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Sin herramientas adecuadas, navegan las universidades en redes sociales Destacado

Los estudiantes suelen estar más enterados de las novedades tecnológicas, aunque tampoco saben explotarlas completamente. Los estudiantes suelen estar más enterados de las novedades tecnológicas, aunque tampoco saben explotarlas completamente. Especial

Las instituciones de educación superior no han superado el analfabetismo digital. Sus herramientas para enfrentar la era de las redes sociales y el uso del internet son limitadas.
Aunque la educación virtual abrió la puerta desde hace varios años al uso de las nuevas tecnologías en el proceso de enseñanza aprendizaje, no han terminado de asimilar esa dinámica.


Y justo cuando aún tratan de insertarse en esa forma de interrelacionarse con alumnos, docentes e investigadores, las redes sociales, comentan los expertos, las ponen de nuevo en una situación desventajosa.
Y no porque no tengan la capacidad para asumir su responsabilidad en este nuevo entorno digital, sino porque no cuentan con la infraestructura pertinente y necesaria para detonar las ventajas.
Además, la capacitación de la planta docente en este rubro es insuficiente para desarrollar de la mejor manera el empleo de las redes sociales en el sistema de educación superior del país.
Una brecha digital que tiende a agudizarse porque los jóvenes universitarios se encuentran mucho más inmiscuidos en los avances tecnológicos, aunque tampoco los empleen de la mejor forma y con ello complementan su formación integral.
Por un lado las instituciones enfrentan ciertos obstáculos producto del rezago informático, y por otro son los propios estudiantes quienes limitan el uso de estas herramientas a la socialización y escasas consultas informativas.
Ahí es donde, comentan los especialistas, se encuentra el principal reto que tienen las universidades si es que quieren aprovechar al máximo el potencial informativo, cultural, académico y tecnológico de las redes sociales.

Situación con múltiples aristas
Para Manuel Juárez Pacheco, Profesor Investigador del  Departamento de Desarrollo Académico e Idiomas del Centro Nacional de Investigación y Desarrollo Tecnológico (CENIDET), con sede en Morelos, las primeras complicaciones inician debido a las diferencias entre las instituciones que conforman el sistema de educación superior.
Porque las universidades públicas estatales, los tecnológicos regionales o descentralizados y el resto de los centros de estudios no enfrentan con las mismas ventajas y rezagos el problema.
Además, comenta, existen diferencias entre estados, regiones y ciudades en las que se ubican estas instituciones, lo cual hace todavía más complejo enfrentar el reto de utilizar el internet y las redes sociales.
Hablar de los retos y estrategias que deben asumir las instituciones de educación superior para potencializar mejor el uso del internet en los procesos de enseñanza aprendizaje, es hablar, explica, de un asunto que pasa por dos factores.
“En general, los retos se asocian a dos factores: infraestructura, que tiene que ver con equipos de cómputo, conectividad adecuada y suficiente para estudiantes y profesores, licencias del software utilizado, entre otros, y la capacitación a los docentes para la utilización adecuada de estos recursos dentro de los procesos de enseñanza y aprendizaje”, apunta.
En este sentido, dice Juárez Pacheco, no basta el dominio de una herramienta, sino cuándo y cómo ha de utilizarse para apoyar, mejorar o potenciar el aprendizaje o la docencia.
“Implica también que el profesor domine su materia de tal manera que pueda decidir cómo y cuándo utilizar estos recursos y, en conjunto, implica cambiar de un diseño instruccional clásico a un diseño tecnopedagógico, de cualquier curso que utilice este tipo de recursos”, advierte el investigador.
Otro reto, agrega, es la gran oferta de cursos masivos y abiertos que existen en la Web, ya que se trata de cursos que pueden cubrir en mayor y menor medida los contenidos de un curso convencional.
“Algunos profesores los incluyen como parte de sus cursos, incluso ellos mismos son participantes, pero aún no es clara su efectividad y pertinencia, sin embargo, este reto puede convertirse en una estrategia”, comenta.
Sin embargo, subraya, las estrategias dependen de cada universidad porque algunas han optado por lo que se llama planes de estudio multimodales, esto es, en las que la modalidad convencional o presencial convive, y tiene el mismo peso e importancia curricular, que las modalidades e-Learning y b-Learning.
Y aunque esta estrategia se asocia más bien a atender la cobertura y no solo en la potenciación del uso de las tecnologías de información, es una tendencia que ya se vislumbraba desde mediados de la década de los 90 cuando surgieron los LMS (del inglés Learning Management Systems) o AVAs (Ambientes virtuales de aprendizaje).
“Sin embargo, la multimodalidad, al menos en las instituciones públicas, plantean varios problemas a la institución y no son académicos, sino contractuales y del control del tiempo de un profesor en una asignatura completamente virtual”, dice.
Y es que en un esquema de estas características, por lo general, un profesor en esta modalidad tiene una carga de trabajo mayor y un salario menor.
Para Martín Pastor Angulo, Asesor Responsable de Proyecto Institucional UASVirtual y del Centro de Universidad Virtual de la
Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), a partir de 1998, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), a través de la Dirección de Innovación Educativa, estableció una estrategia de redes regionales de colaboración para la educación a distancia.
Esto, en función de la distribución geográfica en que se agrupan las instituciones miembros, aunque en aquel entonces, se hablaba no sólo de Internet, sino de los sistemas de videoconferencia interactiva para potenciar la educación superior en el país.
Sin embargo, recuerda, esa iniciativa ya no tuvo continuidad y  posteriormente, ignoro si fue por cuestiones presupuestales o de carácter político.
“No obstante, creo que ese es uno de los principales retos, el de la colaboración efectiva para compartir sus recursos tecnológicos y educativos en el contexto asimétrico y desigual de las instituciones de educación superior del país”, comenta.
Asimismo, comenta, está el antecedente del CUDI (Corporación Universitaria para el Desarrollo de Internet AC), que fue fundada en abril de 1999 para promover y coordinar el desarrollo de una red de telecomunicaciones de alta tecnología y capacidad, enfocada al desarrollo científico y educativo en México.
No obstante, tampoco se le dio la continuidad que requería y la potencialización del internet y las redes sociales en las universidades del país tuvo que esperar unos años más.

Uso más adecuado de las redes
De acuerdo con María Cristina López Madrid, investigadora de la Universidad de Guadalajara (UdeG), durante los últimos 10 años, la introducción de las tecnologías de la información y la comunicación, conocidas con TICS, en la educación superior ha sido una constante, que ha permitido ampliar poco a poco la habilitación tecnológica de las universidades y adecuar estas herramientas a los programas educativos.
Desde entonces, puntualiza, se ha buscado diversificar los usos de las TICs tanto en los Centros Universitarios como en el Sistema de Educación Media Superior, lo que ha sido reconocido y tomado en cuenta ya por los organismos evaluadores.
“El uso de las TICS en las universidades del mundo ha sido uno de los principales factores de inducción al cambio y adaptación a las nuevas formas de hacer y de pensar iniciadas a partir de los ochenta en los distintos sectores de la sociedad”, comenta la investigadora.
Además, sostiene, en el ámbito administrativo, estos nuevos procesos facilitan la organización de las instituciones, permitiendo manejar grandes cantidades de información y bases de datos en los distintos procesos.
“En el ámbito lo académico, estas herramientas han facilitado a un gran número de estudiantes el acceso a la información, y han modificado significativamente el proceso de enseñanza-aprendizaje”, reconoce López Madrid.
Sobre este asunto, Manuel Juárez Pacheco, Profesor Investigador del  CENIDET, dice que esto ha sido en parte a que los universitarios emplean el internet en el mejoramiento de su formación académica y como un espacio recreativo de socialización.
“Es evidente que el uso de las redes sociales está más enfocado a lo lúdico y a la socialización, sin embargo, cada vez es mayor su función de comunicación y de intercambio de ideas”, dice.
En cuanto al mejoramiento de la formación académica de los universitarios con estas herramientas, considera que el desarrollo de habilidades de buscar, seleccionar, evaluar y sintetizar información es algo que puede apoyarse con un conjunto de recursos Web que pueden utilizarse en cualquier carrera.
“Un ejemplo de una herramienta que puede apoyar al desarrollo de esas habilidades es Mendeley, que puede pensarse también como una red social de intercambio de artículos de una disciplina o un campo específico de estudio, entre sus varias funciones”, explica.
En suma, apunta Juárez Pacheco, el uso de internet ha reconfigurado el trabajo y la forma de trabajar de casi cualquier profesión.
Y el uso de las redes se ha hecho mucho más común de lo que parece, como es el caso de las ingenierías donde se utiliza, como parte de las actividades de las materias, software que también se emplea en el ámbito industrial y de servicios.
De esta manera, el uso de estos recursos, sea de forma local o en la nube, son parte de su formación. Por ello, el uso de simuladores, bases de datos especializadas (incluidas patentes), software para el cálculo y análisis de grandes cantidades de datos, software para el análisis estadístico de datos o para el análisis cualitativo de estos, es una práctica cotidiana en buena parte de las carreras y su uso no se limita a las aulas.
“Aunque realmente el nivel de ‘TICzación’, en los empleos en México no es como el de países desarrollados, me parece que el nivel de conocimientos de los futuros profesionistas sobre estos recursos es apropiado para desempeñarse adecuadamente en los actuales y futuros trabajos”, reconoce.
En ese sentido, Martín Pastor Angulo, de la UAS, sostiene que el mejor uso del internet en la vida académica depende de que existan programas educativos que se engarcen con recursos en línea.
“Obviamente, al ser Internet una red de redes de carácter público y que no puede restringirse por ningún ente público o privado, el elemento recreativo es un componente a tomar en cuenta, pero no resulta determinante en estos casos”, apunta.
Por eso, dice, uno de los errores más frecuentes en el obsoleto sistema educativo que vivimos en nuestro país al tocarse el punto de Internet, es el temor a la pérdida de control o de “orden” en el aula, si los alumnos utilizan dispositivos móviles o computadoras.
“Esto sólo refleja una pobreza pedagógica y didáctica de los docentes que se refugian en su ‘autoridad’ para prohibir o restringir su uso, perdiéndose oportunidades valiosas de potenciar aprendizajes en redes de creación y colaboración escolar”, lamenta.

Reconocer las ventajas
Dice Pastor Angulo, Asesor Responsable de Proyecto Institucional UASVirtual y del Centro de Universidad Virtual de la UAS, que cada día aparecen nuevas aplicaciones o hallazgos sobre las ventajas que ofrecen Internet y las TIC en todo el ámbito educativo.
“Desde una perspectiva económica, reduce muchos costos, si adopta una plataforma virtual para modalidades mixtas o a distancia, elimina de facto, la costosa construcción y mantenimiento de aulas y otros espacios físicos; además de los gastos en personal, servicios públicos, problemas de tráfico en traslados de estudiantes y maestros”, reconoce.
Y desde un punto de vista pedagógico, permiten enriquecer los recursos de aprendizaje para los estudiantes, con acceso a información relevante en tiempo real o a interactuar y compartir experiencias con otros pares en diferentes latitudes de manera sincrónica y asincrónica.
Para Edgar Alfonso Pérez García, coordinador de Tecnología Educativa de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), si se quiere pensar en un verdadero modelo educativo, se tienen que desarrollar las competencias de los docentes en el área tecnológica.
“Es indispensable aplicarlas porque hay una gran brecha en los conocimientos tecnológicos, si bien algunos profesores la dominan, otros tienen mucha deficiencia en esta área, que desconocen o les cuesta trabajo manejar herramientas básicas”, apunta.
Por eso, agrega, las universidades trabajan en programas de capacitación interesantes, flexibles y diversificados, para que el profesor sepa integrar las herramientas en el salón de clase y el uso de los materiales digitales en sus dinámicas.
Y es que, como lo plantea Manuel Juárez Pacheco, del  CENIDET, cuando se tienen y se utilizan adecuadamente las TICS, las ventajas son muchas y variadas.
“El uso de simuladores además de ahorro de dinero en la compra de materiales, minimiza el riesgo que los estudiantes novatos corren al hacer sus primeras prácticas. En el caso de los laboratorios remotos se tiene acceso a equipos que de otra manera no podrían utilizarse”, añade el investigador.
En suma, si los recursos están bien diseñados, se cuenta con un recurso que el estudiante puede utilizar hasta que domine los contenidos o desarrolle ciertas habilidades, como el caso de las Apps para el aprendizaje de la gramática inglesa, que los estudiantes juegan desde sus smartphones, algunas de las cuales tienen el respaldo académico del Consejo británico.
“Todas estas ventajas, sin embargo, requieren del conocimiento del profesor, tanto en el ámbito del uso de estas tecnologías, como de las tendencias en su profesión. Se requiere también que las instituciones aporten la infraestructura necesaria y la apertura para prácticas innovadoras”, finaliza.


Fortalecer la formación
En un estudio conjunto, Claudia Islas Torres y María del Rocío Alcántar, investigadoras de la UdeG, sostiene que las redes tecnológicas de comunicación se han convertido en una herramienta que permite el aprendizaje colaborativo e involucra espacios de intercambio de información que fomentan la cooperación.
De hecho, su uso en las universidades de España y de América Latina, en particular en México, es cada vez más notorio.
Ante el panorama social que ha provocado la revolución digital de la Web y la expansión de numerosos tipos de redes sociales o comunidades virtuales, ha sido cada vez más notorio utilizar éstas de manera continua.
Esto, para informarse sobre noticias, participar en la compra y venta de diversos productos, recibir información, establecer contactos, jugar y ejecutar actividades de colaboración profesional, así como chatear y compartir aficiones diversas.
De ahí que el entorno en que nos desarrollamos, argumenta el estudio, haya cambiado radicalmente en la forma de comunicarnos y la educación superior no es la excepción.
Por lo anterior, se requiere la modificación de los roles de profesores y estudiantes, lo que implica la adaptación de estrategias de enseñanza y aprendizaje que incluyan la Web 2.0 y sus diversas herramientas, como parte trascendente en las prácticas educativas.

Redacción Campus

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