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Las Dos Reinas: prejuicios atemporales Destacado

Saoirse Ronan, como María Estuardo, y Margot Robbie,como la reina Elizabeth I, demuestran sus grandes capacidades histriónicas. Saoirse Ronan, como María Estuardo, y Margot Robbie,como la reina Elizabeth I, demuestran sus grandes capacidades histriónicas. Especial

Los dramas históricos suelen ser advertencias sobre el mundo contemporáneo. Y sirven, sobre todo, para ver cómo las decisiones de naciones enteras han estado en mano del ego, la inseguridad y la ambición. Y no siempre, del de sus protagonistas
Las Dos Reinas (Mary Queen of Scots) es relevante por más de una razón. Se siente como una historia que hubiese podido desarrollarse en la actualidad, con dos mujeres divididas por linajes y el interés de hombres a su alrededor intentando manipularlas, y abrumadas por las expectativas físicas que se tiene también de ellas.


Escrita por Beau Willimon y dirigida por Josie Rourke, Las Dos Reinas recuenta el periodo de casi tres décadas de lucha entre María Estuardo (Saoirse Ronan) y la reina Elizabeth I (Margot Robbie) por la corona de Inglaterra.
A los 17, María ya conoce lo que es ser reina y viuda. Criada como católica en Francia, donde estuvo casada con Francisco II de Francia (comprometida con él desde los seis años) decide regresar a su natal Escocia, donde planea recuperar la corona que le pertenece y ha sido ocupada por su medio hermano James (James McArdle).
Aunque María toma su lugar en Escocia, no logra imponer su voluntad en Inglaterra, donde su prima Elizabeth I se niega a ceder la corona. A la distancia, ambas reinas luchan, se comunican a través cartas e imponen su voluntad a los hombres a su alrededor, que buscan usar su poder para beneficio propio y no el de sus naciones.
Ambas reinas están abiertas al amor, pero su matrimonio es trascendental para su legado. De ahí que el matrimonio de María con Henry Darnley (Jack Lowden) sea una amenaza para Elizabeth. Mientras que la Reina de Inglaterra, tiene una relación con el noble Robert Dudley (Joe Alwyn) pero cuyo matrimonio no puede concretarse, debido a presiones externas.
La maestría de Las Dos Reinas jamás nos deja ver que se trata del primer filme de Rourke, cuya experiencia era principalmente en el teatro. Aunque la narrativa puede ser abrumadora debido a la carga histórica y los diálogos de Willimon, son las renuentes mujeres en tensión lo que te cautiva de principio a fin.
Ronan y Robbie han probado ser dos actrices superdotadas pero aquí, son mensajeras de su sexo y de una historia que trasciende generaciones.
Si bien no es una película profundamente entretenida, Las Dos Reinas se siente no sólo como la batalla entre dos mujeres que están divididas por su vocación y su sangre, sino que cada una de ellas es víctima de los intereses que la rodean, y de prejuicios que se sienten atemporales.
María es víctima de difamación a manos de extremistas religiosos, personificados por John Knox (David Tennant), un ministro protestante que ve a María como una libertina y emisaria del Vaticano. Y Elizabeth I es presionada para casarse y procrear un hijo que le ayude a afianzar su reinado. Las dos mujeres son juzgadas más por el sexo con el que nacieron que por sus virtudes como gobernantes.
Así, Las Dos Reinas nos recuerda que la historia no sólo se repite, sino que es dolorosa cuando no entendemos sus lecciones.

Salvador Medina

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