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Unidad nacional sin reproches, reclama el rector de la Universidad de Guanajuato Destacado

Ante los agravios que viene sufriendo los mexicanos,  aunado a otras causas ajenas o propias que agravan la situación del país,  se tienen dos alternativas: fortalecer a las instituciones y consolidar la unidad nacional.
Lo anterior lo expresa a Campus el rector general de la Universidad de Guanajuato, Luis Felipe Guerrero Agripino, quien además sostiene que ante una situación  tan compleja como la actual, cuando hay un caldo de cultivo para la toma de posturas críticas, a veces denostativas,  se deben  anteponer, más bien, el diálogo y la propuesta.


Doctor en Derecho por la Universidad de Salamanca, Guerrero Agripino nos recibe en la oficina de la rectoría la cual se encuentra en el edificio central de la Universidad, que con su portentosa presencia monumental, renacentista y neogótica, sus emblemáticas escalinatas al frente, su capilla de los indios mexicanos, el museo de historia natural Alfredo Duges, recrea la vista y la imaginación.
El rector nos habla del mo-mento del país y de la institución que encabeza. Reclama que en este momento el país requiere una mayor unidad como nación “y la unidad no se puede construir con reproches mutuos sino con el reconocimiento de una corresponsabilidad que tenemos con México desde los diferentes papeles en que estemos inmersos”.
Al pronunciarse por “menos burocracia y más academia”, el rector  precisa que en estas circunstancias “las instituciones educativas tenemos todavía un mayor compromiso porque en nosotros recae, nada más y nada menos que la formación de las personas y la generación  de conocimiento que incide en el mejor desarrollo de la sociedad”.

En la UGto, educación en valores
A la Universidad de Guanajuato, comenta el rector, acceden estudiantes de nivel Medio Superior y Superior, estudiantes de preparatoria que ingresan a nuestras aulas prácticamente siendo adolescentes y a la institución le corresponde incidir, en esa etapa vital, en su formación.
Es por esa razón que  así como en todo modelo educativo universitario es imperioso el principio de que los estudiantes tengan  un acervo intelectual y un conocimiento de frontera entorno a su disciplina, resulta fundamental que en las aulas se transmitan una base de  principios y valores, y en la Universidad de Guanajuato tienen un lugar especial en la educación de los jóvenes.
De acuerdo con el rector, estos principios y valores les van a servir para toda la vida, y  como universidad se debe insistir muchísimo en ello.
“Mucho hablamos del éxito de los jóvenes; de jóvenes emprendedores que siempre  adelante, que sean los mejores y creo que así debe ser, pero, nunca hay que perder de vista la realización de la persona y qué contenido le damos al éxito: ¿Al que tiene más dinero? ¿El que siempre está en primer lugar en algo, y los que no están en primer lugar no son exitoso o qué? ¿O el profesionista que no tiene mucho dinero es porque no es exitoso o qué pasa?”.  
Por ello, expresa el rector, las universidades tienen  la enorme tarea de formar personas que tengan un compromiso ante el mundo, con la naturaleza, “con quienes no son iguales, con quienes son diferentes a él, de un joven con un joven; de un joven con el adulto; me estoy refiriendo al compromiso de un joven con una persona de la tercera edad y que sepa optimizar, reconocer y respetar todo el conocimiento de aquellas personas, la experiencia de aquellas personas que no son de su edad, pero que tienen algo que aportar a la sociedad”, señala el doctor en Derecho.
Con esa base social, asegura, se podrán enfrentar innumerables problemas “y se tendrán más posibilidades de construir un México con una mejor identidad basada en nuestra historia, en nuestros principios, en nuestros valores y con una ciudadanía que reconoce a la globalización no nada más por los instrumentos tecnológicos, sino por la capacidad que tengamos, como ciudadanos del mundo, de reconocer en el otro ser humano una persona a la cual tenemos que entender, comprender y de la cual podemos aprender”.
Ante los problemas y debilidades que enfrenta México, como la pérdida de identidad, debido a una serie de fenómenos  históricos, políticos, culturales, el rector considera que hay que poner de relieve las  enormes fortalezas y grandes capacidades del país, la grandeza  de México que está en el arte y la cultura, en  las aportaciones que han surgido de artistas, creadores, inventores, científicos, y no fijarse sólo en lo negativo, señala el rector.
Sin darle la espalda a la realidad, este es un buen momento para que “los problemas los veamos de frente y que se asuma un compromiso desde todas las posiciones que tenemos en nuestro país, desde el ámbito público hasta el ámbito privado”, dice el también ex rector del campus Guanajuato de la UGto.
En  toda esta labor formativa de ciudadanos y universitarios comprometidos, el rector enfatiza reconocer la enorme diversidad que hay en nuestro país. Los Méxicos diferentes, esa diversidad que nos caracteriza, “no debe ser obstáculo para una unidad nacional en torno a aquello que nos identifica y que nos llama como una nación entera”.

Una meta: consolidar el  modelo educativo
La Universidad de Guanajuato, con sus primeros antecedentes históricos en el Hospicio de la Santísima Trinidad de la orden de la compañía de Jesús, en 1732, fue convertido en  en Colegio del mismo apelativo en 1744; expulsados los jesuitas  pasó a ser Colegio de la Purísima Concepción, Colegio Nacional de Guanajuato en 1867  y cambió a Colegio del Estado en 1870; fue consagrada como Universidad en 1945, hasta lograr su plena autonomía en 1994 a instancias del entonces rector el actual senador Juan Carlos Romero Hicks, quien además inició un proceso acelerado de modernización institucional.
Hoy, con campus en Celaya- Salvatierra, Guanajuato, Irapuato Salamanca, y León, con casi 39 mil estudiantes en sus aulas,  es una histórica y prestigiada casa de estudios.
Con el rector Guerrero Agripino  al frente de la institución desde hace poco más de  un año,  la UGto vive un momento de transición de tipo académico y organizativo.
Ahora nos proponemos, explica el rector, consolidar un modelo educativo que tenía siete años de haber cambiado su modelo de organización académica y que navegaba con grandes rezagos.
El modelo tradicional de  escuelas, facultades, centros e institutos que pasó a ser una organización multi campos, departamental, matricial el cual, al tomar posesión del cargo, enfrentaba dificultades y hoy se tratan de superar.
Para ello, se inició un proceso de actualización de la  normatividad universitaria, se actualizaron el modelo educativo y el plan de desarrollo institucional se condensó de 96 metas en 30 metas.
A estos nuevos desafíos, explica el rector general,  se añaden otros problemas que se tienen que vencer, entre ellos la situación económica incierta que vive el país lo cual obliga a las universidades a esforzarse más con los recursos escasos que se tienen.
Otros retos de importancia del rectorado de Guerrero Agripino, para hacer efectivo el modelo educativo,  es incrementar los índices de eficiencia terminal y en correspondencia bajar los índices de deserción escolar.
Las universidades suelen hacer públicas sus matrículas escolares, el número de doctores, los académicos que pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores, etcétera, “pero hay algo que no decimos, cuántos estudiantes dejan de estudiar, cuántos estudiantes truncan su carrera”, afirma el rector.
El hecho de que un estudiante  no culmine su programa o no lo culmine a tiempo es un problema para toda la universidad y para la sociedad, y esto va a aparejado a los bajos índices de titulación y esas brechas hay que acortarlas, añade.
Como otros, el rector reitera que éste es un gran reto que tiene la Universidad de Guanajuato, el cual tiene íntima relación con la aplicación del modelo educativo.
En este proceso el rector tiene la mira puesta en la gestión de la vinculación. La UGto necesita generar más esquemas de participación y de injerencia de las tres funciones sustantivas de la institución con la sociedad.
Rebasar lo que actualmente existe y hacer una mayor vinculación de los programas educativos con la empresa, “no sólo para ver qué requiere la empresa sino que requiere la sociedad, ése es nuestro compromiso”, afirma el doctor Guerrero.

Menos burocracia y más academia
En la misma perspectiva, al comentar la necesidad de mejorar los esquemas de movilidad académica de los estudiantes para que estén en condiciones de tener estancias en las empresas, en los gobiernos o en otras instituciones educativas, el rector manifiesta su especial interés en que la gestión universitaria facilite todo ese tránsito y no que la inhiba.
“Las universidades en ocasiones crecemos demasiado en burocracia y ese crecimiento llega a ser farragoso para los estudiantes y para los profesores”.
Acabar con la burocratización es una de las prioridades de su agenda.
“Necesitamos una institución más ágil, más dinámica, con menos trámites y con más academia”.
Este fenómeno lo sufre la universidad ancestralmente recuerda en la entrevista. Lo vivió como estudiante y hoy como rector se percata con mayores elementos de su importancia y advierte la necesidad ineludible de simplificar la gestión universitaria.
Asume que la gestión es un medio y no un fin, y eso deben entenderlo las autoridades y, por supuesto, incluye al rector en primer lugar.  
Lo importante es la vida académica, los programas educativos de trascendencia y con impacto en la sociedad, los programas de investigación que tengan que ver más con los problemas sociales, sin que renunciemos a la generación de nuevo conocimiento, así como la inserción creciente del arte y la cultura, su difusión y su impulso, dice.
Esos son los grandes y verdaderos retos que deben pasarle por encima a la burocratización.   Son sus argumentos para reafirmar que el gran reto de su rectorado es la consolidación de ese modelo para que se refleje en la parte académica.
Y para ello, expone, habrá que  ampliar y diversificar la matrícula universitaria, los programas educativos, los proyectos de investigación y de innovación, lo que hace evidente que se requiere  que la gestión universitaria facilite los contenidos y las actualizaciones de toda la actividad sustantiva de la universidad.
Afirma que de esa manera la universidad se ubicará en el mundo actual, donde las personas están estudiando en algo o van a tener que trabajar sobre algo que todavía no se inventa; donde nuestros estudiantes tendrán que trabajar en algo que todavía no existe, por lo cual la base educativa, el modelo educativo de la universidad y sus modelos académicos, tienen que ser un instrumento que permita al estudiante contar con todas aquellas posibilidades a lo largo de su estancia en la universidad para hacer frente a un futuro incierto.   

La Universidad tiene con qué
La universidad está dotada de grandes fortalezas pero también debe superar problemas como el de las pensiones. La universidad puede colapsar como otras universidades, y el dato tiene bases actuariales serias: ya más del 50 por ciento está destinado a nómina de jubilaciones, señala el rector con preocupación.
“Es un problema estructural que no nos lo va a resolver el gobierno, ni el federal, ni el estatal,  nos corresponde a nosotros hacer frente a los problemas estructurales de nuestras casa de estudio para coadyuvar a nivel nacional con el sistema educativo del país. Creo que al interior de nuestras instituciones los rectores tenemos un enorme compromiso,  es una corresponsabilidad resolverlo”, explica.
Con ese propósito, el rector ha puesto a consideración de la comunidad universitaria, por medio de sus asociaciones sindicales, una propuesta de reforma que implicaría una modificación al Contrato Colectivo de Trabajo, que de manera muy concreta se traduce en que aportemos y participemos creando un fondo de pensión.  

Las bases de un mejor porvenir
El rector de la Universidad de Guanajuato confía en que este problema de grave diagnóstico podrá ser superado.
Basa su confianza en que los otros problemas descritos también serán  enfrentados con éxito, así como  en que el proceso en marcha de consolidación del modelo educativo llegará a buen puerto, y todo ello, no lo soslaya, se logrará, con la comprensión y el esfuerzo de la comunidad de universitaria.
Fundamenta su optimismo en una sólida base académica, en sus  985 profesores de tiempo completo, 460 de ellos en el Sistema Nacional de Investigadores; de esos 985, 727 tienen grado de doctorado.
Se apoya en los  estudiantes, en una comunidad estudiantil altamente comprometida con su casa de estudios, con un enorme compromiso y cariño y aprecio con su universidad.
Guerrero Agripino confía en una comunidad  con fortalezas diversas como la Escuela de Minas, Metalurgia y Geología, la que en el siglo XIX recurrió de grandes personalidades del estado y al auxilio técnico de Alexander Von Humbolt;  en las carreras emblemáticas que  dieron origen a la educación superior en la universidad como  Derecho, que cumplirá 190 años de existencia; en Medicina del campus León, que es un referente a nivel nacional; en las ingenierías en el campus Irapuato-Salamanca, y en la división de ciencias e ingenierías de León con indicadores muy altos, que incluye en su personal a un Premio Nacional de Ciencias; en la carrera de Economía en el campus Guanajuato, que es uno de los programas más importantes a nivel nacional y en América Latina.
En el campo de las artes incluye a la Orquesta Sinfónica, al ballet folclórico extraordinaria, a los grupos artísticos, al programa de reciente creación de artes escénicas que ya está dando grandes reconocimientos, pero también, recuenta el rector, el nivel medio superior que es un referente a nivel nacional.
No soslaya a la extraordinaria relación con el gobierno  del gobernador Miguel Márquez Márquez, cuyo apoyo ha sido acompañado de un enorme respeto y aprecio hacia la autonomía, lo cual es importante para un rector, admite.
A todo lo anterior, el dirigente universitario añade una fortaleza más de la Universidad de Guanajuato: el reconocimiento de la sociedad.
“Creo que cuando un rector cuenta con una planta académica altamente competitiva, con una comunidad estudiantil altamente responsable y comprometida y con una sociedad que cree y apoya a su universidad,  puede asumir los retos que vengan”,
Tenemos muchos retos, como pudo observar, pero así, el camino es mucho más sencillo, afirma el rector Luis Felipe Guerrero Agripino.

Jorge Medina Viedas

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