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INEE Cierre de Ciclo/ 2 Destacado

3.  Mandato constitucional
En su configuración de organismo público autónomo, por mandato constitucional el INEE tiene asignada la función de “evaluar la calidad, el desempeño y resultados del sistema educativo nacional (SEN)…”. Para cumplir con ello, debe llevar a cabo tres tipos de tareas: a) diseñar y realizar mediciones sobre el SEN; b) expedir lineamientos sobre evaluaciones, mismas que deben acatar las autoridades federales y las de los estados; c) generar y difundir información, así como emitir directrices que contribuyan a mejorar la calidad y la equidad.


 En los cuatro años transcurridos desde su fundación esas tres tareas han estado presentes y, conforme a ellas, es que debería realizarse cualquier valoración sobre el desempeño del Instituto. Los informes rendidos ante la Cámara de Diputados son una fuente indispensable para dicho propósito. Pero también, acudiendo a su página electrónica, en las secciones correspondientes a proyectos, bases de datos y publicaciones, se tiene una visión más completa sobre los tres tipos de tareas ya mencionadas.

Las  críticas y su Validez
Con motivo del cuarto informe rendido por la Junta de Gobierno, así como el fin del mandato de la Consejera-Presidenta de aquella, Sylvia Schmelkes, se han generado diversas críticas. Unas, en torno a la gestión institucional, resaltando las brechas entre disposiciones normativas y realidad de la operación, o bien las referentes al desempeño de la propia Junta y la operación del organismo en su conjunto. Otras, de carácter personal, descalificadoras de los miembros de aquel órgano colegiado y, en el caso de la maestra Schmelkes, llegando a responsabilizarla de algunas de las consecuencias indeseables acaecidas con motivo de la implantación de la Reforma Educativa (RE). Lo deleznable de estas últimas no aporta nada para un ejercicio evaluatorio objetivo, de tal modo que se omite la referencia.
Las críticas más mencionadas por varios analistas se pueden resumir en los siguientes puntos: 1) autonomía: el INEE no la ha ejercido plenamente, siendo débil ante la autoridad constituida, principalmente la SEP; 2) ejercicio constitucional: la parte correspondiente a su papel de coordinador del Sistema Nacional de Evaluación acusa debilidad; 3) operación institucional: tanto su competencia técnica como sus procesos de gestión deben mejorar; 4) personalidad: debió asumir un carácter de oposición más firme frente a la RE, así como difundir una “orientación social” respecto de ella.
La más seria de estas críticas es, desde luego, la primera. En ese sentido, al INEE se le atribuyen rasgos negativos similares a los que se señalan para la totalidad de organismos autónomos constitucionales (INEE, INAI, Cofece, Ifetel), con la posible excepción de Banxico. En el caso del INEE ¿cómo discutir o visualizar el problema? Evocar el momento más crítico por el cual pasó la relación SEP-INEE podría ser útil para evaluar si el ejercicio de la autonomía por parte de este último fue adecuado o no.
El caso es el siguiente. A nueve días (29 de mayo) de las elecciones federales del 7 de junio de 2015, para renovar la Cámara de Diputados, la SEP, a través del Servicio Profesional Docente, “suspende” las evaluaciones para profesores, ya programadas a partir de ese mismo junio. En el comunicado se dice: “Con motivo de nuevos elementos a considerar en el proceso de evaluación…quedan suspendidas indefinidamente las fechas publicadas para su realización”. La reacción de desagrado fue enorme: pocas veces una posición gubernamental ha sido tan cuestionada por los analistas, organizaciones civiles y la opinión pública.
La respuesta del INEE fue inmediata y precisa. Unas cuantas horas después (30 de mayo) hace un pronunciamiento en cuya parte principal se leía: a) la suspensión atenta contra el Artículo Tercero, las leyes en la materia, así como con los lineamientos y criterios técnicos del Instituto; b) la medida adoptada no tiene fundamento y vulnera la autonomía del INEE; c) con base en lo anterior, se “conmina al Gobierno de la República para que deje sin efectos la decisión anunciada…y que observe los mandatos que la ley establece…”
La última consideración, la de “conminar y observar”, era absolutamente inusitada. Posiblemente nunca en los anales del México posrevolucionario un órgano del Estado formuló un extrañamiento tan enérgico al Poder Ejecutivo Federal. ¿Debilidad en el ejercicio de la autonomía? El propio gobierno enmendó pronto su posición, como reconociendo la validez del cuestionamiento. ¿Cómo es que se había llegado a estos extremos?

Carlos Pallán Figueroa

Ex secretario general ejecutivo de la ANUIES

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