oportunidad para recuperar la credibilidad las instituciones de educación superior del país que han querido minar recientemente.
Antonio Guzmán Fernández, rector de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), explica que someter a las instituciones a una auditoría integral generaría confianza y disiparía todas las dudas infundadas en lo referente al ejercicio presupuestal.
Sostiene que los problemas económicos de las universidades públicas del país no derivan de un mal manejo de los fondos que se les asigna año con año, como se ha querido demostrar.
Y con ello, comenta, se dejaría de pensar que “la educación superior está llamada a desempeñar un papel por demás protagónico, toda vez que su pertinencia y calidad representan un soporte sólido”.
Con serias limitaciones
Aunque se reasignaron fondos que evitaron el recorte al gasto a la educación superior a nivel federal, en los estados la situación va en dirección contraria.
Los ajustes al gasto a nivel local afectan de distintas maneras a las universidades públicas estatales del país y les ponen en el camino serias complicaciones.
José de Jesús Williams, rector de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), apunta que ante el recorte estatal  del presupuesto a esa casa de estudios de seis por ciento, se ajustarán los planes de estudio porque se trata de una reducción de 16 millones de pesos.
“Nosotros lo que vamos hacer es ampliar los servicios que tiene la universidad para tener la oportunidad de ir generando recursos. El tema de los recursos es importante pero no lo único”, asegura.
Lo importante, detalla, es que el entorno académico de alumnos, docentes e investigadores se afecta de la menor manera posible ante estos ajustes económicos que no estaban contemplados.
“Estamos en un momento de incertidumbre y estamos preparados para ello, es algo que ya vemos de manera natural y es un tema que lo llevamos también al aula, lo llevamos al aula con nuestros estudiantes, nuestros estudiantes tienen que saber y conocer que en el entorno social hoy en día lo único seguro es la incertidumbre”, asegura.
Asimismo, comenta el rector de la UADY, la reducción afectará en temas de infraestructura que, por ahora, serán aplazados hasta poder visualizar un mejor entorno presupuestal.
Aunado a las reducciones, los condicionamientos para asignar más recursos ya se extienden a nivel estatal, como ocurrió con el Congreso del Estado, el cual exigió a la UAS un Programa de Austeridad y Transparencia para entregarle el subsidio estatal.
Así quedó especificado en la reasignación de recursos que aprobaron los diputados de Morena, en un artículo transitorio aprobado  de último momento.
Además, la UAS deberá abrir una cuenta bancaria a fin de prever las reservas necesarias para el pago de prestaciones de fin de año con sus trabajadores. Los depósitos a esta cuenta se harán cada mes por el importe proporcional que corresponda al total de recursos requeridos.
Un esquema que, al menos donde el partido gobernante es mayoría, quiere replicar aun cuando genere cierta inconformidad en las propias instituciones de educación superior.
Y es que las limitaciones son evidentes y dejan escaso margen de maniobra a las universidades públicas estatales, como lo plantea Gustavo Chávez Cruz, rector de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS).
Señala que el presupuesto de ingresos y egresos de la institución que corresponde a este año es insuficiente para ampliar la oferta educativa de la institución.
Detalla que los recursos asignados para este 2019 serán iguales a los del año anterior, más el estimado de inflación, lo cual permite solamente cumplir con las funciones sustantivas de docencia, investigación, difusión y extensión de la cultura.
El problema es que los fondos no alcanzan para abrir nuevos programas educativos o para incrementar la cobertura y cumplir con las estimaciones que la planteado la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

Falta apoyo sostenido
Lo cierto es que, como lo comenta el rector general de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Miguel Ángel Navarro Navarro, hacen falta recursos para atender problemas estructurales como el no reconocimiento de plantilla docente.
Señala que este es un asunto que no solo afecta a las instituciones que operan con crisis financiera, sino a la mayoría de las instituciones de educación superior.
 “México necesita más educación superior, más inversión en ciencia y tecnología, si no nunca vamos a salir de este subdesarrollo que no estaba en el futuro y no preveíamos para un país como México hace dos, tres o cuatro décadas, donde éramos el gigante de América Latina”, lamenta.
Y es que, a decir del rector general de la UdeG, si no se implementa un viraje en las políticas que se preparan para los próximos años, los rezagos y las desigualdades se van a agudizar aún más.
“Ya nos rebasaron Brasil, Argentina y otros países y el resultado es el producto de una demagogia de los gobiernos anteriores, que en el discurso han privilegiado la educación superior y en la práctica nos han apretado hasta el estrangulamiento a casi todas las universidades”, lamenta.
Para el rector de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), Carlos Natarén Nandayapa, la situación financiera de las instituciones de educación superior debe ser abordada desde una visión de Estado, con una estrategia que vaya más allá del problema inmediato.
El problema, comenta, es que se deben resolver los problemas financieros que existen, pero “al mismo tiempo plantear una vía para crecer hacia la calidad y la excelencia universitaria”.
No se trata, advierte, de agotar el discurso y los planteamientos en el solo hecho de impulsar una ruta crítica para un mejor ejercicio de los recursos “con los que se cuenta, a fin de que sean mejor aprovechados”.  


Defender la autonomía contra todo
Para Margarita Teresa de Jesús García Gasca, rectora de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), el gasto asignado a las universidades públicas estatales debe verse en su justa dimensión.
Esto, luego que se dio un aumento a todas las universidades de 4.3 por ciento, cuando se esperaba que fuera de 3.35 o 3.4 aproximadamente. Aunque al final, quedó un punto porcentual por arriba de lo que se había comentado, se debe entender que fue gracias al descontento mostrado por los rectores y encargados de las instituciones.
“Lo que se ve es un año en el que tenemos que hacer mucho proyecto, trabajo que tenemos que hacer para la asignación y la gestión de los recursos. Así que será un año de mucha gestión, de mucho trabajo en lo federal y desde luego también en lo estatal hay que ir generando y construyendo un proyecto para en este sentido de un presupuesto suficiente”, comenta la rectora de la UAQ.
Se trata, a final de cuentas, de un año complejo económicamente para muchos campos no nada más para el rubro educativo.
“Vemos que este presupuesto de egresos federal tiene cargado ya el proyecto de las 100 universidades del Presidente de la República y me parece que antes de echar a andar algunos proyectos que pueden ser de importancia, no digo que no, hay que arrancar con lo que ya tenemos”, plantea la rectora.
Y es que asignar un presupuesto para las Universidades Benito Juárez, que son escuelas universitarias, debe partir de la realidad en la que se trata de un presupuesto insuficiente para el número que se pretende abrir.
“Me parece que hay que comenzar a trabajar con lo que ya tenemos, a priori, que son las universidades públicas existentes con serios problemas que hay que ver cómo resolvemos”, dice.
Si bien es cierto que hay mucho trabajo por hacer por parte de las universidades en temas como el de la transparencia, la rendición de cuentas y los planes de austeridad, eso no debe ser excusa para no apoyarlas.
“Me queda clarísimo que ha sido uno de los problemas grandes y lo tenemos que resolver. Entonces, yo veo un año complejo, tanto en términos económicos como en términos políticos”, comenta.
Se trata de un momento, considera, en donde la reflexión por la autonomía será de gran importancia, sobre todo ahora que parece perder significado y sentido.
“La autonomía es una razón de ser de las universidades públicas y autónomas y habremos de reflexionar mucho sobre su papel y los compromisos que debe tener hacia la sociedad”, asegura.
Y quizá lo más importante, es que las universidades públicas no deben ser rehén de las causas políticas o deben ser usadas para beneficio de los partidos.
“En realidad la universidad suele estar en medio de las disputas políticas porque se persiguen intereses de diferentes tipos dentro de los partidos y, entre ellos, la universidad suele ser una instancia importante, pero nosotros estamos trabajando de forma independiente por completo”, argumenta.
Por ello, la consigna, enfatiza, debe ser el mantener a la universidad fuera de los intereses políticos.
“La universidad es plural, es pluripartidista, no apartidista, porque aquí conviven  personas de todas las filias y fobias. Entonces aquí estaremos trabajando de una manera plural, independientemente de los intereses políticos”, comenta.

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