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Enrique Fernández Fassnacht: El IPN seguirá siendo el líder de la educación tecnológica del país Destacado

En menos de dos años, el Instituto Politécnico Nacional ha sido sacudido por dos movimientos estudiantiles. Del primero, que estalló en el otoño de 2014, uno de los efectos fue el nombramiento de un nuevo director general, Enrique Fernández Fassnacht, politécnico, ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana y ex secretario general de la ANUIES —fungía como tal durante el movimiento— y formaba parte de la Comisión de Diálogo del gobierno con la Asamblea General Politécnica.
Fernández Fassnacht, un año y tres meses después, en abril de 2016, ya en el cargo, enfrentó el segundo movimiento, el que se gestó en los CECyTS y provocó que se cerraran las instalaciones durante casi un mes. La que más permaneció sin actividades duró mes y medio.
Nos recibe para una entrevista a unos días de que el IPN ha vuelto a la normalidad. Entiendo que no todos le gusta hablar de experiencias pasadas sobre todo cuando se han vivido momentos ingratos o al menos difíciles. Dicen que quienes se niegan a contestar sobre estos, lo que quieren es olvidarlos y entre más pronto mejor.


No es el caso el del director del IPN Fernández Fassnacht. Lleva su sinceridad y su honestidad a cada respuesta. Las preguntas van del pasado, al presente y al futuro. No hay omisiones en las respuestas, menos autocensura.
Habla de sí mismo, de cómo le renació el orgullo politécnico: “debo decir que a mí mismo me emociona ese amor, ese orgullo que tienen los politécnicos, pues como saben yo mismo estuve fuera del Politécnico muchos años y como que había perdido esa sensibilidad; fue para mí una sorpresa ver y sentir de nuevo ese orgullo”.
Y considera que es precisamente ese orgullo, lo que le va a permitir al Instituto Politécnico Nacional seguir siendo la institución rectora de la educación tecnológica de este país.
En la entrevista pone el acento en la importancia del diálogo en la solución de los problemas, en las lecciones aprendidas de los movimientos estudiantiles recientes; recapacita sobre el Congreso Nacional Politécnico, donde se podrá gestar la transformación del IPN, del cambio de la personalidad jurídica y del modelo educativo, y reitera que todo estará en manos de los propios politécnicos.
Optimista confeso, Fernández Fassnacht está convencido de que el desarrollo de la industria petrolera, eléctrica, de telecomunicaciones, de infraestructura del país, no se puede entender sin el Politécnico, pero complementa su afirmación con algo que revela su carácter perseverante y emprendedor: “no podemos vivir del pasado ni de nuestros éxitos, tenemos que ver hacia adelante, tenemos que ver el futuro”.
La siguiente es la entrevista íntegra que Enrique Fernández Fassnacht, director general del Politécnico, concedió a Campus. Duró, aproximadamente, 36 minutos.

Empecemos por lo más importante: la experiencia reciente del movimiento centrado en las Vocacionales deja lógicamente interpretaciones y lecciones ¿Cuáles son las del director general hasta el momento?
Confirmo una lección que aprendió el Politécnico en el movimiento de 2014: la única forma de solucionar los problemas en una institución tan grande e importante como ésta, es a través del diálogo; en el movimiento reciente en algún momento se veían y se analizaban a los actores, quiénes estaban atrás o adelante, y al final llegamos a la conclusión de que debíamos ubicar a los representantes de las escuelas y dialogar con ellos el tiempo que fuera necesario. Considero que ése fue el punto de partida para poder resolver el conflicto y lo que contribuyó fundamentalmente a su solución.
Entonces, más que aprender una lección, confirmo que para una institución, en este caso de educación media superior y superior como es el Politécnico, no hay otra forma de resolver los problemas. También se aprende que en el propósito de una inquietud legítima de los jóvenes, aparecen otros actores, otros intereses y de repente se complican los movimientos y muchas veces aquellos son los que están verdaderamente detrás.
Como se sabe, todo surge a partir de una confusión introducida por un acuerdo publicado en el Diario Oficial, en donde se adscribe al Politécnico a la subsecretaría de Educación Superior.
En ese momento reaccionan las vocacionales porque se hace una asociación aparentemente trivial pero fácil de esgrimir políticamente: decir educación superior es decir educación media superior no y, por lo tanto, van a desaparecer las vocacionales. En fin, todo empieza con esa confusión, se hacen las aclaraciones correspondientes y se va diluyendo esa bandera y aparecen otras de distinto tipo, el diálogo con el secretario, la demanda de aclaración al Presidente de la República, etcétera.
Terminamos en el tema de los pliegos petitorios de cada una de las escuelas, algunos construidos ya bastante avanzado el paro, había algunas como el CECyT 11 que fue la última que levanta, que incluso su pliego petitorio tiene fecha muy reciente. Vaya, incluso ya bien avanzado el movimiento, surgio el “pase automático” como demanda de algunas vocacionales
Así son los movimientos, más cuando en nuestra institución confluyen tantos factores. Finalmente, sí puedo decir como conclusión que de nueva cuenta el diálogo, la disposición —desde luego no solo mía— de la comunidad Politécnica es la que realmente hace que los problemas se resuelvan.

Hay un reconocimiento de la presencia de factores ajenos a la causa original que jugaron un papel en el retraso de la solución, ¿cuáles distinguiría?
Puede ser una coincidencia, pero hay una cuestión que llama la atención: si bien el conflicto se inicia con la publicación del acuerdo en el Diario Oficial, y luego se pensó que con la aclaración publicada en el sentido de que el Politécnico ya quedaba adscrita a la Oficina del Secretario se iba a terminar el asunto, la realidad es que después de esa aclaración se dispara el paro en todas las escuelas.
Y hay un hecho que confirma esta coincidencia: en ese intervalo de tiempo, en la semana de la publicación del Acuerdo de la SEP y la propia aclaración, la Asamblea General Politécnica había acordado una fecha tentativa para el inicio del Congreso Nacional Politécnico, y si no recuerdo mal se había planeado para el 10 de noviembre.
Haciendo el análisis retrospectivo, sí puedo decir que aparecieron actores que no están de acuerdo con el Politécnico ni con el Congreso Nacional Politécnico. Y como estos actores no lo pueden manifestar, porque el Congreso parte de un acuerdo entre el Gobierno Federal y la Asamblea General Politécnica, ahora sí que cualquier pretexto podría ser bueno para tratar de detenerlo; además, en esa semana que menciono estaban en su apogeo los procesos de integración de la Comisión Organizadora del Congreso Nacional Politécnico en todas las escuelas, de hecho hay escuelas que paran antes de que se pueda llevar a cabo el proceso de integración de la Comisión Organizadora, al grado que ya entregadas todas las escuelas tenemos que reprogramarlas.

De cualquier forma, independientemente de que en un momento se hicieran visibles las causas para una cierta inconformidad, ¿no le parece que fue un exceso de parte del movimiento parar las escuelas?
Francamente sí. Me parece que no debe ser la forma, sabemos que los jóvenes de las vocacionales son adolescentes en su mayoría. El “utilizarlos” por parte de quienes se oponen a lo que sea, porque la verdad es que también hay que decir que no es solo el tema del Congreso el único factor; cuando hay un movimiento aparecen todo este tipo de actitudes, aparece por ejemplo los que no quieren al director de la Escuela y lo quieren fuera del cargo porque no conviene a sus intereses, en fin son muchas cosas, y sí, la verdad, es que me parece poco ético que se utilice la coyuntura sin importar el destino de los jóvenes, por lo menos en lo que a sus estudios del semestre en curso se refiere para lograr otros fines, y eso creo, es absolutamente reprobable.

Una vez que la Secretaría de Educación Pública hace la aclaración, y pese a ello el conflicto siguió, ¿cómo se percibió la actitud de la SEP.
La verdad es que para hablar de la actitud del titular de la secretaría siempre fue positiva, tratando de evitar problemas; hay que decir que cuando se hace la observación de que la adscripción a la Subsecretaría de Educación Superior había sido el disparador del conflicto, el secretario con sensibilidad decide hacer la aclaración y explicar que no ha pasado nada, el Politécnico sigue adscrito a la Oficina del Secretario, que entre paréntesis, ésta es una oficina de nueva creación, de modo que en un momento dado la confusión aumenta, pero lo cierto es que él hizo la aclaración de buena gana y mantuvo al Politécnico cerca de él como había estado en el pasado.
Estuvo muy pendiente del movimiento con ganas ayudar a resolverlo y en ese sentido considero que la actitud de la SEP fue positiva, dispuesta al diálogo con los jóvenes; se hizo una invitación, si no recuerdo mal para el 5 de mayo, a los representantes de los vocacionales para que se entrevistaran con él, tal como ellos lo habían solicitado en un pliego; no se presentan y el secretario plantea que sí habrá diálogo más adelante, una vez que las condiciones del Politécnico lo permitan.

En perspectiva ¿Cómo juzga la actitud de la comunidad politécnica frente al problema? Lo pregunto porque resultó inesperado el proceso tan explosivo, tan rápidamente aprovechado por algunos grupos.
La calificaría de muy positiva y constructiva. No estamos hablando por supuesto de quienes a partir de sus intereses utilizaron el movimiento para satisfacer intereses ajenos al objeto del Politécnico Nacional.
En lo personal creo que hubo manipulación, hubo apatía de algunos jóvenes, y hay que reconocer que se hizo presente el fenómeno de las minorías activas que siempre pueden más que la mayorías silenciosas; pero conforme fue avanzando el movimiento el clamor de la comunidad politécnica, en el sentido más amplio del término, era en la dirección de que ya dejáramos el paro, que volviéramos a la normalidad. Hay que decir que el papel que jugó el Consejo General Consultivo fue muy importante; aceptó de muy buena gana la creación de una comisión especial del propio Consejo, que visitó a las escuelas en paro, tratando de convencer de que no había razón para continuar, explicando estos temas, los temas de la aclaración y adscripción, que ya no era una bandera. Considero, además que la presencia de la comisión en algunas escuelas contribuyó en forma determinante al levantamiento de los paros que aún sostenían. La verdad sí calificaría de muy positiva, constructiva, responsable y prudente la actitud de la comunidad en general.

¿En qué medida el movimiento afectó las políticas que se han planteado en el plan de desarrollo del Politécnico y en qué lugar ubica la importancia del Congreso para el Instituto Politécnico Nacional?
Siempre hay afectaciones. Primero las que pueden sufrir las trayectorias académicas de los mismos jóvenes como resultado de un movimiento de un mes y medio; prácticamente un mes y medio en el caso de la vocacional que más tiempo estuvo en paro, y eso tiene consecuencias; y como les he dicho a los jóvenes: todo en la vida tiene consecuencias y uno las asume implícitamente o explícitamente.
Digamos que al Plan de Desarrollo del Politécnico, si acaso lo retrasa un poco. El plan está bien planteado, está bien hecho, tenemos 10 ejes estratégicos importantes que estamos impulsando y salvo las cuestiones que le tocan directamente al director general, todas las demás siguen caminando; en fin, de ninguna manera diría que esto entorpece lo que he llamado la renovación integral del Politécnico, que gira alrededor de básicamente de dos elementos: uno es precisamente el Plan de Desarrollo Institucional con sus 10 ejes estratégicos, y el otro es el Congreso Nacional Politécnico; de hecho no se puede ver una cosa sin la otra, por ejemplo —y ésa fue una iniciativa personal— el primer eje del Plan de Desarrollo Institucional es la gestión del movimiento de 2014, y eso se refiere al tema de cumplir los acuerdos celebrados en la mesa de diálogo entre el gobierno federal y la Asamblea General Politécnica.
Y de estos acuerdos, el tercero, que en lo personal considero el más importante, es el tema del Congreso: ¿Qué va a pasar en el Congreso? Primero, como yo he dicho en algunas intervenciones, incluida la que tuve en Los Pinos, en el Congreso los politécnicos van a reflexionar sobre su futuro basados en su marco axiológico fundacional, y van a decidir por su cuenta cuál es el Politécnico que quieren tener de cara a los retos que nos plantea el siglo actual y los tiempos por venir, más allá del siglo XXI.
Eso es lo que espero, la parte del PDI ya está hecha, vamos caminando, estamos por revisar los avances a los cien días de su emisión; la dirección general, a pesar de los retrasos, ha cumplido en términos generales las metas que nos propusimos, a tres meses prácticamente de la emisión del Plan; y seguiremos trabajando en el plan, seguiremos trabajando en el Congreso.
Éste, además, nos va a permitir definir el rumbo del Politécnico en muchos ámbitos, se discutirán muchas cosas, no solo el tema de la naturaleza jurídica o la personalidad jurídica del Politécnico, que es lo que algunos esperan que eso pase en una dirección y otros esperan que no pase en esa dirección sino que se quede igual, en fin las opiniones son encontradas.
Pero lo que yo puedo decir es que el Congreso nos debe plantear la posibilidad de rediseñar la estructura del Politécnico; por ejemplo, actualmente gira mucho alrededor del director general. Éste designa a los directores de todas las escuelas, de centros y unidades y a los subdirectores que son en promedio cuatro o cinco por unidad y si pensamos que tenemos 100 unidades, el director más cuatro son cinco por unidad, o sea, son  500 nombramientos que debe hacer el director general; en lo personal sí creo que debe quitarse esa responsabilidad a la dirección general y tener otros mecanismos de participación colegiada y democrática. Eso tendrá que discutirse.
Asimismo, todos los aspectos académicos, el modelo educativo, la organización académica, la organización administrativa y sus procesos para una gestión acordes con el tamaño y demandas del Politécnico y de su entorno. Es por ello que en el Plan de Desarrollo Institucional tenemos un eje que se refiere a la simplificación administrativa y organizacional del politécnico.
Después de 80 años de vida del Politécnico, el Congreso nos plantea la posibilidad de tener una reflexión importante sobre la evolución que ha tenido el politécnico y el diseño de su futuro.

En específico ¿cuál ha de ser el papel del IPN, no solamente en el desarrollo nacional, sino en la educación superior del país?
El Instituto Politécnico Nacional, por la importancia y el prestigio y las fortalezas que tiene, sin duda, va a seguir siendo la institución rectora de la educación tecnológica del país; hay que tomar en cuenta que hay otras instituciones tecnológicas en el país que han crecido mucho, ahí tenemos el Tecnológico Nacional de México, que multiplican casi por tres la matricula del Politécnico Nacional, y sin embargo los tecnológicos que se integran ahora al Tecnológico Nacional de México tienen al Politécnico como antecedente, las mismas universidades tecnológicas llevan en sus venas al Politécnico Nacional.
El Politécnico seguirá siendo el líder de la educación tecnológica nacional, pero tiene que trabajar arduamente en esta renovación integral que menciono; los tiempos son diferentes, el desarrollo de las industrias petrolera, eléctrica y de telecomunicaciones, de infraestructura del país, no se pueden entender sin el Politécnico; pero no podemos vivir del pasado ni de nuestros éxitos, tenemos que ver hacia adelante, tenemos que ver el futuro; en lo personal veo que las reformas estructurales que ha impulsado el Gobierno Federal representan para el Politécnico Nacional una oportunidad de rediseñar su estrategia de formación en los niveles medio, superior y en el posgrado; y de investigación y desarrollo tecnológico para contribuir de manera importante como siempre lo ha hecho a lo que sigue para el país, y me refiero a temas como las energías alternativas, el desarrollo de las telecomunicaciones, el desarrollo sustentable, la infraestructura que demandarán las reformas, en general.

Respecto al modelo educativo del Politécnico, en lo esencial ¿qué es lo que cambiaría el Congreso, más allá de lo jurídico? ¿Qué demanda la comunidad en este tema?
El Congreso tendrá que revisar el modelo educativo del Politécnico y la pertinencia de los programas; un buen número de ellos han perdido pertinencia y se tendrían que revisarse, y hay que tomar en cuenta que son temas delicados porque esos temas dieron origen de alguna manera al movimiento de 2014.
Pero a través de una forma de participación amplia y democrática se puede revisar la pertinencia de esos programas; también tenemos que revisar nuestros programas de investigación y desarrollo tecnológico; he dicho y lo sostengo que una referencia importante que tenemos en el país es el PECITI, el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación que emite el Conacyt a través del Foro Científico y Tecnológico, es un instrumento importante para que el Politécnico revise sus programas de investigación y desarrollo tecnológico, a la luz de ese programa especial, que por primera vez en la historia de México advierto que sí plantea rutas de investigación y desarrollo tecnológico asociados a problemas concretos del país; no es la ciencia y la tecnología por la ciencia y la tecnología, o por producir papers o patentes o lo que sea, sino es un programa que pretende, sí atender problemas ingentes en el país, que tiene que ver con ciencias de la salud, nutrición y otros temas como telecomunicaciones, energías alternativas, en fin muchos otros más; creo que el Politécnico debe reflexionar sobre eso también y más allá del Congreso desde el Plan de Desarrollo Institucional está planteado, tendrá que aterrizarse en el Congreso; y el Congreso mismo tendrá que ver cómo se debe organizar el Politécnico, para poder cumplir de la mejor manera con el objeto que tiene asignado como la segunda Institución más importante de este país.

Pese a los contratiempos provocados por el movimiento, éste ha dejado lecciones, positivas, ¿qué piensa de ello?
Este último movimiento de alguna manera nos hace ver que nuestra institución es vulnerable. Y lo es porque el politécnico tienen la piel sensible: cuando se siente amenazados, lo que sintió en este caso, reacciona de forma inmediata; y como ya decía, aparecen los otros actores que tratan de aprovechar el río revuelto. En esto último se advierte su vulnerabilidad.
Al final del día, me quedo con lo positivo, con el orgullo que sienten los politécnicos de ser politécnicos; y eso se respira en el Poli; debo decir que a mí mismo me emociona ese amor, ese orgullo que tienen, pues como saben yo mismo estuve fuera del Politécnico muchos años y como que había perdido esa sensibilidad; fue para mí mismo una sorpresa ver y sentir de nuevo ese orgullo; y este orgullo del Politécnico es el que nos lleva a situaciones como las que acabamos de vivir; y como se sabe, lograr consensos en esos asuntos no es sencillo, pero vale la pena esforzarnos por conseguirlos, porque es lo que nos va a permitir construir un Politécnico más fuerte, más importante y, sobre todo, determinante para el desarrollo de México.

Jorge Medina Viedas

Modificado por última vez enMiércoles, 08 Junio 2016 22:02
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