Menu
México a través de sus publicaciones oficiales

México a través de sus publicacione…

Con las publicaciones ofi...

Universidades de la ANUIES profesionalizarán operadores del sistema de justicia penal

Universidades de la ANUIES profesio…

El secretario general eje...

Son reconocidas licenciaturas de la UABC por el Ceneval

Son reconocidas licenciaturas de la…

21 programas de licenciat...

Pide UABJO al Congreso aumento para alcanzar la media nacional por estudiante

Pide UABJO al Congreso aumento para…

El rector Eduardo Bautist...

Entrega la UJAT estados financieros auditados ante Cámara de Diputados Federal

Entrega la UJAT estados financieros…

La Universidad Juárez Aut...

Alista la UAEM protocolos para violencia de género

Alista la UAEM protocolos para viol…

La Coordinación Instituci...

Otorga la UAS el Doctorado Honoris Causa a Enrique Fernández Fassnacht

Otorga la UAS el Doctorado Honoris …

En Sesión Solemne, el H. ...

Urge apoyo para reconstruir hogares en Ixtepec, Oaxaca: Estudiantes de la UdeG

Urge apoyo para reconstruir hogares…

Tras los sismos registrad...

Las reformas estructurales no merecen el lugar central que se les ha dado: Jaime Ros Bosch en la UAM

Las reformas estructurales no merec…

Las reformas estructurale...

Prev Next

Programas de becas: ¿Una escalera al éxito? Destacado

Para incidir en alguna realidad es preciso conocerla y, a partir de sus propias condiciones, tratar de transformarla. Para ello, es necesario revestirnos de nuevas miradas tal como lo menciona Proust cuando dice: “Acaso el verdadero descubrimiento en el ser humano no consista en buscar nuevos paisajes, sino en poseer nuevos ojos”.
Esta nueva mirada es la que necesitan los estudiantes y los programas becarios como impulso para su desarrollo. El trato hacia los alumnos generalmente es distante, se les ve como un número, como una matrícula; sin embargo, no son un número ni su presencia en la universidad se reduce a una matrícula. Son jóvenes que, como tales, están en proceso de construir su proyecto de vida y en ese camino se ven influidos por diferentes dimensiones que al combinarse en diversos momentos de su trayectoria estudiantil dan tantos resultados, como alumnos sean. Es decir, los encuentros y desencuentros en relación al entorno en que viven, les permiten ir reestructurándose y definiéndose. Entonces, así se les debe concebir, como personas en proceso de formación que debemos ayudar a que conozcan y desarrollen su potencial y, orientarlos y acompañarlos en sus intentos por lograrlo. Después de todo, ellos justifican la existencia de las instituciones y nuestra propia presencia en ellas.


Por eso el interés de hacer énfasis en el conocimiento y buen uso de los diferentes programas becarios que existen desde hace tiempo (supongo que es la parte más difícil) para construir una escalera de éxito personal, institucional y social. Desde mi experiencia por más de dos décadas al frente de diversos programas becarios, considero, que deben existir por lo menos cuatro condiciones básicas para lograrlo.
A continuación se enuncian, tomando como ejemplo al programa Pronabes (Hoy Manutención), del cual la UAT realizó un estudio exploratorio a nivel Estado de Tamaulipas con subsidio del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol).

Primera: el acceso a la beca
Se considera necesario vigilar celosamente el acceso a un programa becario en aras de que participen sólo quienes cumplan con el perfil estipulado en sus bases o reglas de operación. En el caso de las Becas Pronabes (hoy Manutención) se señala la importancia de contar con una contraloría social formada por becarios. Sin embargo, conocer la opinión de quienes solicitan beca y no la obtienen, ayudaría mucho a esta función. En este grupo se detectan situaciones en dos sentidos:
Por un lado, hay quienes no requieren la beca pero la solicitan y al no obtenerla, cambian su perspectiva llegando a señalar que “gracias a que no recibieron la beca, perciben la diferencia entre quienes logran el apoyo sin necesitarlo y quienes realmente lo necesitan y no lo obtienen”. Agregan que “hay alumnos que vienen de otros lugares a estudiar y, muchas veces, no tienen dinero para tomar algún alimento y menos aún para el transporte urbano”. Sugieren como una medida para despertar la conciencia de los jóvenes que no necesitan este tipo de beca, que valdría la pena que en la pantalla de la solicitud, (ya que su llenado se hace por vía electrónica) aparezca una imagen o mensaje con el perfil preciso que debe poseer para poder participar y encauzarlos a otros tipos de beca. Quizá, esto ayude a que desistan de solicitar la beca, al comprender que le están quitando a otra persona, que sí la necesita, la oportunidad de construir un mejor futuro.
Por otro lado, se identifica a los que solicitan la beca porque la necesitan pero no la obtienen; en éstos, el efecto inmediato es que su autoestima baja aún más ya que no reciben la ayuda que tanto anhelan y, desde ese estatus, son testigos de la gran injusticia que existe en la práctica de asignación de becas, generando mayor aislamiento en algunos de ellos y en otros, despertando el “coraje” para continuar sus estudios a pesar de no ser favorecidos como parte de la población potencial.
Reflexionar en esto nos lleva a otro aspecto que se ha planteado como una interrogante a despejar posteriormente con acciones específicas.

Segunda: cobertura y permeabilidad
La pregunta es ¿cómo se tendría que realizar la promoción de los programas, de manera que la población objetivo entienda que están dirigidos a ella y también, que entienda que es precisamente su necesidad la que ha llevado a diseñarlos? Cuando se habla de cobertura por lo regular se hace referencia a su ampliación o crecimiento dejando de lado a quiénes se está beneficiando. Es decir, la información sobre el programa ¿llega realmente a quienes lo necesitan o sólo solicitan beca los que tienen la información, aunque no la necesiten y sobre esas solicitudes se dictamina y se otorgan las becas? Lo que esta práctica comporta es ciertamente que se mantenga o aumente la cobertura del programa; no obstante, lo primordial es que se beneficie a la población objetivo cuidando con esmero la incompatibilidad entre ellas. Un comentario, que corresponde a una madre de familia, es el siguiente: “los pobres, los que realmente necesitan la beca, cuando la solicitan...ya no hay, porque no se informan a tiempo”.
En cuanto a la permeabilidad que se señala, se considera conveniente ampliar la vigencia de la Convocatoria. Actualmente se emite poco antes de las inscripciones propiciando que se den cuenta (y de manera parcial) los que están en cada institución reduciendo con ello la posibilidad de participar, a más alumnos que reúnen el perfil establecido.
Por otra parte, ¿qué sucede con los que tienen que informar a la población potencial sobre la existencia de los programas?

Tercera: los responsables de programas becarios y los tutores
En el estudio exploratorio ya citado, se obtuvo que los Responsables del Pronabes expresaron que la asignación de esta función no afecta en el desarrollo de sus demás actividades; no obstante, al contrastar este dicho con la percepción que algunos becarios tienen en relación a su trato, se detecta mucha diferencia. Éstos mencionan que “la mayoría de las veces se les veía con gestos de fastidio y no brindaban buena atención, lo que daba la impresión de que veían la tarea asignada como una imposición por parte de la dirección, además de que es difícil localizarlos”.
Identificar esta situación nos lleva a plantear la conveniencia de que la persona que sea designada como responsable de esta tarea en cada facultad o unidad académica, dedique la mayor parte de su tiempo a atender a los becarios en forma personalizada o en pequeños grupos, debiendo coordinarse con los tutores asignados a cada uno de ellos; asimismo, debe contar con los recursos necesarios para realizarla adecuadamente: espacio físico, equipo de cómputo, teléfono, secretaria, auxiliares.
En cuanto a los tutores, es necesario recordar que esta figura existe desde hace tiempo y las reglas de operación del Pronabes establecen su asignación para lograr la permanencia de los becarios así como su egreso oportuno, evitando el fenómeno de la deserción; sin embargo, en la práctica se está muy lejos de que esta recomendación abone al logro de los objetivos.
Por ello se considera necesario fortalecer la coordinación de estos dos actores tan importantes para el programa que nos ocupa: el Responsable del Pronabes (hoy Manutención) y el Tutor. Esta acción brindaría resultados muy valiosos al unir sus capacidades tanto para identificar los problemas administrativos que viven día a día los becarios, como para encontrar formas adecuadas para atenderlos, monitorear su desempeño académico e implementar programas emergentes, con el propósito de que conserven su beca y, lo más importante, concluyan sus estudios superiores. En ellos recaería principalmente la responsabilidad de fortalecer el sentido de las becas para que los usuarios las asuman como un medio para construir su proyecto de vida, no como un fin en sí mismo.
La cuarta y última condición tiene que ver con la vinculación entre los programas becarios, pero de ello se hablará en la siguiente entrega.

Gloria Esther Trigos Reynoso
Dirección de Sistemas Administrativos Universidad Autónoma de Tamaulipas

Modificado por última vez enJueves, 11 Agosto 2016 02:21
volver arriba

Redes y más

Universidades BUAP UAEMEX UV