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Eso: El regreso de Pennywise Destacado

Bill Skarsgård da nueva vida al payaso creado por Stephen King que ya forma parte del imaginario colectivo moderno. Bill Skarsgård da nueva vida al payaso creado por Stephen King que ya forma parte del imaginario colectivo moderno. Especial

En un año en el que el género de terror nos ha entregado películas como Get Out, de Jordan Peele, o la reciente entrega de Annabelle: La Creación, es difícil enamorarse de una película tan fácilmente.
Andy Muschietti, el director encargado de reimaginar It (Eso), el clásico de Stephen King, tenía una monumental tarea por delante. Y no solo por la salida de Cary Fukunaga, el cineasta encargado de la laureada primera temporada de True Detective, sino porque se trata de uno de los textos más reconocidos del novelista americano.


Planeada como la primera de dos partes, Eso inicia con la desaparición de Georgie (Jackson Robert Scott) quien persiguiendo el SS Georgie, el barco que su hermano mayor Bill ayudó a construir, cae en manos del psicótico payaso Pennywise, quien acecha a niños en las alcantarillas de Derry.
Meses después, justo cuando está empezando el verano, Georgie es uno en una larga lista de jóvenes desaparecidos en el pueblo. Su hermano Bill no ha perdido la esperanza de encontrarlo y con su grupo de amigos Los Perdedores, continúa su búsqueda por las alcantarillas. Pero Bill no sabe que sus amigos están siendo acosados por sus propios monstruos, que se manifiestan de formas distintas.
Eddie (Jack Dylan Grazer), el hipocondríaco del grupo, tiene visiones con un leproso; Stanley (Wyat Oleff), quien se está preparando para su bar mitzvah, ve la manifestación física de una mujer deforme en un cuadro; Ben, nuevo en el pueblo, cree ver en la biblioteca local a los personajes que murieron décadas antes en un terrible incidente; y Bill siente la presencia de Georgie en su casa. Pero todas las apariciones tienen algo en común: Penny-wise el payaso.
El único que no se ve afectado por ello es el simpático y extrovertido Richie (Finn Wolfhard), el alma del grupo. En el transcurso del verano, la atormentada pero linda Beverly o Bev (Sophia Lillis), se une a los perdedores, buscando su propia explicación a lo que está sucediendo en el pueblo.
Y es que el grupo ha descubierto que los adultos no perciben lo que está sucediendo y que amenaza a los más jóvenes.
Pese a toda la producción y puntal visión del director, Eso se queda corto de ser un clásico del terror o siquiera acercarse a su predecesor. La interpretación de Pennywise por Bill Skarsgård es notable y destacada, pero sus apariciones son esporádicas.
Además, no es una buena señal que los momentos más interesantes se dan cuando los jóvenes están disfrutando lo mejor de sus vacaciones, todos haciendo lo posible por captar la atención de Bev. Richie se roba el show y las risas con su carisma, pero es fácil entender que colocar a la estrella de Stranger Things en un papel prácticamente hecho a la medida es casi hacer trampa.
Así, Eso parece más una película de camaradería americana en el contexto de un pueblo atormentado por un payaso que acecha a los más jóvenes. Realmente no hay algo distintivo o único en la reimaginación de Muschietti. No es una adaptación fallida, simplemente es mediocre y sin duda innecesaria.  
Bill Skarsgård da nueva vida al payaso creado por Stephen King que ya forma parte del imaginario colectivo moderno.


Barry Seal, Sólo en América: Tom Cruise sigue siendo una estrella
Por alguna maldita razón, los críticos y medios en Estados Unidos siempre desdeñan o menosprecian películas de calidad pero cuestionan su statu quo. Producciones como Kill The Messenger, Lord of War y ahora American Made (Barry Seal: Sólo en América) son percibidas más por su visión de las políticas de aquel país, que por su calidad cinematográfica. Y es algo frustrante, pues si algo debe hacer el cine, además de entretener, es mostrarnos como somos.
En la nueva película de Tom Cruise, la política expansionista de Estados Unidos está en segundo lugar, sólo apenas del enorme talento de su estrella.
Escrita por Gary Spinelli dirigida por Doug Liman, quien había trabajado con Cruise en Edge of Tomorrow, después llamada Live. Die. Repeat., cuenta la controversial historia real de Barry Seal (Cruise), un piloto de TWA quien en los años 70’ comienza a trabajar como operativo para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en sus labores de espionaje en Centro América.
Tras ser descubierto por el Agente Schafer (Domhnall Gleeson) contrabandeando habanos cubanos de Canadá a territorio estadounidense, Seal recibe la oportunidad de dejar su monótono trabajo y tener su propia empresa Consultores de Aviación Independientes (CAI), con su propio avión, realizando labores de inteligencia espiando a comunistas en Centro América.
En su primer encuentro, Barry cuestiona si lo que va a hacer es legal. “Es legar cuando lo haces para los buenos”, le responde Schafer.
Es entonces que comienza la aventura de Barry a lo largo de América, ocultando su trabajo a su esposa Lucy (Sarah Wright) y a sus hijos. Desde su casa en Luisiana, Barry no sólo trabaja para la CIA armando a los Contras en Nicaragua o intercambiando dinero por secretos con el dictador Manuel Noriega, sino que termina traficando para el Cártel de Medellín de Pablo Escobar en los inicios de su empresa.
Jugando en la delgada línea de servir a su país y la ilegalidad del tráfico de drogas, Barry sirve a los propósitos de Schafer y a sus propias necesidades económicas. Se trata de un personaje que no sólo arriesga su vida por su país, sino por la adrenalina que le generan las misiones que se le van presentando.
Estados Unidos necesita alguien que haga el trabajo sucio por ellos para no manchar las manos de la democracia. Y ése hombre es Barry Seal.
Doug Liman, cuyo mejor trabajo ha sido Edge of Tomorrow, parece encontrar su ritmo cuando trabaja con Cruise. Sólo en América es impecable no sólo dentro de su género, sino en el contexto del verano. Cruise nos regala, como suele suceder, un papel hecho a su medida. Y aunque lo vemos haciendo algo familiar y recurrente, lo hace con tal gracia y talento que nos mantiene entretenidos a lo largo de la película.
Cruise es carismático como siempre y cada cuadro que nos regala en pantalla es un deleite para los fans de la acción y la intriga. Aunque es claro que los cineastas se toman ciertas libertades para contar la historia, todo está al servicio de una película que sobresale por la sinceridad de su apuesta.

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