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Zapata, la educación y los muros Destacado

Zapata, la educación y los muros

El muro, los muros y el muralismo siguen siendo iconos de nuestro tiempo. Zapata, la iconografía simbólica de Zapata, según se asegura en la historia del arte, inició cuando el proyecto de José Vasconcelos empezaba a madurar, nos referimos evidentemente a la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Octavio Paz aseguraba que Vasconcelos “inventó” el muralismo, la máxima pasión del oaxaqueño, según narra en su autobiografía “Ulises criollo”, por encima de la filosofía y la pedagogía fue la estética; así que no resulta descabellada la idea de Paz, con respecto a la “invención” del muralismo mexicano como consecuencia de el gran proyecto educativo configurado y emprendido por José Vasconcelos.


Cuatro dicen algunos fueron las veces que Rivera representó a Zapata en los muros de la SEP, pero hay quienes cuentan seis ocasiones, entre las que se incluye una catrina -al estilo de Guadalupe Posada- pero con bigotes zapatistas. Esto resulta extraño si se advierte que, para Vasconcelos, el “Caudillo del sur” era poco menos que un mestizo iletrado, un bandido oportunista.
“Zapata, un guerrillero del Sur, campesino sin letras, se rebeló contra el gobierno provisional. Intervino Madero y no tuvo éxito en el empeño de reducirlo a la obediencia. Antiguo caballerango de una finca, Zapata contaba con la adhesión de varios centenares de labriegos. Al principio solo quería garantías para sus soldados, reconocimiento de su grado y sus servicios. Después se rodeó de leguleyos; se convirtió en el zapatismo. Políticos del antiguo régimen inflaron la rebelión; se proclamaban zapatistas, querían reparto agrario inmediato; Madero traicionaba”, escribió el Vasconcelos maderista.
Si Zapata viviera hoy que se ha consolidado el Sistema Educativo Nacional, fruto de la Revolución, con las actuales reglas -cada vez más vigiladas- en la operación de la administración pública, el héroe de la Revolución, el prodigio de Anenecuilco quedaría descartado para dirigir siquiera el ministerio de la Reforma Agraria, tal como considera el poeta Gabriel Zaid.
“En el México actual sería inconcebible que Emiliano Zapata fuera presidente, secretario de Agricultura o secretario de la Reforma Agraria. Para que un campesino tuviera acceso al poder tendría que negar su ser: dejar de ser campesino, volverse universitario. Zapata fue tildado de ignorante y bandido, pero lo descalificativo de verdad era no haber pasado por un salón de clases”, pondera Zaid en uno de sus ensayos.
No obstante, advierte Zaid al hacer una disección sobre la utilidad e inutilidad de los títulos universitarios “la ilusión de que todos pueden llegar a todo con la debida preparación académica, es mitológica”. Si bien es cierto que nuestro héroe no podría ocupar cargo, con o sin título académico seguirá siendo bandera de los desposeídos, ícono de la lucha por la justicia social, Emiliano Zapata aún es grito de guerra en nuestra tierra nacional.
El lema de Zapata, heredado a través del Plan de Ayala, plan que construyó junto con el maestro rural Otilio Montaño -también retratado en los murales que pintó Diego Rivera en la SEP- es “Reforma, Libertad, Justicia y Ley”, el cual, con el tiempo se redujo a “Tierra y libertad”. Como sabemos, el día de ayer se cumplieron 100 años del fallecimiento del Caudillo del Sur, quien murió traicionado en la hacienda de Chinameca, en Morelos.  
Todo 2019, será considerado de forma oficial “Año del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata”. Para rematar, unas breves líneas extraídas de un libro recién editado por la SEP, “Los murales de la Secretaría de Educación Pública”, en esta obra, el curador e historiador del arte Luis Vargas-Santiago, nos cuenta como en los murales que Rivera plasmó en la SEP se crearon imágenes que fueron “fundamentales para la configuración del culto oficial de nuestro héroe en prácticamente cualquier ámbito político, literario y visual”. La apropiación y redefinición de Zapata en los murales de Rivera, principalmente en los muros de la SEP “nos hablan del poder del arte” y el poder del muralismo para crear interpretaciones de la historia. Dicho de otra forma, si Vasconcelos “inventó” el muralismo, Rivera “inventó” la mítica figura de Zapata.

Héctor Martínez Rojas

Periodista

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