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Urge una nueva ley para la educación superior en México: Enrique Fernández Fassnacht Destacado

“Si me pregunta si  es necesario un nuevo diseño institucional para la educación superior que  permita superar los problemas que hoy le afectan, mi respuesta es afirmativa, y tengo desde hace tiempo, una propuesta  para enfrentarlos:  una  nueva Ley para la Coordinación, Evaluación y Financiamiento de la Educación Superior, la cual podría ser un primer instrumento para sentar las bases de la transformación de la educación superior”. 
Esto sostiene sin vacilaciones Enrique Fernández Fassnacht, quien en la actualidad tiene bajo su responsabilidad la Dirección General del Instituto Politécnico Nacional,  y con los antecedentes de haber encabezado otras instituciones como la ANUIES y la Universidad Autónoma Metropolitana.
Adelanta que la propuesta de dicha  ley tendría por objeto coordinar la función social educativa de tipo superior en todos los niveles y establecer las bases para su financiamiento y evaluación.

En esta ley, Fernández Fassnacht advierte la conveniencia de crear un Consejo Nacional de Educación Superior, que sería un órgano de consulta de la Federación con atribuciones para concertar, diseñar y proponer políticas públicas en materia de educación superior, coadyuvar en la armonización de la educación superior, con estricto respeto a la autonomía y diseñar un modelo de financiamiento plurianual a la educación superior, señala.
En entrevista para Campus, Fernández Fassnacht reitera que la educación superior resulta estratégica en la generación de capital humano, y nuevos conocimientos que hagan más justas y competitivas a las sociedades. Y no hay  que olvidar, dice, que es el espacio idóneo para analizar rigurosamente los muchos problemas que enfrentan las naciones y para construir, a partir de la investigación científica y el desarrollo tecnológico, las soluciones más adecuadas para ellos.
Observa, sin embargo, que mientras en México estos y otros problemas como el del financiamiento y la cobertura crecen, otros países están haciendo lo propio en ese sentido y a México se le han adelantado en materia de formación profesional, investigación académica y desarrollo tecnológico, lo cual indica que pese a los esfuerzos que se han hecho por parte del gobierno, estos han sido insuficientes.
Fernández Fassnacht elabora un diagnóstico de los problemas más desafiantes para la educación superior y esboza propuestas en algunos de los que considera prioritarios: cobertura  y equidad, pertinencia, evaluación de la calidad, carrera académica, financiamiento y gobernanza.

Cobertura y equidad
En el caso de  la cobertura señala que  aún es baja en comparación con otros países  en este nivel educativo: para 2014 con base en datos de la UNESCO, fue de 29.9 por ciento y ocupamos el último lugar entre los países de la OCDE.  Fue 10 puntos menor a la registrada en China, menos de la mitad de la que tiene Rusia (78.6 por ciento) y 17 y 50 puntos menores a las coberturas que registraron países como Argentina y Brasil, respectivamente.
De acuerdo con los datos oficiales, la cobertura que incluye, además, a la modalidad no escolarizada, fue de 33.1 por ciento. Ese nivel de cobertura lo alcanzó Finlandia en la década de los 70, países como Argentina, Dinamarca, Francia, Noruega y Holanda en los 80 y naciones como Reino Unido, Chile y Eslovenia en la década posterior.
Pero para que se entienda la gravedad del tema,  la cobertura en México se encuentra por debajo del promedio de América Latina que para este año fue de 44.5 por ciento.  
Aquí, Fernández Fassnacht recuerda el documento de la ANUIES en su diagnóstico de 2012, Inclusión con Responsabilidad Social: “una baja cobertura en educación superior impacta de forma negativa en las posibilidades presentes y futuras de desarrollo económico, social y cultural, y a la postre, en la fortaleza de la vida política y la solidez del sistema democrático mexicano”.
De ahí la importancia de enfatizar que existe una marcada desigualdad a nivel de entidad federativa en materia de cobertura en educación superior, pues para el ciclo 2013-2014, 15 entidades federativas se ubicaron con coberturas por debajo de la nacional y cuatro de ellas (Chiapas, Guanajuato, Guerrero y Oaxaca) tienen coberturas menores al 20 por ciento.
El otro aspecto a tomar en cuenta en la problemática de la cobertura es la deserción de los estudiantes. Pese a que en los últimos años se ha llevado a cabo un esfuerzo por incrementar el número de instituciones públicas en las diversas  modalidades, la deserción es un asunto relacionado con el nivel de ingreso de los estudiantes, con el acceso a infraestructura suficiente y la existencia de incentivos como bibliotecas, internet, mecanismos de impulso a la titulación, entre otros, que obstaculizan cuando no están resueltos para los estudiantes, las condiciones para dejar la escuela son propicias.
Ante esta problemática -propone el director del IPN- hay que revisar a profundidad la capacidad instalada de las instituciones tanto en términos de recursos materiales como humanos y financieros, pero también crear nuevas universidades, más que IES tecnológicas, que respondan a las tendencias de la demanda por estudios de este nivel educativo.
Las instituciones públicas de probada calidad deben incrementar la cobertura mejorando el uso de su capacidad instalada, habilitando nuevos espacios en los  ya existentes y atreverse a crear nuevos campus.
Asimismo, debe incrementarse la planta académica y construir la infraestructura necesaria para la nueva oferta educativa, explorar alternativas de nuevos programas en la modalidad mixta.
Todos estos aspectos materiales y educativos favorecen el objetivo educativo de los estudiantes que, al mismo tiempo, deben recibir incentivos morales para concluir satisfactoriamente sus estudios.

Pertinenencia
En relación con los retos que plantea la pertinencia de los programas académicos, Fernández Fassnacht reitera la necesidad de que las instituciones  estén en estrecha vinculación con sus entornos, para responder adecuadamente a lo que la sociedad espera. No hay otra manera más eficiente, explica.
Formar profesionistas de alta calidad y generar y aplicar conocimiento social y económicamente útil, así  como preservar el patrimonio cultural tangible e intangible del país, depende en buena medida de que desde edades tempranas se fomenten habilidades para que las personas sean capaces de gestionar sus conocimientos y orientarlos a la identificación y resolución de problemas.
Esto, sin embargo, no siempre ocurre, y reitera  que la falta de vinculación de estudiantes y profesores con los sectores privado, social y público, así como con los entornos locales, nacionales e internacionales, es un problema que tiene que superarse, pues ésta es la forma de contribuir a la atención de las necesidades económicas y sociales.  
En ese sentido, reconoce el Director del IPN que las políticas gubernamentales e institucionales en esta materia aún no son suficientes y las formas de gobernanza actuales de las IES no siempre promueven vínculos más sólidos y de alto impacto con su entorno, comentó. Para ello es necesario, señaló, propiciar la elaboración de programas de estudio y proyectos de investigación articulados con las problemáticas de las regiones con un enfoque multidisciplinario que contenga aspectos científicos y humanísticos, todo ello, sin soslayarlos la libertad de cátedra e investigación.  
Ante la complejidad que plantea la pertinencia, es conveniente fomentar, extender y profundizar en la divulgación científica para que la sociedad desarrolle una cultura científica y tecnológica y valore la ciencia como una herramienta para el bienestar.
Fernández Fassnacht considera que la pertinencia cobra fuerza si se establecen  redes de comunidades virtuales de líderes y tecnólogos de empresas, científicos e ingenieros con experiencia, capaces de diseñar e implantar estrategias de innovación a partir de experiencias nacionales e internacionales.
Por ello, fortalecer la infraestructura en ciencia, tecnología e innovación, a través de la creación y consolidación de clusters, tecnopolos, parques científico–tecnológicos (físicos o virtuales), nuevos centros de investigación, así como de la consolidación de cuerpos académicos en las IES estatales, con énfasis en programas de investigación y de posgrados interinstitucionales vinculados con temas de índole regional, será posible fortalecer el desarrollo regional y  la colaboración con grupos de otros países, puntualizó.
En tal sentido, afirma el científico mexicano, ayuda a una pertinencia eficaz planificar  la movilidad nacional e internacional de estudiantes y profesores.
Evaluación de la calidad
De acuerdo con la opinión del director del IPN, la evaluación para mejorar la calidad de la educación superior desde su implantación, ha estado ligada a los recursos financieros con el fin de lograr la regulación en el crecimiento de la matrícula, de programas y de personal académico.
Estos tipos de evaluación contribuyeron al ordenamiento de procesos sustantivos y lograron una política de rendición de cuentas, pero de acuerdo  a organismos como CIEES, COPAES y CONACYT, no se ha logrado establecer una mejoría en la calidad de la educación.
Hay avances pero no suficientes, los indicadores utilizados para calificar la calidad educativa, se han agotado y la realidad es que los índices de abandono escolar, el rezago o la eficiencia terminal no han mejorado, la oferta de contenidos y la organización curricular tampoco se ha actualizado sistemáticamente.

Evaluación integral
Para Fernández Fassnacht, la evaluación de la Educación Superior debe ser un mecanismo integral que permita conocer si el sistema y sus componentes funcionan adecuadamente, en total respeto a la autonomía y características particulares de las instituciones.
Considera que este es el momento para fijar una nueva política de evaluación que descarte la lógica de asignación de los recursos, para transitar de una visión que privilegia la evaluación de insumos (matrícula, profesorado, programas educativos) a una que valore resultados e impactos, sobre todo en términos de aprendizaje, construcción de saberes, empleabilidad y contribución al desarrollo local, regional y nacional.
Sostiene el funcionario  que la evaluación debe proteger “el tiempo académico” por sobre el administrativo, para que los académicos estén en condiciones de mejorar su productividad en términos del tiempo que dedican a tareas sustantivas y aminorar aquel que pasan en la elaboración de informes, lo que requiere, en principio, de una simplificación de los procesos de evaluación vigentes.
Por último, Fernández Fassnacht propone la constitución de un Sistema Nacional de Evaluación orientado hacia el seguimiento de resultados e impactos sociales del quehacer académico e institucional, que considere las diferencias y particularidades de los subsistemas e instituciones de educación superior y que sea conducido por las mismas IES y sus comunidades, que serán las únicas instancias habilitadas para evaluar a sus pares.

Carrera académica
Con base en su propia experiencia como dirigente de instituciones de educación superior, Enrique Fernández Fassnacht hace hincapié en la importancia de la carrera académica. Éste es uno uno de los grandes dramas de la vida de las instituciones: apenas el  30 por ciento del cuerpo académico nacional en  la educación superior está contratado a tiempo completo, mientras que alrededor del 65 por ciento son profesores de asignatura y un 5 por ciento por tres cuartos de tiempo o medio tiempo, dice.
Y el problema es que prácticamente la totalidad de los programas gubernamentales e institucionales de mejoramiento del profesorado está enfocado a los contratados a tiempo completo, lo que acarrea problemas en la habilitación profesional y laboral de la mayor parte de los profesores.
Por otro lado, señala Fernández Fassnacht, existen problemas estructurales relacionados con el ingreso, la promoción, la permanencia y el retiro en la carrera académica.
En efecto,  el retiro digno de los profesores es una problemática estructural, ya que al margen de las normas  sobre retiro y la jubilación, los profesores se resisten a solicitar la jubilación, ya que el ingreso que perciben por estímulos es una parte muchas veces mayor a la del salario y esa se pierde al momento del retiro, dice.
Además, este fenómeno común en el sistema educativo, indica, limita la capacidad de reclutar nuevos profesores a tiempo completo. La mayor parte de los jóvenes científicos e investigadores que se interesan por la carrera académica laboran como profesores de asignatura, sin los apoyos necesarios para consolidar carreras académicas estables.

Rediseño estratégico en la academia
La solución de este problema tiene sus complejidades. Según el director del Politécnico, se debe partir de una visión estratégica que considere la reorganización del trabajo académico en función de las etapas profesionales y vitales de los profesores y con base en ello, ajustar los mecanismos de ingreso, promoción, permanencia y retiro, con las políticas institucionales y gubernamentales orientadas a esta población.
Para la carrera académica, argumenta, es necesario construir propuestas de rediseño que la revitalicen  a través de estas estrategias y el establecimiento  de  incentivos económicos y académicos que se adecuen al ciclo de vida de los investigadores, explica.
Será beneficioso, por lo tanto, incrementar el salario base de los académicos y la disminución paulatina de los estímulos,  para que cuenten con mejores condiciones de vida y un retiro digno, y adicionalmente, como parte de estas propuestas, es necesario promover la incorporación de nuevos investigadores en las instituciones de educación superior.

Financiamiento
El financiamiento insuficiente pone en riesgo a uno de los sectores estratégicos del país. Desde su perspectiva, Fernández Fassnacht reconoce que las instituciones de educación superior sufren cotidianamente la inercia de los subsidios ordinarios, que tienen además al financiamiento extraordinario como medida compensatoria, derivada de la insuficiencia del subsidio.
Lo dice así el ex secretario de la ANUIES: el presupuesto ordinario no es estable ni suficiente para cumplir con sus funciones sustantivas y  por ello es importante revisar la forma en que se asigna el financiamiento extraordinario. Añade que las IES públicas estatales están en constante tensión debido a que no reciben de forma regular y suficiente los recursos de parte de algunos gobiernos de los estados, afirma.
El diagnóstico del funcionario podría ser firmado íntegramente por la comunidad académica del país cuando afirma que: “el actual modelo de financiamiento no brinda condiciones de certeza jurídica para destinar los recursos necesarios para abatir los rezagos más urgentes de las instituciones, no genera certidumbre para la planeación de mediano y largo plazo, no estimula la corresponsabilidad de todos los actores involucrados y tampoco promueve la eficiencia, transparencia y rendición de cuentas en la aplicación de los recursos públicos”.
Ligado a lo anterior, Fernández Fassnacht recuerda que un problema central es  el tema ya crónico de las pensiones y jubilaciones.

Hacia un nuevo modelo de financiamiento
Según el director general del Politécnico, es indispensable que se construya un nuevo modelo de financiamiento  plurianual,  pero que además tome en cuenta las particularidades de cada institución.
Pugna en su propuesta por construir “un acuerdo nacional entre los poderes Ejecutivo y Legislativo de los tres órdenes de gobierno, las IES, los actores políticos y la sociedad en su conjunto, que permita aplicar nuevas políticas basadas en instrumentos más eficientes para el impulso del desarrollo de la Educación Superior, la Ciencia y la Tecnología”.
Al mismo tiempo, apoya la necesidad de promover la instauración de un mecanismo de asignación presupuestal ordinaria plurianual que asegure un ejercicio presupuestal que se ajuste a los programas institucionales y a la evaluación de los resultados e impactos de las actividades de docencia, investigación y extensión, acepta.
Al promover la creación de instrumentos que garanticen la transparencia y la rendición de cuentas y el acceso a la información de los recursos ejercidos por las IES públicas, se pone en práctica un mecanismo de control social que la instituciones admiten.
Además, resulta recomendable que las asignaciones presupuestales extraordinarias estén orientadas a recompensar el desempeño verdaderamente sobresaliente de las instituciones o a financiar proyectos innovadores o de un potencial impacto social alto.

La gobernanza
En su análiiss, Fernández Fassnacht confirma que “el Sistema de Educación Superior en México está compuesto por al menos diez subsistemas: las universidades públicas federales, las universidades públicas estatales, los institutos tecnológicos públicos, las universidades tecnológicas públicas, las universidades politécnicas públicas, las universidades interculturales, las escuelas normales, instituciones de educación superior particulares, centros públicos de investigación y otras instituciones de educación superior”.
Este fenómeno, fruto de la falta de planeación y las malas prácticas políticas institucionales, ha provocado una serie de problemáticas que Fernández Fassnacht puntualiza: “la poca capacidad para articular esfuerzos entre ellas, en  temas como la movilidad estudiantil y el reconocimiento mutuo de créditos; la regulación de la nueva oferta educativa; la desarticulación entre políticas de educación superior y aquellas orientadas al fortalecimiento de la ciencia, la tecnología y la innovación; la desigual distribución de profesores de tiempo completo entre instituciones; y un notable crecimiento de programas académicos de licenciatura y posgrado que no reúnen condiciones mínimas de calidad”.
Aunque hay esfuerzos en el sentido de articular la colaboración entre instituciones como el Espacio Común de Educación Superior Tecnológico  los intentos por habilitar Comisiones Estatales Para la Planeación de la Educación Superior y Consejos Estatales de Ciencia y Tecnología, la realidad es que no existe una consistente colaboración interinstitucional, señala.
Además, abona a esta dispersión y desarticulación educativa, el crecimiento  notable de instituciones particulares, pues para el ciclo escolar 2014-2015 el 69 por ciento de las instituciones de educación superior pertenecían a este subsistema, que aglutinaba al 30 por ciento de la matrícula total.  
De acuerdo con Fernández Fassnacht, el problema de esto es que aquí coexisten unas pocas instituciones “de élite” con un número importante de instituciones de absorción de demanda que no cumplen con requerimientos mínimos para brindar servicios adecuados, y que en muchas ocasiones ofrecen carreras atractivas para los jóvenes pero que se encuentran saturadas en el mercado laboral, asevera el dirigente politécnico.
A este archipiélago de universidades y subsistemas, hay que añadir las instituciones internacionales que en muchas ocasiones ofrecen programas en línea que representan verdaderos fraudes para los estudiantes, señala.
Y es aquí donde se refleja el deficiente funcionamiento de mecanismo del REVOE  (Reconocimiento de Validez Oficial de Estudio), mediante el cual el Estado mexicano reconoce la validez de los programas académicos de estas instituciones. Agrava esta situación que el Gobierno Federal, los Gobiernos Estatales y las Universidades Públicas, pueden dar este reconocimiento pero en cada caso la regulación y nivel de exigencia es diferente, declara.
Influye en  una baja calidad de la gobernanza la inseguridad en los Campus,  como lo demuestran los sucesos violentos ocurridos en ellos, pero también los problemas que provocan algunos grupos internos que aprovechan la débil seguridad en las instalaciones.

Por una nueva Ley para la Coordinación, Evaluación y Financiamiento de la Educación Superior
Para grandes males, grandes remedios. Sin duda, como lo afirma Enrique Fernández Fassnacht en sus comentarios, la gobernanza debe ser una prioridad basada en un conjunto de nuevas regulaciones y mecanismos que permitan a las instituciones de educación superior operar en condiciones óptimas y disminuir, las opciones educativas de poca calidad o incluso fraudulentas.
Eso sólo se va a lograr con una nueva normatividad y para la cual, el también ex rector de la Universidad Politécnica de Altamira, propone una nueva ley para la Coordinación, Evaluación y Financiamiento de la Educación Superior, que fije los lineamientos de la nueva gobernabilidad de la educación superior en su conjunto.
En dicha ley, se propone un nuevo diseño institucional para la gestión y coordinación de la educación superior que contemple, por un lado, una mayor coordinación entre instituciones, y por otro, el aseguramiento de las condiciones básicas para que las IES cumplan con sus misiones institucionales. “Dicho diseño institucional sería coordinado por un Consejo Nacional de Educación Superior en el que estarían representados los principales actores de este sector, el cual tendría como principal tarea el alineamiento de objetivos y tareas comunes entre los diferentes subsistemas”.
En esta nueva norma, la federación tendría, entre otras obligaciones:
“Incrementar la cobertura de la educación superior mediante la diversificación de opciones y modalidades educativas;
“Auspiciar y apoyar la celebración de convenios para el fomento y desarrollo armónico de la educación superior entre la Federación, los organismos descentralizados, los estados y los particulares;
“Fomentar la evaluación de la educación superior con la participación de las instituciones;
“Financiar la educación superior pública mediante la asignación de recursos públicos federales, para  lo  cual realizará erogaciones y establecerá programas plurianuales a fin de garantizar el mejoramiento de la calidad, la ampliación de la cobertura y el desarrollo institucional”.
Con estos breves ejemplos de su contenido, la nueva ley que propone  el director del IPN, Enrique Fernández Fassnacht busca abrir una vía para debatir si es posible construir una vía común y por consenso de las instituciones, para  transformar la educación superior de México.

Jorge Medina Viedas

Modificado por última vez enJueves, 03 Noviembre 2016 01:04
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