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Enrique Cabrero Mendoza: El Conacyt está cambiando la forma de hacer ciencia y tecnología en México Destacado

Las políticas públicas en materia de  ciencia y la tecnología rinden fruto en el mediano y en el largo plazo. Por ello, para el director general del  Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Enrique Cabrero, lo que se propone  este organismo en este sexenio, “es darle un giro a la forma como veníamos generando ciencia, tecnología, innovación, y la forma en cómo veníamos creciendo y distribuyendo los recursos para sintonizarnos más con el mundo global del conocimiento”.
A partir de este cambio, viene el reto de ser  capaces como país de mantener el ritmo y  el interés del Ejecutivo en turno de preservar esta política en la materia, “y si eso se logra, seguramente en dos décadas más, estaremos muy cerca del lugar en el que queremos estar y que le corresponde al país”, apunta el doctor Cabrero Mendoza.  
En entrevista para Campus, el director general del Conacyt hace un balance de lo hecho hasta ahora en este sexenio. Cabrero hace un largo recorrido por el continente de proyectos y programas del Conacyt; habla de los 27 Centros que pueblan el país y de los cuatro que están por nacer; de las nuevas formas de organización de la investigación científica para cambiar los en otro tiempo vigentes pero ahora caducos hábitos individuales en ciencia, tecnología e innovación, a los 45 años de una estimada y fructífera  trayectoria del organismo rector de la política científica del Estado mexicano.


Para empezar dice que se han visto niveles de inversión y de crecimiento de becas inéditos, una real “expansión de la infraestructura científica y tecnológica en el país, nuevos mecanismos de vinculación con el sector productivo y apertura de oportunidades a jóvenes investigadores”.
Mientras muchos países del mundo, obligados por la crisis, han reducido los presupuestos públicos en ciencia y tecnología, en México, en los tres años del gobierno de Enrique Peña Nieto, pese a la situación económica, la inversión  pública en este renglón ha crecido un 50 por ciento.
En ese sentido, Cabrero Mendoza, considera que  la comunidad está satisfecha. El sector empresarial cada vez más interesado en el tema “y vamos bien, pero evidentemente este es un trabajo que no hay que descuidar ni un momento, no podemos permitir que estos nuevos recursos se estén dispersando, no podemos permitir que haya mal uso en términos de invertir en proyectos que en realidad no son trascendentes”.
En síntesis, considera que  el balance es “muy bueno”.

Nuevas medidas, una política
No obstante, el doctor Cabrero reconoce que si bien el gobierno ha mantenido la línea de alcanzar el 1 por ciento del PIB para ciencia y tecnología sosteniendo el nivel de inversión comprometido, con el sector privado no está sucediendo  el incremento de la inversión previsto, actitud que corresponde a una lógica de este sector,  que ha sido mucho más cauteloso y  gradualista “en lanzarse a este proyecto de hacer de México un país que transite hacía una economía del conocimiento y entonces”
Esto, dice el ex  director general del CIDE, nos aleja de la meta del uno por ciento, nuestros cálculos que seguimos igual andaremos en el 0.7, 0.8 por ciento al final del sexenio.
“En general yo diría la inversión federal va bien, la inversión privada no va tan bien”´
Ante esta eventualidad, recordó que el presidente Enrique Peña Nieto, al presidir la reunión del Consejo General de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico e Innovación, dio a conocer cuatro medidas, una de ellas, la que nos instruye al Director del Conacyt, al Secretario de Hacienda para que junto con el Consejo Coordinador Empresarial podamos diseñar un programa de “Incentivos Fiscales” para incrementar la inversión.
De esta manera,  señaló Cabrero seguramente llegaremos a alguna propuesta muy pronto, que esperamos que en 2017 y 2018 esto ayude a incrementar de una forma significativa la inversión privada.

Capital humano
En la misma perspectiva de mantener la línea de cambiar la forma de hacer ciencia en México, el experto en política y empresa pública, apunta la importancia de que el país  cuente cada vez más con capital humano altamente calificado.
Aunque se tengan muchos laboratorios, instalaciones, si no se tiene capital humano, investigadores que se incorporen tanto al sector académico como al sector productivo, esto no va a acelerarse. En pocas palabras, de acuerdo con el egresado de la UASLP y de la Escuela de Altos Estudios Comerciales  de Paris, sin más maestros, más doctores, todo quedará “en un discurso vacío”.
Es por ello que una de las políticas del Conacyt en la que ha insistido es en el  incremento  en el número de becarios:  “actualmente son más de 62 mil becarios tanto en México como en el extranjero y esto ha venido incrementándose de una forma muy interesante; es además interesante porque necesitamos que haya más demanda y sí hemos logrado acercándonos mucho a universidades y a jóvenes que están en su carrera a incentivarlos a que sigan sus estudios de posgrado”.
La intención de Cabrero, es que la cifra  siga creciendo y concluir el sexenio con cerca de 80 mil becarios.
Junto al creciente número del Sistema Nacional de Investigadores, destacó uno de los programas insignia de la actual administración, el de “Cátedras de Jóvenes Investigadores”, que surge con el propósito de oxigenar el sistema de investigación del país, que por razones de falta de plazas para jóvenes investigadores éstos no se incorporaban al ritmo que el mismo país requiere.
Con este programa, señala el doctor Cabrero, se pone coto a  una grave distorsión: por una parte se forma jóvenes y por otra, no hay quién en el sector académico los pueda emplear.
Se  convierten entonces carreras de investigadores frustradas. En la actualidad  son mil 76 jóvenes distribuidos en universidades y centros de investigación en todo el país en diferentes temas, y la medida ordenada por el Presidente, dada la aceptación que ha tenido el programa entre la comunidad científica, es duplicar el número de cátedras de jóvenes investigadores de aquí al final del sexenio.
Se trata, al decir del director del Conacyt, de “investigadores de alto rendimiento”, de una nueva generación innovadora y con una alta calidad, tres de ellos ya capaces de publicar artículos en Science que es de las revistas más prestigiadas a nivel internacional.

Desarrollo regional
En su balance, Cabrero Mendoza ahonda sus respuestas  y reflexiona sobre las políticas y los programas del Conacyt en proceso.  Considera la importancia del desarrollo regional, en el que encajan una serie de programas en los estados que buscan requilibrar al país en materia de investigación.
“No podemos, dice, concentrarnos en las instituciones del centro del país o de dos o tres entidades y que son la que por lógica tienen más investigadores o más universidades: si se dejara que las cosas fluyan sin nuestra intervención, estas  absorberían la mayor parte de los recursos para ciencia”.
Para ello se apuntala el desarrollo regional en términos de ciencia, tecnología e innovación, y en todos los estados se ha trabajado muy intensamente y en  prácticamente en todos, tenemos algún proyecto, nos comenta.  
Cabrero sustenta en esta realidad la nueva política del Conacyt, el cual para convertirse en un rector de la política de ciencia y tecnología no puede sólo responder a la demanda individual, porque la demanda tiende a pulverizarse, si le da un poco de recurso a cada investigador, y hay que saber que tenemos miles de investigadores haciendo proyectos pequeños y dispersos en el país sin comunicación entre ellos, afirma.
Y añade: “Ese modelo de distribución de los recursos estuvo muy bien para una etapa de desarrollo en México y en otros países, pero ya no es hoy en día la forma de generar conocimiento realmente trascendente”. Contrasta con lo que se ve hoy en la instalación del acelerador de partículas en el CERN en Suiza y Francia; ahí están participando más de 50 países, más de 80 Instituciones, más de 200 investigadores, dice.
“Hace poco se corroboró que  en el proyecto de las ondas gravitacionales de Einstein, en algún momento, estaban  trabajando conjuntamente más de mil investigadores”. Este  ese es el mundo de la ciencia de hoy,  argumenta.

Los consorcios y los Centros Conacyt
Luego explica que la idea de los consorcios del Conacyt se  sustenta en este modelo de hacer ciencia, los cuales son el resultado de una asociación de tres, cuatro, cinco Centros Conacyt en donde cada uno aporta un grupo de investigadores, y se basan en un trabajo interdisciplinario y responden mucho más a un proyecto regional.
Los consorcios evitan, afirma Cabrero, la atomización de pequeños proyectos. Además, tenemos la Convocatoria de Redes Temáticas, en donde también damos recursos a los investigadores, pero siempre y cuando se asocien y planteen proyectos de mayor escala. Esto está ayudando a la comunidad científica a pensarse de una manera diferente”, agrega.
Hoy se cuenta con consorcios en Biotecnología Agroalimentaria en Acapulco y abarca la zona de todo el estado de Guerrero, así como Oaxaca, Chiapas y Michoacán en el tema del coco, del agave para el mezcal, el mango y de otros productos agrícolas.
Se ha formado otro en Geomática, Geointeligencia, Políticas Públicas en Aguascalientes en donde trabajan conjuntamente el CIDE, el Centro Geo, el InfoTec. Este un consorcio que va a estar apoyando mucho tanto a gobiernos del país como a diferentes cluster empresariales. Se están  desarrollando otro de Biotecnología Agroalimentaria y Farmacéutica parte en Hidalgo, parte en Guadalajara. Otro en Hidrocarburos en Campeche; otro en Manufactura Avanzada en Tabasco y también en Ciudad Juárez.
“Con estos consorcios el Presidente mencionó que vamos a llegar a 14 al final del sexenio, actualmente tenemos cinco en funcionamiento y tenemos los otros nueve en proceso. Unos estarán iniciando actividades a finales del año, otros en el transcurso del año próximo”, aseguró.
A través de estas asociaciones se trata de que no sólo se incremente la investigación, sino que el conocimiento y las aplicaciones que se tengan de Biotecnología, permitan que estas regiones den un brinco en términos no sólo de producir mucho sino producir a una calidad mundial los productos y con muchas posibilidades en términos de mercados internacionales, expresó.
Cabrero aseveró  que se van a seguir dando apoyo a proyectos a nivel individual en las  convocatorias tradicionales, “pero las nuevas convocatorias están mucho más orientadas al trabajo grupal de hecho, y en  el Sistema Nacional de Investigadores también estamos insistiendo y modificando algunas de las normas para que se reconozca más el trabajo grupal”.
En este rubro, enfatiza la importancia de los Centros Conacyt y el proceso de  transformación que han sufrido. En ellos se ha depositado la responsabilidad de que se concrete el funcionamiento de los consorcios, como se señaló antes, pero también se advierte en ellos un proceso interesante de  reorganización.
Hasta hace poco, señala Cabrero, se tenían 27 Centros, todos ellos buenos, de calidad, en general pequeños y con un buen trabajo, pero muy desvinculados. De tal modo que con el  trabajo de los consorcios y con toda la reorganización de centros en cinco grandes coordinaciones temáticas, están transformando la manera de funcionar. Ha crecido el sistema de Centros, hay más sedes y más extensiones.
“Hay que tomar en cuenta que el Sistema de Centros es hoy por hoy la segunda fuerza de investigación del país después de la UNAM y con un tamaño mucho menor y en esta reorganización que estamos haciendo van a estar en posibilidades de crecer en las próximas dos décadas en una forma interesante”, afirma.
El director general del Conacyt manifiesta con satisfacción que los Centros presentan los mejores indicadores de vinculación con el sector productivo y con el sector social, gubernamental con un promedio de ingresos propios de un 40 por ciento. Es más, enfatiza, “dos de los centros no le cuestan ni un peso al Estado Mexicano ya son plenamente autosuficientes”.
De acuerdo con Cabrero, los Centros del Conacyt, en plena etapa de crecimiento  ya se están configurando en lo que debe ser la forma de organización del futuro.

El Sistema Nacional de Investigadores
Al analizar uno de los programas insignias del Conacyt, el doctor Cabrero recuerda que el Sistema Nacional de Investigadores, SNI, que ya tiene más de 30 años, cumplió una labor fundamental al organizar la investigación en México, evitó que mucha gente que flotaba en el mundo académico y se decía investigador sin tener los méritos suficientes, siguiera lucrando con ello. “Asimismo, obligó a que los investigadores nos disciplináramos, nos organizáramos mejor tuviéramos planes de trabajo, publicáramos”, señala el investigador y ex director del CIDE.
Y precisa que el Sistema Científico Mexicano no sería lo que es hoy sin el SNI. Pero considera que el país se encuentra en una etapa en donde se tienen que cambiar las señales que manda el SNI.
Para él resulta positivo que el investigador, en su periodo de cinco años que lo evalúan, tenga algunos productos individuales para que quede claro que tiene una capacidad como investigador, pero que haya otros que sean grupales, interinstitucionales, interdisciplinarios.
Asimismo, aclara que la necesidad de que los investigadores se apropien de la  interdisciplinaridad y con ese propósito, en algunas nuevas convocatorias se integran comités interdisciplinarios,  las cuales aún provocan reacciones de los  investigadores que no están acostumbrados a trabajar con colegas de otras disciplinas.
Cabrero Mendoza, más en su elemento natural como científico, apunta la importancia  de que ante el programa insignia, “Atención a Problemas Nacionales”,  en el caso específico del   problema de cambio climático, se deben enfrentar desde el punto de la Biología, las Ciencias Sociales, la Física y de la Política misma.
El hecho es que en varias de las nuevas  convocatorias del Conacyt,  hay que hacer grupos interdisciplinarios, así como generar propuestas muy aterrizadas con base científica, y además de que los académicos sean  presentados ante grupos tomadores de decisiones afectados por esos problemas, para que tengan una incidencia directa en el área problemática que se está estudiando, explica.
Son muchas las cosas que deben cambiar en el Sistema, de acuerdo con el director general del Conacyt, para quien es importante que cuando se vaya a las regiones, se integren pequeños grupos de trabajo concentrados en temas específicos y preocuparse porque se vinculen también con el sector productivo, porque si no se hace esa conexión de la vinculación que es otro de los grandes objetivos,  entonces podríamos seguir siendo un país que tiene una ciencia de buena calidad, importante, densa, pero que no genera beneficios económicos”.
“Y esta inversión fuerte que está haciendo el sector público con los recursos de todos los mexicanos es justamente también para que la sociedad se vea beneficiada de eso”, asegura el también científico mexicano.

El impacto social
Con una intención innovadora, buscando conectar las necesidades de la industria y de los sectores sociales, se han programado cuatro nuevos centros Conacyt. En ellos se advierte con claridad el papel que el Conacyt aspira a desempeñar como rector de la política científica de Estado mexicano.
En aquellas entidades que parecería que el subdesarrollo es crónico e insalvable, tomando como ejemplo los del sur del país, el Conacyt puede llevar soluciones de futuro. A través de la economía del  conocimiento se les puede explicar que ya no es necesario que pasen por la etapa de industrialización para irse a una economía de alto componente científico y tecnológico donde podrían tener el know how sobre el manejo de cultivos que va a resolver la seguridad alimentaria en el mundo en las próximas décadas y que va a ser muy reconocido y que va a haber mucha producción basada en ese conocimiento.
El problema que se tiene que superar es cierta ignorancia cuando en algunos estados quieren que vaya la industria cuando ya es tarde para ello y es el momento de irse a actividades de base tecnológica,  y eso es muy interesante porque ahí se les abre una oportunidad que en el modelo anterior no tenían.
“Mucho de lo que pueden hacer en la cátedra de jóvenes investigadores, los consorcios, los estamos ubicando en entidades que van a jugar un papel importante. Con sectores de Durango y en razón  de los de recursos naturales, por ejemplo, se puede instalar un Centro de Energía Renovables, energía solar. Eso le empieza a cambiar la configuración porque va a atraer empresas de ese sector ahí y de pronto se va a generar un polo que es muy diferente de lo que tradicionalmente la industria ofrece, explica Cabrero Mendoza.
En el caso de la creación de los nuevos centros Conacyt se advierten una estrategia basada en la fuerza científica que han acumulado los lugares donde quedaran instalados.
Cabrero comentó  que estos será el Centro Aeronáutico, el cual será establecido en Querétaro, el Centro para atender zonas del  desierto y zonas áridas de políticas, el cual probablemente se instale en la Huasteca Potosina, el tercero se ocupara de las Políticas Metropolitanas y Urbanas, y finalmente el de políticas y desarrollo educativo para el que también ya hay varios grupos de investigación en el país, en universidades, en centros de investigación, pero nuevamente son grupos que de forma más aislada han estado desarrollándose,  y hoy en día por obvias razones nos damos cuenta que tenemos que avanzar muy rápido en una renovación del sistema educativo, que tenemos que incorporar las mejores prácticas internacionales no sólo en términos de aprendizaje sino de la propia economía de la educación y de la propia forma de organizar los sistemas educativos y entonces este centro verá su nacimiento en los próximos dos años, dijo.
Estos cuatro centros nos hubiera gustado que fueran 10, afirma con un dejo de orgullo el doctor Cabrero Mendoza, pero lo es una extraordinaria noticia la que dio el Presidente, es la creación de cuatro y donde aparte de convenios internacionales que ya se han venido desarrollando, en estos cuatro centros hay grupos de investigación que ya vienen trabajando desde hace dos años, aun cuando el centro todavía no existe.

Cultura científica
No se puede negar, pese a la importancia social y política de hacer una buena política científica, los problemas de la ciencia y la tecnología en México enfrentan un  problema de entendimiento. No a todos les ha convencido que en la era del conocimiento son fundamentales en la sociedad global en que vivimos.
No lo comprenden plenamente algunos gobernadores y empresarios ni  la mayoría de los mexicanos. Es por ello que urge desarrollar a todos los niveles una cultura científica que nos apoye a colocarnos como nación en el lugar que nos merecemos en el mundo, afirma Enrique Cabrero Mendoza.
La sociedad entera tiene que asumir que la ciencia es la puerta al presente y al futuro, y si se quiere, al pasado.   Que gracias al conocimiento científico hay mayores esperanzas de vida en el ser humano y se fortalece la lucha por preservar la biodiversidad y los ecosistemas; que asuma que con la ciencia se resuelven epidemias, se eleva la productividad, se reducen los peligros del cambio climático, y trae mayores condiciones bienestar a las familias.
Al final, el doctor Cabrero, nos dice que la ciencia y la tecnología, empleadas con fines éticos plausibles, como lo demuestran los programas del Conacyt vinculados a los sectores más necesitados del país, son lo contrario al caos y a las crisis de cualquier tipo.

Jorge Medina Viedas

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