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Hora estelar de las humanidades Destacado

Con la de Enrique Graue, me han tocado en suerte once designaciones de rectores por la Junta de Gobierno (y cuatro reelecciones). La designación de Ignacio Chávez, como preparatoriano (UMLA, incorporada), y su reelección como estudiante de la Facultad de Derecho. La de Pablo González Casanova, en cambio, me tomó fuera de la UNAM.
Ya incorporado de fijo en el campus sureño, tengo presentes las designaciones de Guillermo Soberón, Octavio Rivero, Jorge Carpizo, José Sarukhán, Francisco Barnés, Juan Ramón de la Fuente y José Narro. Al tiempo que cursaba la maestría en letras y el doctorado en historia, con todos los mencionados colaboré, o indirectamente, o de cerca, o al interior de sus equipos o en cuerpos directivos.


El tiempo de la UNAM a partir del rector Chávez, salvo episodios deplorables, ha sido el de una hazaña de la educación superior pública, crítica y, en el buen sentido, invasiva; tensada por “fortalezas y debilidades”.
Mientras el contexto internacional mudó de la Guerra Fría a una Tercera Guerra Mundial fragmentada, intermitente; el nacional, por su parte, cumplió las etapas de la pos-revolución y de la des-instauración de la Revolución Mexicana. Su signo dominante es, hoy por hoy, el  desencanto en ascenso de la ciudadanización, de la cosecha de organismos autónomos y de la democracia representativa; amén de la disolvencia de las categorías constitutivas del Estado (soberanía innegociable, territorio acotado, población nacional, atribución punitiva).
De la crisis del país se han ocupado, Manuel Moreno Sánchez, Daniel Cosío Villegas, Gastón García Cantú, Octavio Paz y Carlos Fuentes, entre otros. Solo que el panorama de autoritarismo intolerante, vertical, se recrudece con violencia, delincuencia organizada, corrupción, impunidad, conflicto de intereses, pobreza extrema, pérdida de rumbo cierto.
En los tempranos años veinte del pasado siglo, José Ortega y Gasset habló de una España invertebrada, pero con aplicación a las naciones que transitan de la grandeza a la decadencia. Proceso, el ascensional, de incorporación de particularismos y regiones que, sin perder sus raíces, se inscriben en un proyecto nacional superior inserto, además, en un plano internacional. Proceso, el inverso, de des-incorporación, de localismos y regionalismos endógenos y narcisistas, infecundos; y propiciatorios, eventualidad gravísima, de la “acción directa”. Justicia por propia mano de gobernados pero, también, de gobernantes. Derrota de la ley.
Opino que nunca antes como ahora se le brinda a la máxima casa de estudios la oportunidad de cumplir, a cabalidad, el objetivo, histórico y legal (tanto que atraviesa la normatividad desde 1910), de investigar las “condiciones y problemas nacionales”.
Hora estelar, en consecuencia, de una de las mayores aportaciones que, en veces, se olvida o, peor aún, se desconoce. Las humanidades como mixtura de tradición clásica, innovaciones humanistas contemporáneas y ciencias sociales. Su vasto repertorio de objetos de estudio replica el diario, crispado acontecer capitalino y nacional.
Hablo de violencia incontrolable, injusticia flagrante, desigualdad exponencial, juventud desprovista de sino, agresión cultural, manipulación mediática de las conciencias, amenazas sobre el patrimonio tangible e intangible, Estado fallido, asedios al idioma y a las tradiciones, impía especulación inmobiliaria, adicciones, narco-industria, migración emisora y receptora, carencia de valores. En suma, la historia, la cultura (las culturas), el derecho, la antropología, la literatura y las artes, las lenguas, el urbanismo, la producción simbólica de un país cuyos orígenes le confieren un linaje ancestral. Como Grecia, China, Japón y la India.
Corresponde a la UNAM incidir en la pesquisa de nuestra ya inocultable decadencia. Como sociedad, como gobierno, como organización política. Diagnóstico de fondo al que deberá seguir una prospectiva; estado de la cuestión que deberá acompañarse de un mapa de sendas posibles. Afán éste que demanda, digámoslo, no sólo la multiplicidad disciplinar sino la colaboración, a partir de la UNAM, entre organismos pares. Intra-muros y extra-muros. Nacionales e internacionales.

Dr. Fernando Curiel Defossé
Investigador y profesor de la UNAM

Modificado por última vez enJueves, 19 Noviembre 2015 11:07
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