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Buscan universidades mayor impacto en innovación nacional Destacado

Las patentes finalmente son un indicador de innovación que se maneja a nivel mundial. Las patentes finalmente son un indicador de innovación que se maneja a nivel mundial. Especial

Las universidades públicas del país son pieza clave en el desarrollo científico y la innovación. Sin embargo, no han podido potenciar todas sus capacidades y no han expandido el conocimiento que generan a diario.
El Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) reconoce que las instituciones de educación superior no registran el número de patentes acorde con el trabajo de investigación que generan desde hace ya varios años.


De acuerdo con el organismo, los universitarios cuentan  con la suficiente capacitación y han demostrado que pueden emprender empresas de alta tecnología y soluciones prácticas, pero no se han insertado del todo en el mundo de la propiedad industrial.
Cierto que las universidades han avanzado en el tema en los últimos tiempos, aunque no ha habido la suficiente difusión en torno al registro de las patentes, y muchas ideas no terminan por concretarse al 100 por ciento.
Y es que, de recurrir a este esquema para darle mayor validez intelectual a sus investigaciones, tendrían una herramienta jurídica que respalde la labor de científicos e investigadores universitarios.
No por algo, la mayor parte de la producción científica del país y la generación de conocimiento se construyen en las instituciones de educación superior.
Una situación, explica el IMPI y reconocen los propios rectores, que no ha sido aprovechada por las universidades. La producción no es proporcional al número de patentes que solicitan.
Se trata de un hueco que impacta de lleno en la generación del conocimiento universitario, pero más en la urgente necesidad del país por atender temas como el cambio climático, la escasez de agua, la aplicación de la tecnología en el sector agropecuario y otras necesidades que podrían ser atendidas de mejor manera.

Potenciar las capacidades
Para William Jesús Ríos Martínez, Encargado del Área de Recepción y Asesoría con Relación al Trámite de Invenciones del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), la comunidad universitaria debe acercarse más a los conceptos generales relacionados con la propiedad industrial y las principales figuras jurídicas de protección que existen en México.
Plantea que las patentes, los modelos de utilidad y los diseños industriales no son explotados por las instituciones de educación superior, a pesar de todas las ventajas que pueden generar.
En general, sostiene Ríos Martínez, México necesita impulsar la protección de las innovaciones o creaciones que se generan en las instituciones académicas y de investigación.
Y es que si la economía actual se basa en el conocimiento, comenta, esta se evalúa de acuerdo con el número de solicitudes de patentes que se ingresan por país.
“Aquí es donde las universidades deben acercar a sus comunidades a esta materia; todo, con el objeto de consolidar esta cultura en el país, que sea cada vez más común”, explica.
Por eso, comenta, uno de los objetivos institucionales del IMPI es precisamente que tanto las universidades, como las personas físicas o inventores independientes, crean en el sistema de propiedad industrial y utilicen sus servicios gratuitos en materia de asesoría.
“Aquellas personas que protegen sus invenciones, durante un tiempo determinado serán las únicas personas que podrán explotar las mismas”, explica.
“Esto asegura que durante el lapso que se mantenga el registro de propiedad, podrán obtener una compensación económica si así se desea; la cual será la base para generar un negocio o comercializar el bien tangible con otra empresa ya consolidada”, agrega el funcionario del IMPI.
En ese sentido, La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es, en promedio, la institución de enseñanza superior que más contribuye a patentes obtenidas en los últimos años.
Juan Manuel Romero Ortega, titular de la Coordinación de Innovación y Desarrollo (CID) de la propia UNAM, señala que en la última década, se han otorgado patentes a cerca de 40 por ciento de las solicitudes.
Con esto, poco a poco los científicos parecen cobrar mayor consciencia de que son una vía para poner el conocimiento a disposición de la sociedad.
Romero Ortega dice que las patentes finalmente son un indicador de innovación que se maneja a nivel mundial, además de que denota la voluntad de hacer llegar a la población los beneficios de la labor que realizan.
“Que crezca el número es positivo y congruente con la política interna, pero tenemos que incrementar el esfuerzo y los resultados”, apunta.
De acuerdo con el IMPI las patentes que solicitan las universidades públicas del país van desde productos médicos, veterinarios, de higiene, química orgánica, productos bioquímicos, así como innovaciones en el campo tecnológico de las telecomunicaciones, la ingeniería, la arquitectura, entre otros.
Para Romero Ortega, el asunto es más de difusión que de complejidad porque la solicitud de una patente no es tan difícil como pudiera pensarse y las universidades deben contribuir a desmitificar este proceso, además de apoyar a los investigadores durante todo el trámite.
“Que los investigadores se dediquen a desarrollar sus ideas, a darle sentido a su trabajo, y nuestra función es hacer tareas complementarias, relativas a la gestión y comercialización de las patentes”, detalla.

Avanza registro
Miguel Ángel Margáin González, director general del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), dice que la propiedad industrial ha cobrado relevancia, debido a que la innovación, la tecnología y la competitividad son las vías de crecimiento y desarrollo económico a nivel global.
Por esto, es muy importante el trabajo que realizan las universidades e institutos de educación superior, al ser el semillero de los emprendedores e innovadores del país.
Se trata, considera, de apoyar e impulsar el conocimiento científico y tecnológico que ahí se genera, y que se verá reflejado en un mayor número de solicitudes de patente y desarrollos tecnológicos.
Además de la UNAM, entre las instituciones que más solicitudes de patente presentaron y que han contribuido a impulsar esta cultura son el Instituto Politécnico Nacional (IPN) con 192 solicitudes, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), con 185, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), con 160, y la Universidad de Guanajuato (UGto), con  69.
Una cultura, sostiene el IMPI, que se ha extendido no sólo entre las universidades del país, sino a nivel general, ya que tan solo el año pasado en México se registraron mil 310 solicitudes de patentes, cifra superior a la de Alemania que registró mil 153 e inferior a Estados Unidos con ocho mil 262 patentes.
Por entidad, las solicitudes de invenciones mexicanas registradas el año pasado, el primer lugar lo ocupó la Ciudad de México con 804, seguido de Jalisco con 483, Nuevo León con 339, Guanajuato con 366 y el Estado de México con 305.
Del 100 por ciento de las solicitudes nacionales que se reciben en el IMPI, el 58 por ciento proviene de educación superior y centros de investigación, tanto públicos como privados como el Instituto Mexicano del Petróleo, el Instituto Mexicano del Seguro Social y de Astrofísica Óptica y Electrónica, entre otros.
“Este incremento en las solicitudes de patentes universitarias revela un nuevo momento mexicano en el que se busca dar protección legal al nuevo conocimiento y a las creaciones originales, para darles valor real y convertirlas en activos que lleguen al mercado o generen soluciones a problemas sociales”, apunta Margáin González.
Detalla que esto también refleja que los centros de educación superior están trayendo más solicitudes para proteger legalmente lo que generan intelectualmente porque ahí reside un gran semillero para el país.
En esa dinámica, las universidades del país han conformado los llamados Centros de Patentamiento, los cuales operan ya en la menos 44 instituciones de educación superior.
Estos centros buscan ayudar a sus estudiantes e investigadores a redactar correctamente solicitudes de patentes, marcas, diseños industriales y modelos de utilidad.
Al principio de la actual administración, sólo había cinco centros de este tipo, lo que demuestra que las universidades están interesadas en potenciar toda la investigación que generan.
“El IMPI no puede redactarle la solicitud a los inventores e innovadores porque habría un conflicto de intereses, pues sería como si un profesor ayudara a sus alumnos a contestar correctamente un examen”, comenta el Director General del IMPI.
“Es por eso que son importantes los centros de patentamiento, para que las solicitudes estén llenadas adecuadamente. Así ganan los innovadores y las universidades; aumenta el número de solicitudes que recibe el IMPI y gana el país en su conjunto”, dice.
Y lo que es todavía más importante, detalla, es que la mayoría de las solicitudes que llegan provenientes de estos centros de patentamiento de universidades e institutos, sí tienen viabilidad comercial y pueden llegar al mercado para ser explotadas económicamente.
“El IMPI no decide en función de que una patente tenga o no viabilidad comercial. Nosotros evaluamos otros aspectos relacionados con la originalidad, pero si lo que se busca registrar tiene viabilidad económica, es mejor para el que la crea y para el país”, puntualiza.

Voluntad de las universidades
Para Manuel Fermín Villar Rubio, rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), si se toma en cuenta que las instituciones de educación superior generan investigación básica y aplicada, es importante que esa investigación esté sustentado bajo criterios inmejorables de calidad.
En el caso de la UASLP, de los 880 profesores de tiempo completo que imparten cátedra, cerca de 480 están en el Sistema Nacional de Investigadores y generan artículos de investigación que pueden convertirse en registros y patentes.
“Ya hay gente preparada e instalaciones a través de 10 institutos de investigación que está ahí y que puede generar todos los registros de propiedad intelectual que está trabajando de la mano con los investigadores”, asegura el rector de la institución potosina.
De acuerdo con el rector de la UASLP, en un entorno en el que la innovación es la base del avance del mundo, y los países que han apostado por el desarrollo de la ciencia y la tecnología son ejemplo de ello, México tiene que ir en esa dirección.
Por eso, explica, debe fortalecerse también la relación entre investigadores y empresas.
 “Hay muchas instituciones públicas y universidades nacionales y estatales donde tenemos muy buena investigación, gente preparada, pero me atrevería a decir que falta más vinculación con el sector empresarial”, reconoce.
“Las empresas también tienen que participar, invertir más en investigación. Siempre esperamos que el gobierno aporte todo, de alguna manera es muy importante que lo haga, pero también, como ocurre en otros países,  el sector empresarial tiene que apostarle a esta tarea porque el desarrollo es para ambos, para el país y para las empresas”, advierte Villar Rubio.
Si el mayor agregado de una empresa es su patente, su marca o la esencia de lo que hace, y si la esencia está cada vez más en pro de la innovación y del desarrollo, agrega, habrá mayor productividad y más ganancias.
 “Países como Corea y Finlandia han destacado y sobresalido en función del desarrollo de la investigación, creo que México lleva un muy buen nivel, me atrevería a decir que en la mayoría de las instituciones públicas, los Centros de Investigación adheridos al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), tenemos una excelente investigación, pero si no se fortalecen, si no se le sigue apoyando, simplemente no habrá más desarrollo”, considera.
En ese sentido, Alfredo Barrera Baca, rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), el fomento de la cultura de la protección de los desarrollos tecnológicos, así como proporcionar asesoría sobre procedimientos para presentar solicitudes de búsqueda de información tecnológica, patentes, modelos de utilidad y diseños industriales, deben ser de las prioridades de las instituciones de educación superior del país.
Además, comenta, las universidades deben apoyar la vinculación de los proyectos de investigación con los sectores productivos y potenciar su desarrollo.
“En la actualidad, cada patente no es un asunto de inteligencia solitaria, es importante, la vinculación entre universidad y el sector gubernamental, con la finalidad de diseñar políticas públicas que permitan impulsar ciencia y tecnología, pero también resulta indispensable la participación del sector empresarial”, ahonda en el tema.
Por eso las universidades del país deben adaptarse a estos desafíos, asegura el rector de la UAEM; asumiendo el papel, en conjunto con el sector empresarial, de generar conocimiento con innovación, con el objetivo de elevar el número de patentes en México, a través del apoyo a la investigación. 


Iniciativa para dar mayor impulso
En medio de este contexto donde las universidades del país deben ser pieza central en la generación y consolidación del conocimiento, Patricio Martínez García, presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la República, presentó la iniciativa de reforma para incluir en la ley la figura de Compras Públicas de Innovación.
Esto, con el objetivo de promover e impulsar el desarrollo de innovación nacional, aprovechando la capacidad de compras públicas del gobierno.
“El objetivo es incentivar la participación del sector privado para que a través de desarrollos innovadores apoyen la solución de problemas gubernamentales y que también con esto el gobierno apoye el desarrollo de aquellas micro, pequeñas y medianas empresas mexicanas que tengan en su producto un ingrediente que resulte indispensable para el desarrollo armónico, seguro y soberano del país, que sea innovación mexicana con desarrollo de patentes mexicanas”, detalla.
La iniciativa que reforma diversos artículos de la ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, fue presentada ante la Comisión Permanente y turnada a las Comisiones Unidas de Anticorrupción y Estudios Legislativos, desde el pasado mes de junio.
La iniciativa impulsada por Martínez, es un trabajo en conjunto con la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), con el apoyo del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.
En ese sentido, José Franco, coordinador general del Foro Consultivo, dice que si en el país procede esta iniciativa, se van a inyectar a la economía nacional recursos públicos para estimular el desarrollo y la innovación.
“Y obviamente el sector académico y el científico se van a ver sumamente beneficiados porque para que las empresas puedan desarrollar innovación requieren del talento que sale de las universidades y las empresas se convierten en lugares que van a contratar este talento y van a contratar la infraestructura física de laboratorios de universidades y Centros de Investigación”, señala.

Carlos Reyes

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