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¿Transformar o reorientar la educación superior? Destacado

Las universidades deben consolidarse como motores de desarrollo de la sociedad. Las universidades deben consolidarse como motores de desarrollo de la sociedad. Shutterstock/ Especial

La agenda de la educación superior debe convertirse en prioridad y las universidades del país enfrentan una oportunidad inmejorable para concretarlo. Los tiempos, la coyuntura y las necesidades académicas lo demandan y lo permiten.
A menos de un año del cambio de gobierno, las instituciones del país ya perfilan los desafíos y la ruta que debe seguirse en los próximos años para lograr un mayor impacto cuantitativo y cualitativo.
Saben dónde están los rezagos y ya analizan las mejores propuestas y alternativas para resolverlos. Trabajan en un plan de acción y planeación a corto, mediano y largo plazo que cuente con el respaldo de todas las casas de estudio del país.


Sin embargo, reconocen los rectores, hay que definir con toda claridad cuáles son los objetivos del sistema de educación superior, los cuales podrían pasar por una completa transformación del sistema, como plantean algunos de ellos.
Modificar el enfoque del actual modelo, o reorientar algunos de los lineamientos que se han seguido en los últimos años en torno al financiamiento, la cobertura, la responsabilidad social, la internacionalización, la interculturalidad, la deserción y la pertinencia.
Mecanismos, reconocen, que han demostrado durante décadas su valía para la modernización y la diversificación de la oferta educativa en el nivel superior.
Hoy es tiempo de repensar y modificar. Aprovechar los tiempos políticos y posicionar una propuesta académica con fundamentos, construida con el consenso y el reconocimiento de las universidades del país.
El planteamiento que han comenzado a trabajar los rectores rumbo a la sucesión presidencial le apuesta a consolidar a la educación superior del país como la herramienta en el marco de la sociedad del conocimiento y la innovación tecnológica.
Una propuesta que fija metas más allá de los ciclos sexenales y que busca tomar fuerza para ser tomada en cuenta como plan de trabajo del nuevo gobierno, y como punta de lanza para alcanzar ese potencial que tanto le ha costado explotar a la educación superior del país.
Abanico de ideas
Para Gerardo Pérez Montero, rector de la Universidad Autónoma de Campeche (UACam), las instituciones de educación superior del país deben enfocar sus esfuerzos en mejorar la pertinencia de los estudios profesionales.
Es momento, comenta, de impulsar la creación de un comité institucional de vinculación que opere a nivel nacional con la participación de todas las instituciones educativas.
Un organismo que agrupe a los sectores público, social y privado de cada uno de los estados para fomentar la participación de la comunidad y de los sectores productivos en el desarrollo de las actividades de la institución.
“Se trata, apunta, de una representación que tiene entre sus atribuciones el consensuar la pertinencia del rumbo de la institución, de su oferta educativa y los servicios que oferta la sociedad en general”, comenta.
Además, dicho comité estaría enfocado en monitorear el desempeño e impacto de las acciones que se tomen para poner en marcha todas las acciones y políticas que se propongan a nivel local, estatal o nacional.
Pérez Montero apunta que esta idea va en concordancia con el Programa Institucional de Desarrollo (PIDE) para consolidar el trabajo de la comunidad universitaria en cada una de las instituciones.
“Con sus pares estudiantiles y académicos, así como con las entidades y dependencias de los gobiernos federal, estatal y municipal y empresas del aparato productivo de bienes y servicios; la conjunción de esfuerzos hará más sólida la labor que con mucho  tesón venimos desarrollando al interior”, comenta el rector dela UACam.
Y es que lo más importante, asume, es que los jóvenes no sólo tengan la oportunidad de educarse con calidad, sino de quedar inmersos en un esfuerzo que sienta las bases para que, ya formados, puedan desempeñarse profesionalmente y aporten, desde el ámbito que les corresponde.
Para Enrique Graue Wiechers, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), uno de los retos para la educación superior del país sigue siendo el financiamiento.
Un esquema de asignación que debe construirse como contrapeso a las desigualdades sociales que persisten en el país. Y una responsabilidad que no debe soslayar el Estado. En esa línea debe trabajarse la propuesta.
Porque los ingresos de las universidades públicas, propone, deben estar sujetos a la transparencia y la rendición de cuentas, ya que de ello depende la formación de miles de jóvenes que egresan año con año de las aulas universitarias.
“El Estado debe entender que la educación pública de calidad debe ser gratuita mientras las desigualdades sociales persistan”, puntualiza Graue Wiechers.
Además, dice, el esquema de financiamiento que se debe privilegiar debe contar con el suficiente margen que le permita ejercer su autonomía son injerencias externas.
Autonomía, apunta, para gobernarse a sí mismas, lograr la libertad de cátedra, mantener diferencias frente a acciones totalitarias del Estado y pugnar por la gratuidad, lucha que permanece vigente.
“La autonomía en las universidades públicas, es la historia de su relación con el Estado en diferentes contextos sociales; es la determinación de que deben ser libres, plurales y diversas; la voluntad inequívoca de determinar el rumbo académico sin influencias externas. Es un concepto en constante construcción que nos arraiga a nuestra historia”, considera el rector de la UNAM.
Y es que la educación superior, dice, enfrenta una serie de problemáticas como el desempleo, el subempleo y la precariedad laboral de los jóvenes, que en algunas regiones se han complicado considerablemente.
Esa debe ser la tarea de la educación superior. Posicionarla como motor de desarrollo porque a mayor nivel educativo, hay mayores ingresos, más capacidad de desarrollo social, así como una mayor posibilidad de entender y tolerar las diferencias y las diversidades.

Desafíos pendientes
Otro de las líneas de acción que trabajan los rectores rumbo al mediano y largo plazo es la deserción que prevalece de manera apremiante en las aulas universitarias.
Francisco Javier Avelar González, rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), manifestó que la deserción escolar es una problemática multifactorial en la cual no sólo está presente el componente económico.
Asegura que es este factor de desigualdad social no debe ser determinante para que un estudiante decida abandonar sus estudios.
Por eso, apunta, se debe acelerar una estrategia que permita una mejor asignación de las becas y otros programas de apoyo.
“Se trata de uno de los procesos más sensibles para las universidades porque busca beneficiar a los estudiantes en vulnerabilidad económica, por ello requerimos un análisis acucioso para garantizar el justo otorgamiento de estos apoyos a quienes lo necesiten en su correspondiente medida”, propone.
Esto, subraya Avelar González, se debe complementar con otro tipo de apoyos para brindar alimentación y transporte a los estudiantes que lo requieran. Es decir, ampliar los mecanismos de protección contra la deserción escolar.
“Para entender la deserción escolar es necesario diseccionar la problemática para atenderla en el marco que le corresponde, por lo que además de los apoyos económicos también se deberá responder a la vulnerabilidad académica mediante tutorías”, comenta.
En suma, afirma el rector de la UAA, emprender acciones de manera pertinente de acuerdo con la información que se genere durante el acompañamiento a estudiantes, “para así lograr la conformación de un mecanismo continuo de atención”.
Dentro de las responsabilidades que deben cubrir las universidades públicas, las cuales también se delinean en la próxima propuesta que será presentada por las afiliadas a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), se encuentra también el compromiso con el desarrollo sustentable.
Se trata de un concepto que se ha ido popularizando entre las instituciones de educación superior para responder a la realidad social en la que el calentamiento global y el cuidado del medio ambiente son fundamentales.
Javier Riojas Rodríguez, especialista en gestión y educación ambiental  de la Universidad de Guadalajara (UdeG), y fundador de programas ambientales en instituciones de educación superior y en el ámbito gubernamental, dice que ante situaciones como el calentamiento global y el cambio climático, el papel de las universidades es fundamental en la construcción de sociedades sostenibles.
Reitera que problemáticas como la lluvia ácida, el deterioro de la capa de ozono y la contaminación del aire, así como la deforestación, pérdida de biodiversidad y del suelo, escasez de agua y el incremento de la generación de desechos sólidos y peligrosos, son algunas de las asignaturas ambientales más preocupantes en la actualidad y eso debe ser tomado en cuenta por las instituciones.
Mayores alternativas
El tema de la interculturalidad es otro de los puntos que ha cobrado relevancia entre las universidades del país en los últimos años.
Y por eso, insertarlo en sus políticas educativas, es uno de los retos actuales de las instituciones de educación superior del país.
Bertha Yolanda Quintero Maciel, quien funge como Secretario Técnico del Consejo de la Región Centro-Occidente de la ANUIES, plantea que la idea es convocar a las instituciones a analizar estos temas.
“Se están tratando de identificar las estrategias pertinentes para integrar este concepto qué tiene que ver con el diálogo entre culturas, evitar la discriminación y generar elementos que contribuyan a la equidad”, plantea.
El reto, apunta, es la inclusión propia del concepto de interculturalidad, que las universidades incorporen en su currícula este tema, que vuelva a valorar los saberes tradicionales, que vuelva a poner la mirada hacia la identidad, hacia la cultura propia.
“Avanzar en interculturalidad implica una reestructuración de las universidades, y no todas están dispuestas a hacerlo, pero se trata de generar conciencia para que en el momento que hagan sus ajustes, se incluya este tema, así como se incluye el del medio ambiente o la equidad de género”, señala.
Asimismo, las universidades de México requieren con urgencia políticas institucionales que permitan el recambio generacional para el largo plazo, así como condiciones “óptimas, adecuadas y dignas” para el retiro de los académicos.
Para Lorena Olivier Villalobos, investigadora de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), refiere que en la actualidad no están dadas las condiciones para la llegada del nuevo capital humano y con ello la renovación de la planta docente.
De acuerdo con la investigadora, las universidades públicas enfrentan en este momento dos fenómenos: por un lado el envejecimiento de la plantilla, pues no cuentan con un esquema de jubilación, sino que los profesores lo hacen vía el ISSSTE o el IMSS y gozan de “muy buenas” prestaciones, pues tienen acceso a estímulos y becas que constituyen una parte muy importante de sus ingresos.
Y por otro lado, poseen esquemas propios que se suman a los de carácter federal y se pagan pensiones a veces por más tiempo respecto del que un profesor estuvo activo, lo que ha conducido a crisis financieras.
“Son los dos polos opuestos que hay en el panorama y ambos tienen afectaciones en los niveles financiero y del conocimiento de las instituciones”, advierte. Y ese en otro de los rubros que debe insertarse en una propuesta que debe reposicionar a la educación superior del país.  


También es cuestión de derechos
José Acevedo Acosta, defensor de los Derechos Universitarios de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) y presidente de la Red de Organismos Defensores de los Derechos Universitarios (REDDU) en México, dice que el tema es también una de las prioridades de las instituciones en los últimos años.
El objetivo es implementar las defensorías de los derechos universitarios para contar con una dinámica de justicia, equidad y resolución de conflictos en las instituciones de educación superior.
Se trata abunda, de fomentar las buenas relaciones entre alumnos, profesores, investigadores y administrativos.
“Hay una preocupación importante en las comunidades universitarias en torno a este tema, y seguro debe ser uno de los referentes de la próxima agenda de la educación superior, hay que darle, sin duda, mucho seguimiento, construir una propuesta fuerte”, asegura Acevedo Acosta.
En tanto, el rector de la Universidad Autónoma de Coahuila (UA de C), Blas José Flores Dávila, expresó que este tipo de temas son parte del compromiso que existe en las instituciones con los tiempos actuales.
“Debemos reconocer y proteger los derechos humanos de la comunidad universitaria, sumándose así a la grandiosa e importante corriente proteccionista como parte integral de esta sociedad”, argumenta.
Porque, dice, la prioridad debe ser la difusión y la construcción de un mecanismo que proteja de lleno a alumnos, docentes, investigadores, personal administrativo y manual.
“Contar e implementar un procedimiento jurídico que permita, en su caso, la restitución de los mismos”, apunta el rector de la UAdeC.
Y esa agenda debe estar comprometida también con difundir, asesorar, representar, mediar, conciliar y ejercer los recursos y acciones que marca el marco normativo del país.
“Todo, bajo procedimientos regidos por principios de gratuidad, objetividad, imparcialidad, confiabilidad, sencillez e inmediatez, evitando formalismos innecesarios”, apunta.

Carlos Reyes

Modificado por última vez enJueves, 07 Septiembre 2017 00:59
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