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Eduardo Backhoff: INEE, motor del cambio educativo Destacado

“Si nosotros evaluamos y no ayudamos a mejorar, estamos haciendo mal nuestro trabajo”, comenta el titular del INEE, Eduardo Backhoff Escudero. “Si nosotros evaluamos y no ayudamos a mejorar, estamos haciendo mal nuestro trabajo”, comenta el titular del INEE, Eduardo Backhoff Escudero. Salvador Medina

El cambio en el sistema educativo nacional que ha significado la llamada reforma educativa, con sus diferentes componentes, no podría concebirse sin el consenso de todas las partes en la importancia de la evaluación. No significa únicamente un elemento vital para el diagnóstico de la actualidad educativa, sino también del diseño de las políticas públicas que han de emanar de sus resultados y análisis.
El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) ha tomado un papel preponderante frente al reto que significó la reforma para el país. Eduardo Backhoff Escudero, Consejero Presidente del instituto autónomo, habló para Campus sobre la cultura de la evaluación en México, la lucha por generar un cambio a largo plazo y las implicaciones que tiene la institución en el futuro del país.


Yo no vería en este momento al sistema educativo nacional sin la institución, asegura. Y es que el INEE ha sido un contrapeso, una especie de conciencia crítica, de la secretaría de Educación Pública.
El INEE “es la conciencia crítica de la sociedad respecto a sus sistema educativo”, recalca. Debe de impulsar y debe detectar dónde hay problemas, dónde hay corrupción y dónde hay que hacer cambios. Y debe ser incisivo aunque se molesten las autoridades, eso no importa, señala Backhoff.
Asimismo, considera que el INEE ha sido diseñado para ser un motor del cambio educativo, siendo su mayor atribución, el reconocimiento, por parte del gobierno y la sociedad en general, en el énfasis en la importancia de la información.
Hoy en día se reconoce la importancia de la información que proporciona el INEE, comenta. Eso, permea en las políticas públicas.
Pese a la relevancia del INEE y su auge en el actual sexenio, Backhoff reconoce que su papel había sido ignorado por las autoridades educativas federales. Durante la gestión anterior, la secretaría de Educación Pública, encabezada por Josefina Vázquez Mota, buscó imponer a una cabeza de la institución.
Es en ese momento que Backhoff  considera que hay un impasse en la evaluación a nivel nacional. Pero el INEE en esos tiempos empujó mucho el dar información a la sociedad por la simple lógica que, al ser transparente, la sociedad tiene el derecho de defender y de impulsar cambios para que se mejore la educación, comenta.
Durante esos seis años, lo único que se conoce de la evaluación en México es la prueba ENLACE, recuerda.
“Aunque el INEE hacía muchas evaluaciones, se ignoró. El gobierno ignoró al instituto por considerar que querían su propia evaluación. Una evaluación que además se degeneró y se corrompió. Yo documenté esa corrupción. Y se corrompió por una sencilla razón: que asociaron los resultados de aprendizaje de los niños con recursos económicos de los profesores”.
Es en el contexto de la reforma educativa, que los reflectores se giran de nuevo hacia el INEE. Al otorgar plena autonomía a la institución para llevar a cabo sus funciones, se genera algo único en el mundo, a consideración de Backhoff Escudero.
“¿Qué le da la reforma educativa a la institución? Primero, autonomía, lo que la hace ser un contrapeso de la secretaría de Educación Pública. Es decir, podemos decir lo que tengamos que decir en los foros en donde nos mandasen, especialmente en el Congreso de la Unión. Y por lo tanto somos un contrapeso real para la SEP, cosa que no existía anteriormente. Dos, nos dan nuevas atribuciones, y entre esas nuevas atribuciones nos dicen ‘con base en sus evaluaciones, y otra información, ustedes puedes generar algo que llamamos directrices para la mejora de la educación’”.
Eso ha significado que el INEE sea concebida y percibida como una autoridad en materia de evaluación educativa que tiene la atribución de expedir lineamientos para que las autoridades educativas realicen sus propias evaluaciones y no les pase lo que ENLACE, donde hicieron las cosas como quisieron y al final no resultó bien la evaluación.
Sin embargo, existe una malinterpretación sobre las funciones que tiene a cargo el INEE todavía, pues la institución no está a cargo de la evaluación en sí, sino de los instrumentos llevarán a cabo el proceso. Y eso queda en manos de la SEP.
Así, cuando se expiden los resultados, el INEE supervisa toda la evaluación, en una cadena intrincada de eslabones para que al final, “sea creíble, sea bien hecha, tenga validez social los resultados de las evaluaciones”.
Se trata, reflexiona Backhoff Escudero, de un papel regulatorio. Y consiste en tres pasos: supervisión, aprobación y validación.
“Es decir, la secretaría de Educación Pública no puede utilizar instrumentos que nosotros no aprobemos, aunque ellos tengan que hacerlos. Y la secretaría tiene que hacer, o en este caso, la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente, tiene que hacer sus evaluaciones de acuerdo a nuestros lineamientos y nosotros supervisar que efectivamente se cumplan”.
Esto ha generado una relación de cooperación compleja, pues intervienen aspectos técnicos, laborales y políticos al mismo tiempo. La evaluación de los docentes es el mejor ejemplo de ello.
Y es que antes de la reforma, el sindicato decidía quién accedía a las escuelas normales.
“Al entrar a las normales, prácticamente tenían asegurado un trabajo, porque cerca el 95 o 98 por ciento de quienes entraban, egresaban, lo cuál quiere decir que no había ningún control de calidad en todo este trayecto. Y tenían una plaza que después podían prestar, rentar de por vida para ellos y para sus familias. O sea, era un bien, vamos a decir, personal, que le daba el Estado a quien apenas iba ingresando a las normales”.
Esto ha significado que el proceso se haya visto manchado por tintes políticos, pues se tocan intereses en todas las partes. Esto conlleva que “ya la parte técnica, académica de la evaluación que nosotros utilizamos antes de la reforma, y que seguimos haciendo en esta parte que a nosotros nos corresponde, se contamina por decirlo de alguna manera, o hay una relación muy intrincada, porque primero nosotros no lo hacemos.
“Nosotros solamente normamos. Pero vamos juntos en esta bola de nieve que va rodando y que nos lleva al encuentro. Porque nosotros hacemos mil cosas. Pero si tú le preguntas a la gente qué es el INEE, el cincuenta por ciento no va a saber. Del cincuenta por ciento le preguntas qué hace, el ochenta te va a decir evaluación de los docentes. Y entonces nos ha atrapado lo que ha sido socialmente de mayor controversia en el país que es la evaluación de los docentes, que nosotros no hacemos. Y nuestra defensa, fíjate, curiosamente, es que se hagan bien las cosas”.
Sin embargo, Backhoff Escudero considera que ésta ha sido una de las mayores ventajas vertidas del trabajo del INEE, pues se ha puesto en el centro de la atención en el ámbito educativo el logro de los aprendizajes de los estudiantes.

Somos parte de la reforma
Pese a que se agrupa bajo un solo concepto, la reforma educativa consiste de muchas reformas, recuerda Backhoff Escudero.
“Son muchas reformas, la reforma de las normales, la reforma del nuevo modelo educativo, del servicio profesional docente, la propia del INEE”.
El instituto, dice Backhoff, tiene una atribución que es la de coordinar una entidad nueva que es el Sistema Nacional de Evaluación Educativa que lo componen todas las autoridades de los estados, más las autoridades federales, más el propio INEE. De tal manera que haya una coordinación nacional de todas las acciones de evaluación que se hacen en el país para la mejora de la educación.
Asimismo, el INEE es un elemento cuya existencia está articulada en el artículo 3º de la Constitución.
Ni siquiera la SEP existe en el artículo 3º., recuerda Backhoff. Y precisa que lo mismo sucede en la Ley General de Educación, la Ley del Servicio Profesional Docente y su propia ley.
“Es decir, que nosotros estamos articulados en el fondo de la normatividad educativa de México. Somos una institución. Si me dices qué tan comprometidos estamos, pues cien por ciento. Porque somos parte de. No podríamos ir en contra”.
Backhoff Escudero señala que el INEE es parte de una cadena de valor donde la evaluación es un elemento significativo a partir de la información que provee.
“La evaluación tú no la puedes desarticular de su propósito, y su propósito es mejorar la educación. Si nosotros evaluamos y no ayudamos a mejorar, estamos haciendo mal nuestro trabajo. El problema es que no depende de nosotros la mejora, depende de nosotros el dar insumos y fomentar que se utilicen para las políticas educativas”.
Y es que, pese a que ha existido resistencia, cada vez se toman más consideraciones y decisiones en torno a la información, considera el Consejero Presidente.
“Antes era solamente con base en la intención. Nunca se basaban en un diagnóstico… Ahora la información, que nosotros generamos a pesar de esa resistencia, la gente sí la toma muy en serio”.

Diseño de un plan global de evaluación
El propósito del INEE no es algo a corto plazo. En cambio, sus aportaciones tendrán efecto en los próximos años, en particular al cumplir sus funciones a fondo.
Y es que en los próximos meses, se comenzará la evaluación en todos los estados, algo que no se ha hecho hasta ahora. Eso será otra arena, declara Backhoff. Puesto que el INEE deberá lidiar con los secretarios de educación de cada entidad.
Así, se está diseñado un plan global de evaluación que habrá de tomar forma en los próximos años.
“Entonces ahorita, hemos evaluado, nada más para hacerte un resumen: aprendizajes en distintos niveles y grados; estamos evaluando la calidad de la oferta educativa que ofrecen las distintas escuelas en el país, es otra evaluación sobre la oferta en términos de si tienen materiales, libros de texto, profesores o no los tienes, es decir, las condiciones en que se ofrece la educación; luego hemos evaluado la infraestructura escolar para saber en qué nivel está; hemos evaluado partes del currículum, no todo; hemos evaluado planes y programas de estudio, y programa especial.
“Con el Sistema Nacional de Evaluación Educativa que coordinamos a nivel nacional tenemos 170 proyectos de evaluación, entre todos los estados. Estamos evaluando la problemática de la educación de los migrantes, la problemática de la educación de las escuelas multigrados, en fin”.
El instituto planea tener una fotografía completa del sistema educativo a mediano plazo, puesto que a pesar de la gran cantidad de proyectos de evaluación, existe un plan de aquí a 20 o 30 años de evaluar el financiamiento, el funcionamiento de las escuelas, la burocracia y distintos aspectos de las instituciones educativas que hasta ahora no se habían analizado.
Esta capacidad surge de la autonomía otorgada a partir de la reforma educativa, una autonomía que, a consideración de Backhoff, está en construcción.
“Nosotros hemos cumplido en muy poco tiempo con la reconstrucción, yo diría la reconfiguración de una institución pequeña. Éramos 160 personas anteriormente, con un presupuesto de 200 millones de pesos. En un par de años, reconfiguramos la institución a una de 800 personas en todos los estados, con representación en todos los estados, con un presupuesto de cerca seis veces, cerca de mil doscientos millones y pudimos armar su normatividad, estatutos y comenzar a cumplir con sus atribuciones desde prácticamente el día que nos dieron la encomienda”.
“Reconstituir, reconfigurar una institución en tan poco tiempo es una de nuestras grandes fortalezas. Con su normatividad, su personal completo, su estructura, digamos, con sus estatutos”.
Si bien se trata de una institución joven y con camino por recorrer, fallas y oportunidades, Backhoff Escudero reconoce el avance hasta ahora.
“Hemos avanzado mucho más. Hay una diferencia significativa a lo que teníamos en 2013. La hemos ido ganando a pulso, y nos falta muchísimo por hacer. Pero me siento muy contento”.

Salvador Medina Armienta

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