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Cobertura en educación superior: una meta que alivia el rezago Destacado

La cobertura en educación superior avanza a paso lento. Al ritmo que le permiten factores adversos como la inversión insuficiente y la falta de infraestructura adecuada en el país.
En la recta final de la actual administración, la meta de 40 por ciento de cobertura está casi a la vuelta de la esquina. Esto, debido a la diversificación de la oferta educativa y el crecimiento de la enseñanza a distancia.
Pero los números distan de ser los más adecuados para atender a la creciente demanda. Una vez que se concrete una de las prioridades del gobierno federal en este nivel educativo, seis de cada diez jóvenes en edad de cursar la enseñanza profesional quedarán fuera.


Como lo plantean los rectores y funcionarios de educación estatales, el índice de cobertura quedará, de cualquier modo, muy por debajo de los niveles que prevalecen en países de Latinoamérica, incluso donde la inversión es menor a la que se ejerce en México.
Por eso, hablan de redoblar esfuerzos y construir mayores espacios educativos, pero también de consolidar otras modalidades y aprovechar y potenciar los espacios que se tienen en las universidades politécnicas, interculturales, tecnológicas, así como en los institutos tecnológicos.
Al mismo tiempo, comentan, la educación superior a distancia ofrece más oportunidades que tienen que ser mucho más interesantes para los miles de egresados.
Caminos, a final de cuentas, para incrementar la cobertura, hay muchos. Lo importante, coinciden, es no descuidar la calidad y adoptar medidas adecuadas para que en todos los estados se alcancen los mismos indicadores.
Porque si bien la meta del 40 por ciento es casi un hecho, hay entidades que no rebasan la media nacional y algunas doblan en cantidad este parámetro. Las disparidadestambién tendrán que resolverse.
Por eso, los rectores alistan una propuesta, que será presentada a los candidatos presidenciales rumbo a la elección del 2018, mucho más ambiciosa que al menos logre alrededor de un 20 por ciento de cobertura adicional.
La tendencia es buena y el ritmo pareciera no tan oportuno si se toma en cuenta que año con año miles de egresados quieren ingresan a las universidades públicas. Pero el avance tampoco debe regatearse.

Las disparidades
En medio de esta meta de insertar a cuatro de cada 10 jóvenes en la educación superior del país, algunos estados se encuentran arriba de esa cifra mientras que algunos han registrado.
Al inicio del actual ciclo escolar, la cobertura era de 37.1 por ciento a nivel nacional, ya que al iniciar el curso estaban inscritos cuatro millones 67 mil 531 alumnos, mientras que la población en el rango de edad entre 18 y 22 años de edad fue de 10 millones 969 mil 864 personas.
En ese contexto, en la Ciudad de México, la cobertura al inicio del ciclo 2016-2017 fue del 91.1 por ciento, la más alta del país. No obstante, este porcentaje se reduce a 66.4 por ciento si se toma en cuenta solamente al sistema escolarizado.
Es decir, el crecimiento de la cobertura se debe en gran medida a la educación superior a distancia, lo cual se refleja más en la zona metropolitana.
Entre el ciclo escolar 2012-2013 y el ciclo 2016-2017, la cobertura de la Ciudad de México aumentó en 16.9 puntos porcentuales, de los cuales 11.1 son atribuibles al sistema no escolarizado.
Los otros estados que superaron ya el parámetro del 40 por ciento de cobertura son Sinaloa, que se ubica con 53.1 por ciento; Nuevo León, con 47 por ciento; Aguascalientes, con 44 por ciento; Querétaro, con 42.3 por ciento; Colima con 42.1 por ciento; Sonora, con 41.5 por ciento; y Puebla, con 40.8 por ciento.
En ese periodo, Aguascalientes y Querétaro son los dos estados del país con el mayor crecimiento porcentual en cobertura de educación superior con 3.9 y 3.8 por ciento, respectivamente, por arriba de la media nacional que es de 1.3 por ciento.
A estas entidades le siguen Sinaloa con 2.8 por ciento, Puebla con 2.2 por ciento, Nuevo León con 2.1 por ciento, Hidalgo y Michoacán con 1.9 por ciento, Guanajuato con 1.8 por ciento, Baja California con 1.7 por ciento y Zacatecas con 1.5 por ciento.
Al respecto, Tonatiuh Bravo Padilla, rector general de la Universidad de Guadalajara (UdeG), señala que aunque la meta del 40 por ciento es factible tal y como se diseñó desde inicios de este gobierno, se requiere fijar un porcentaje mucho más incluyente.
“Hay mucho por hacer ahí. México no puede seguir avanzando con el 40 por ciento de cobertura en educación superior, ahora estamos en el 35.8 por ciento de los jóvenes en posibilidades de estudiar, entonces el 40 por ciento no puede ser la meta”, puntualiza.
Y es que países de América Latina como Cuba, Chile, Costa Rica o Uruguay tienen tasas muy superiores de cobertura, lo cual habla, comenta, de la dimensión del esfuerzo que debe y tiene que enfrentar México.
“La única manera de dar oportunidades es con la educación; a final de cuentas eso resume la importancia de la enseñanza y, sobre todo, la de calidad”, comenta.
En el otro extremo, San Luis Potosí es una de las entidades la entidad del Bajío que registró el menor crecimiento porcentual en cobertura de educación superior, con 1.1 por ciento.
En esa línea de flotación se encuentran otros estados del sureste del país, así como Guanajuato.
En ese sentido, Arturo Lara López, Secretario de Innovación, Ciencia y Educación Superior de ese estado, señala que para el 2018 el reto es lograr una cobertura del 32 por ciento, aunque ni con esto se alcanzaría la media nacional, que actualmente es del 34 por ciento.
Explica que actualmente 27 de cada 100 jóvenes están en la universidad, a pesar de que se ha tenido un crecimiento sostenido, aunque mínimo, en los últimos años.
“Entonces nos falta mucho por hacer, pero creemos que se está generando la dinámica para avanzar más rápido en este indicador, queremos llegar a 32 por ciento para el próximo año que es la media nacional que teníamos, pero claro, la media nacional también ha venido avanzando y eso será un gran reto”, comenta.
Frente a esta situación, se requiere de un esfuerzo adicional, y más porque la meta del 40 por ciento para finales de este sexenio, al menos en estado entidad no será posible.
“Cada punto son alrededor de 5 mil alumnos, y conforme tenemos más, un punto es más difícil de conseguir, y están significando estos tres puntos casi 17 mil alumnos adicionales a los que ya tenemos”, detalla.

Reforzar estrategias
Para Enrique Graue Wiechers, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la meta de incrementar la cobertura en educación superior implica aprovechar el bono demográfico e insertar a miles de jóvenes que se encuentran en edad de ingresar a este nivel educativo.
Plantea que si bien en los últimos 25 años la matrícula en educación superior pasó de 1.2 millones a tres millones de estudiantes, el esfuerzo en este nivel educativo es aún insuficiente y se deben fijar porcentajes de al menos, 45 por ciento o 50 por ciento para los próximos años.
Este porcentaje permitiría equipararnos con algunos países de la región como Costa Rica, que tiene una cobertura del 45 por ciento, mientras que en Argentina es de más del 80 por ciento.
“Necesitamos crear más oportunidades de educación superior para todos los jóvenes del bachillerato, más aún porque la cobertura en educación media superior ya ronda en el 82 por ciento”, agrega.
Juan Eulogio Guerra Liera, rector de la Universidad de Sinaloa (UAS), apunta que se tiene que fortalecer la inversión en educación superior para hablar de un mayor crecimiento de las instituciones de educación superior.
“Se necesita satisfacer la demanda que trae la cobertura de más del 92.5 por ciento, hablamos de cuestiones muy materiales como equipamiento; cada vez los presupuestos son menores y los rezagos en infraestructuras y necesidades son mayores, por lo que es necesario adecuar los números y generar una conciencia adecuada de los dineros”, apunta el rector de la UAS.
Plantea que tan sólo en el actual ciclo escolar, la UAS enfrentó una demanda de poco más de 47 mil aspirantes y, en un primer momento, se aceptaron a 36 mil jóvenes, atendiendo una cobertura del 76 por ciento.
Sin embargo, se ampliaron 7 mil 700 espacios más para llegar a 43 mil 930 jóvenes atendidos, alcanzándose una cobertura del 92.5 por ciento, lo que es considerada la más alta en el país.
“Pero los estudiosos dicen que un excelente grupo se compone de 20 o 25 alumnos para que haya una relación personal, pero aquí tenemos grupos de hasta 70 alumnos y eso es precisamente ante la respuesta y preocupación de garantizar un mayor ingreso a jóvenes que no tienen otra opción, pero que, además, por la calidad de la misma, aspiran a ingresar”, advierte.
Otro escenario es el que enfrenta la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), donde la cobertura apenas alcanza 30 por ciento; es decir, sólo tres de cada 10 jóvenes tienen acceso a dicho nivel educativo.
Alfredo Barrera Baca, rector de la UAEM, comenta que una de las alternativas para elevar estos porcentajes debe ser la educación semi presencial o no presencial.
Sostiene que esta diversificación de las ofertas educativas le puede abrir las puertas a miles de jóvenes, que de manera errónea consideran que solo la enseñanza presencial tiene la calidad necesaria y suficiente.

Ampliación de espacios
Ante el alto índice de estudiantes que demandarán más espacios en las universidades, se requiere del apoyo del gobierno en sus tres niveles, ya que si bien las universidades públicas hacen su máximo esfuerzo por ampliar su cobertura, debe ser retribuido por parte de las autoridades educativas.
Así lo plantea, Juan Manuel Ocegueda Hernández, rector de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), quien también habla de la educación superior a distancia como una opción pertinente.
“Espero que las autoridades, con el apoyo de nosotros, podamos encontrar mecanismos para atender esta demanda. Nosotros sí estamos haciendo un esfuerzo, nada más que, en educación a distancia, se va a venir reflejando en tres o cuatro años más adelante”, apunta.
Ocegueda Hernández dice que en el caso de la UABC, la cobertura no podrá ser ampliada de manera considerable.
“La universidad sigue haciendo un esfuerzo por atender la demanda, servir a la comunidad, pero obviamente no es una cuestión voluntariosa, tiene que ver con recursos y otras situaciones que no tienen que ver con la universidad”, sostiene.
Tan solo en la UABC, más de 35 mil jóvenes ingresaron su solicitud para entrar a la universidad, pero solo 22 mil 500 encontrarán lugar, cifra que es muy similar a la de los últimos dos años.
“En este periodo que nos ha tocado, nos hemos planteado no disminuir, pero sí es muy complicado seguir incrementando el número de aspirantes porque incrementar el número de aspirantes significa más plazas de profesores, y más plazas de profesores”, considera.
“Significa más recursos, que en este momento, por las situación del país, del estado y de la propia universidad, no estamos en condiciones de sufragar”, agrega el rector de la UABC.
Por eso, comenta, tiene que haber un esfuerzo compartido, un esfuerzo paralelo de las otras instituciones de educación superior. A final de cuentas, un esfuerzo por priorizar la educación.
Y es que la situación es similar en la mayoría de las instituciones públicas de educación superior. En la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), por citar otro ejemplo, solamente cuatro alumnos de cada diez que solicitaron ingresar a esa casa de estudios podrá acceder.
Javier Avelar González, rector de la UAA, apunta que la falta de un presupuesto adecuado para poder atender la demanda escolar impide atender de manera adecuada la demanda en nivel licenciatura.
Aun así, comenta, la UAA sigue siendo “una universidad pública estatal privilegiada, pues sus niveles de atención y respuesta a la demanda escolar son superiores a las que se presentan en otras entidades del país, aunque a nivel licenciatura sigue siendo todavía un reto el poder llegar a cubrir la totalidad de la demanda escolar”.
Un reto en el que no todos los estados avanzan a la misma velocidad y eso abre una disparidad que deberá ser resuelta tarde o temprano.


Dificultades para crecer
El caso de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) sigue el mismo derrotero. Debido a los reajustes presupuestales, no ha podido incrementar su matrícula.
El rector de la institución, Medardo Serna González, apunta que la cobertura de las universidades públicas del país está sujeta al recurso que se le destine y aunque para el año entrante no tendrán un recurso mayor, tampoco se le reducirá.
“El incremento de la cobertura está asociada a un incremento de la inversión para tal efecto, no se da en automático, la Universidad Michoacana ha hecho su mejor esfuerzo y lo seguirá haciendo, sabemos que entramos en un círculo virtuoso”, enfatiza.
Comenta que se requiere la responsabilidad del gobierno federal para que haya un incremento en el presupuesto ordinario que les permita atender esa necesidad.
“Es una necesidad del país; se deberán mantener los esfuerzos con las autoridades, intensas gestiones de recursos para hacerle frente a las carencias financieras”, señala.
En tanto, Luis Felipe Guerrero Agripino, rector general de la Universidad de Guanajuato (UG), los pobres resultados en materia educativa de Guanajuato se deben a que aún existen carencias a nivel de cobertura.
Es momento de mirar hacia la tendencia mundial de abrir otras modalidades de enseñanza, y es a lo que el estado debe apostar.
“El tema es de cobertura, y es un pendiente que involucra al estado en su conjunto: al gobierno, a la universidad y la sociedad, a todos. Por lo que concierne a la universidad pública, nosotros nos encontramos en un proceso permanente de tener más presencia, más cobertura, con lo que implica la parte económica en torno a ello”, dice.
Y mientras cuadran los objetivos cuantitativos con las asignaciones presupuestales, las universidades públicas del país avanzan hacia la meta. El meollo ahora es si ese 40 por ciento es suficiente o ha quedado ya rebasado por la realidad académica de los últimos años.

Carlos Reyes

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