Menu
Andrea Rey es la actual artista en residencia en el MUSA de la UdeG

Andrea Rey es la actual artista en …

Los visitantes tendrán op...

Juan Ramón de la Fuente dictará la quinta conferencia magistral metropolitana en la UAM

Juan Ramón de la Fuente dictará la …

El doctor Juan Ramón de l...

Imparten conferencia magistral “Agenda Mínima de Seguridad Fronteriza para los Candidatos”

Imparten conferencia magistral “Age…

Como parte de la jornada ...

Aumentó en 2 mil 400 por ciento la capacidad de Internet en la UdeG

Aumentó en 2 mil 400 por ciento la …

La Universidad de Guadala...

Cuestiona especialista en la UAM el alto valor a obras en el mercado del arte

Cuestiona especialista en la UAM el…

El comercio del arte es a...

Profesor de la UG recuerda la literatura de Juan Rulfo a 101 años de su nacimiento

Profesor de la UG recuerda la liter…

Para rememorar a Juan Rul...

UABJO, espacio plural de ideas donde se respetan las expresiones políticas: rector

UABJO, espacio plural de ideas dond…

El primero de cinco conve...

La UAS será sede de Foro Regional sobre Derechos Políticos

La UAS será sede de Foro Regional s…

La Universidad Autónoma d...

Preside Rector reunión de la Comisión de Admisiones de la UASLP

Preside Rector reunión de la Comisi…

En el Centro Cultural Uni...

Prev Next

La revolución que esperamos Destacado

La estructura universitaria no permite que los programas mantengan el paso de los avances científicos. La estructura universitaria no permite que los programas mantengan el paso de los avances científicos. Especial

A todos nos preocupa que la economía nacional tenga como principal sustento ofrecer al mundo fuerza de trabajo barata, pero lo deseable sería que pudiéramos crecer en parte significativa sobre la base de talento, creatividad y productividad.
Este es un desafío al que no han podido dar respuesta las universidades y demás instituciones de educación superior y, digamos de paso, el sistema educativo en su conjunto. Existe clara conciencia sobre el problema. Sin embargo, circunstancias conocidas han impedido que se genere una dinámica de cambio en las instituciones educativas superiores para que puedan dar respuesta a este reto histórico.  


Las universidades mexicanas, la UNAM a la cabeza, no han logrado renovarse, reinventarse, para dar respuesta a las exigencias del desarrollo nacional en el marco de la globalización. Son, en realidad, instituciones conservadoras. Por ejemplo, la organización en facultades y escuelas corresponde a un orden socio-cultural obsoleto construido alrededor de las viejas profesiones liberales.
Las universidades con estructuras corporativas, compuestas por un conjunto de entidades aisladas entre sí —las escuelas, facultades e institutos—, que año con año reproducen su misma organización, se auto-perpetúan sin cambio alguno. Están atrapadas en una lógica de autoconsumo y les es difícil cambiar para reaccionar ante nuevas demandas externas.
Sin romper con su organización tradicional, la universidad sólo ha podido reaccionar a la revolución tecnológica incorporando al currículum de las ingenierías con cierta agilidad las novedades tecnológicas del momento. En la UNAM tenemos una excelente carrera de ingeniería en computación, en el IPN se han logrado avances significativos en robótica.
El problema pendiente es la creatividad: la capacidad para generar desarrollos tecnológicos propios. Existen, ciertamente, algunos avances, pero se trata de éxitos aislados, no es una tendencia dominante. ¿Qué es lo que obstaculiza ese gran paso? La rigidez de la organización académica de las universidades, el peso determinante de los gremios profesionales, la auto-complacencia de los directivos, la burocracia institucional, la dificultad que encuentra el trabajo interdisciplinario, la desintegración entre investigación y docencia, la falta de políticas institucionales que de manera explícita y clara comprometan a la universidad con ese objetivo estratégico de la nación.  
La cultura —la ciencia y la tecnología— cambia a pasos acelerados, las universidades, en cambio, permanecen in-modificadas. Este desencuentro se explica por la lógica que ordena la vida de las universidades. La vida de la UNAM, por ejemplo, en torno a la preocupación, suprema, de conservar el orden interno y la estabilidad. Cualquier cambio preocupa —y algunos los alarma—porque se teme la aparición de factores imponderables, entre otros, desde luego, el malestar estudiantil. En este marco, cualquier cambio es preocupante.
Las instituciones de educación superior cumplen su tarea al preparar recursos humanos de calificación profesional para servir al país, con ello se atiende una demanda nacional, evidentemente. Pero este es un programa mínimo, el programa máximo sería rediseñar la organización universitaria a fin de dar respuesta al desafío de la competitividad y el desarrollo tecnológico.
La única forma de articular a las instituciones de educación superior con esta prioridad del desarrollo nacional sería a través de la innovación. Cada IES debería re-concebirse. Habría que comenzar por repensar la relación entre la universidad y el mundo de la producción, reconocer por otro lado que la actual organización académica es insuficiente e incapaz de producir los resultados que se desean. Esto representa un enorme problema para los funcionarios que dirigen las instituciones de educación superior y para los colectivos académicos. En fin, estamos ante un perfecto circulo vicioso.

Gilberto Guevara Niebla
Profesor del Colegio de Pedagohttp://campusmilenio.mx/administrator/index.php?option=com_k2&view=item#gía de la UNAM; Consejero del INEE.

Modificado por última vez enViernes, 21 Julio 2017 01:33
volver arriba