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El lenguaje en la elaboración de reactivos Destacado

La falta de precisión puede entorpecer la lectura y provocar que el mensaje se preste a interpretaciones erróneas. La falta de precisión puede entorpecer la lectura y provocar que el mensaje se preste a interpretaciones erróneas. Especial

La palabra escrita es implacable. Una vez que se ha plasmado en el papel no admite precisiones o cambios de parecer. Si las ideas consignadas en el texto no son claras y precisas, el lector estará expuesto a la polisemia de cada término e interpretará el mensaje de formas tal vez opuestas a la intención del autor. El autor, por su parte, no tiene derecho de réplica si es malinterpretado.
Lograr una comunicación efectiva es necesario en cualquier circunstancia y momento, pero es de gran importancia si de exámenes y evaluación se trata. Los manuales de elaboración de reactivos contienen recomendaciones para que el lenguaje empleado no sea obstáculo en su comprensión y resolución; sin embargo, en algunas ocasiones el autor no logra plasmar adecuadamente sus ideas, lo cual redunda en reactivos deficientes.


Analícese el siguiente reactivo.
Se tiene un cubo de 2 metros de lado. ¿Cuántas veces cabe en esa figura un cubo más pequeño de 40 dm3 (decímetros cúbicos)?
A) 2
B) 20
C) 50
D) 200
La respuesta correcta es D). Se argumenta que el cubo de dos metros de lado tiene un volumen de 8 m3, es decir, 8 000 dm3. Al dividir entre el volumen del cubo pequeño (40 dm3) se obtiene el resultado: 200 veces.
¿Es inequívocamente correcta la respuesta? Considérese que la figura, un cubo, solo puede contener cierta cantidad exacta de cubos más pequeños: 8 cubos (2*2*2); 27 cubos (3*3*3); 64 (4*4*4), 125 (5*5*5), 216 (6*6*6).
La representación gráfica lo explícita de forma muy clara:
¿Es posible, entonces, que un cubo contenga exactamente 200 cubos? No; sin embargo, sí es posible contener el volumen de 200 cubos de 40 dm3 en un cubo de 8 m3. Basta con otorgarle el rigor necesario al reactivo para que no cause conflicto al examinado:
Se tienen dos cubos: uno de 2 metros de lado y otro de 40 dm3 (decímetros cúbicos). ¿Cuántas veces cabe el volumen del cubo más pequeño en el cubo mayor?
En este caso, el elaborador confía en que el examinado utilizará el mismo procedimiento que él imagina para resolver el problema; no considera que hay otras formas de abordarlo que generan duda sobre una eventual respuesta correcta. Si para resolver un problema hay varias aproximaciones, es necesario especificar claramente qué se espera que haga el examinado, no es suficiente con asumir que éste recorrerá el camino que el elaborador supone.
Como el anterior, hay muchos ejemplos en los que la falta de precisión provoca que el mensaje se preste a interpretaciones diferentes, en ocasiones risibles: Un grupo funerario promueve diversos planes de defunciones. Las muertes son la razón para que existan las funerarias, pero es imposible que promueva planes de defunciones. En este caso, se intentaba decir que el grupo funerario ofrecía diferentes planes para sus servicios funerarios y, aunque parezca reiterativo, es mejor escribir dos veces la misma palabra que utilizar términos que parecen sinónimos pero que no lo son.
Lo anterior es particularmente importante en el empleo de términos técnicos, como en el siguiente ejemplo.
Seleccione el procedimiento adecuado para ubicar la señalética especializada en las calles.
La señalética “estudia y desarrolla sistemas de comunicación visual sintetizada en un conjunto de señales o símbolos que cumplen la función de guiar, orientar u organizar a una persona o conjunto de personas”. Lo que se coloca en las calles son las señales, no la señalética.
El uso excesivo de verbos “comodín” –decir, hacer, tener, haber, entre otros– suele entorpecer la lectura. Las construcciones con perífrasis verbales, aunque no son incorrectas, pueden dificultar la comprensión: se puede observar: se observa; hacer un viaje: viajar; tener miedo: temer; haber desarrollado: desarrollar; haber concluido: concluir.
Es imposible enunciar todos los aspectos a los que debe prestarse atención en la redacción de reactivos. Proliferan los materiales que ofrecen recomendaciones a las personas que quieren o necesitan escribir correctamente, pero la única directriz para ser preciso y claro es la rigurosidad al escribir y durante la revisión.
Los siguientes son algunos consejos para constatar que un reactivo en realidad dice lo que quiere decir, más allá de las consideraciones técnicas que debe poseer.
• Si al leer un reactivo surgen dudas sobre el contenido o el correcto significado de algún término, al sustentante puede sucederle lo mismo y él no podrá consultar un diccionario o preguntarle al especialista. Ayúdelo a despejar las dudas.
• Si la redacción parece poco clara o confusa, es poco clara o confusa. Trate de comprender el mensaje y redáctelo de la manera más clara posible.
• Evite en lo posible los verbos y las palabras “comodín”, pues no contribuyen a la precisión.
• Si el autor quería hablar de las medidas de un objeto y escribió “dimensionamiento”, sugiera el término adecuado.
• Si la pregunta no requiere el contexto, el contexto no es útil.

Eduardo F. Hernández Ruiz

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