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Otto Granados Roldán: La Reforma Educativa forjará un nuevo liderazgo de los maestros Destacado

Para el titular de la SEP, Otto Granados Roldán, la carrera docente se afianzará con el esfuerzo y el progreso académico de los estudiantes. Para el titular de la SEP, Otto Granados Roldán, la carrera docente se afianzará con el esfuerzo y el progreso académico de los estudiantes. SEP

2018 concluirá con 1 millón 700 mil maestros evaluados por el Servicio Profesional Docente, fruto de la reforma educativa.
Con la consolidación de esta reforma “los maestros mexicanos elevarán gradualmente la confianza en sí mismos, sabrán que su éxito profesional sólo depende de ellos, y empezarán a vivir una nueva etapa en la que su liderazgo comunitario y social, propio del siglo XXI, se afianzará con base en el respeto derivado de su esfuerzo y en tanto se vea reflejado en el progreso académico de sus estudiantes”,  sostiene el nuevo secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán, quien sin dejar de reconocer que subsisten  problemas  en la educación nacional, añade que esta reforma “rompió un sistema basado en la opacidad, el clientelismo y la discrecionalidad para establecer un genuina carrera docente basada ahora, únicamente, en el mérito, la capacidad y el esfuerzo”.


Otto Granados ha sustituido a Aurelio Nuño al que acompañó en la segunda etapa de la reforma desde la  Subsecretaría de Evaluación y Planeación de la SEP. Su intención ahora es profundizarla, hacer avanzar el nuevo Modelo Educativo, proseguir con las evaluaciones sin excusas ni titubeos. Para el Secretario es el momento de esclarecer y ampliar conceptos que refuercen los fundamentos de la reforma; no soslaya el inminente contexto de polarización política que está por venir; y conoce bien, además, las resistencias que tendrá que afrontar.
La educación ha sido uno de los temas de mayor interés como político e intelectual de Otto Granados. Secretario Particular de Jesús Reyes Heroles en la Secretaría de Educación Pública en los años ochenta, Granados Roldán considera que la actual reforma  está hecha para formar “niños no sólo mejor preparados desde un punto de vista académico sino también para la vida, la confianza en sí mismos, la curiosidad intelectual, la apertura al mundo diverso y cambiante en que vivimos, y también, por qué no, para su bienestar, su felicidad como seres humanos que son un universo en sí mismos, que son o tienen pertenencias e identidades múltiples”.
Continuidad sin renunciar al cambio, puede advertirse de sus respuestas en esta entrevista para Campus.




¿Cuál es su visión sobre el estado de la educación nacional en los distintos niveles?
Hay que abordar la pregunta necesariamente por partes. Por un lado, es evidente que el esfuerzo del estado mexicano a lo largo del siglo XX fue notable; alfabetizar y escolarizar a un país que en los años veinte era un país rural, con poco más del 70 por ciento de analfabetismo, sin instituciones y que salía de una revolución para pasar a tener un sistema educativo con, por ejemplo, casi 37 millones de estudiantes, 260 mil escuelas de todo tipo y nivel y coberturas de cien por ciento en primaria y secundaria o de 82 por ciento en media superior en distintas modalidades no es un logro menor en lo absoluto. Pero por otra parte la apertura de la economía, el cambio notable en la fisonomía industrial y productiva, los procesos de globalización o la irrupción de la revolución tecnológica y del conocimiento, le hicieron ver al país que el gran desafío ahora ya no era la cobertura, o al menos no solo ella, sino la batalla por la calidad educativa y la formación de capital humano de más alto nivel. A eso responde, en muy buena medida, la reforma educativa. Y, claro, cuando se analiza cada nivel, como me lo preguntas, es posible identificar problemas serios como lo muestran PISA o PLANEA o las diferencias entre niveles educativos y estados y regiones, pero también grandes áreas de oportunidad como las que ha abierto el nuevo modelo educativo y de profesionalización docente. Y eso es lo que la reforma educativa ha empezado a abordar.

 ¿Cuáles son los rasgos distintivos de la reforma educativa emprendida por este gobierno? ¿Qué es lo que le da trascendencia? ¿Por qué no es una reforma laboral, como dicen sus críticos?
Desde los años sesenta ha habido distintas reformas en el mundo. El caso más sonado, que todos los países toman como referente, es Finlandia, cuya primera gran reforma data de principios de los sesenta, 1963 si mal no recuerdo, y todas las demás suelen acomodarse entre reformas llamadas de ingreso o acceso, que se dirigen básicamente a la cobertura, y las de tipo sistémico o estructural que van en dirección de la calidad, y que es el caso de la mexicana. Esta clase de reformas introducen cambios relevantes en ecosistemas complejos, habituados a la estabilidad y con roles asignados para los diversos agentes; alteran los arreglos políticos, económicos e institucionales ensamblados por largo tiempo; impactan o afectan intereses creados de todo tipo; afrontan tensiones y conflictos de corto plazo pero con la expectativa de ofrecer  buenos resultados a largo plazo; son muy complejas y difíciles de instrumentar, desde el punto de vista técnico, presupuestal y político, y presentan desafíos de concordancia y coordinación entre agencias públicas y lógicas diversas. De allí la densidad de la reforma mexicana pero también su profundidad y alcances. En efecto, se dijo en un principio que era una reforma laboral, y algún trasnochado todavía repite el latiguillo, porque introdujo nuevos estándares, como ha pasado en muchos países, sobre todo en los mecanismos de permanencia de los docentes, cuando la realidad pura y dura fue que rompió un sistema basado en la opacidad, el clientelismo y la discrecionalidad para establecer un genuina carrera docente basada ahora, únicamente, en el mérito, la capacidad y el esfuerzo. Eso es algo muy positivo para los docentes que ahora no le deben nada a nadie sino solo a su talento y capacidad; para los niños que tienen bajo su cuidado escolar y para los padres de familia que pueden confiar más y mejor en la legitimidad y calidad de los maestros de sus hijos. Y todo ello tiene que verse recompensado con incentivos que van desde asegurar la estabilidad profesional del docente hasta los de carácter salarial para quienes obtienen los mejores resultados en sus evaluaciones. Pienso que uno de los méritos mayores de la reforma, o mejor dicho de su arquitectura normativa, es que fue muy cuidadosa en la preservación de los derechos adquiridos de los maestros que ya estaban en servicio y creó un sistema impecable en ese sentido.

¿Qué resultados se han obtenido en concreto del Servicio Profesional Docente, en los años de aplicación de la reforma?
Hay que recordar primero que nada, Jorge, que el objetivo del SPD es fortalecer el desarrollo de los maestros como requisito esencial para la mejora de los logros de aprendizaje y la calidad educativa, y esto pasa no solo por establecer concursos para quienes quieren ingresar a la carrera sino también garantizar la idoneidad de conocimientos y capacidades de quien ejerce la docencia.
De allí derivan los diversos procesos de evaluación que comprenden ingreso, promoción, reconocimiento y desempeño, y que en conjunto integran un sistema mixto con varios métodos y tipos de evaluación, como son los de carácter diagnóstico, sumativo y formativo. Si haces memoria, cuando empezaron por ejemplo las evaluaciones de desempeño, a finales de 2015, fue en un contexto de tensión, en algunos casos alta, que se ha ido superando mediante la mejoría de los contenidos mismos de las evaluaciones; cosas como el diseño de los instrumentos de evaluación, las guías de estudio, la formación continua, y la logística misma de las aplicaciones, entre otras cosas, y hasta diciembre de este año ya son poco más de un millón 200 mil maestros los que han participado en las diversas familias evaluativas. Nuestra meta en 2018 es evaluar a 555 mil docentes, para concluir esta administración con 1.7 millones de docentes evaluados. Para ser un sistema inédito en el país, este dato es sinceramente impresionante. Algunos, desde una lógica maximalista, dicen que debimos haber realizado cierto tipo de evaluación en tan solo cuatro años para terminar en 2018 con todo el universo de docentes en servicio; eso era no solo imposible sino indeseable por su complejidad, tamaño y resistencias enfrentadas. Solo para citar un ejemplo, en Chile, que tiene una población total de solo 17 millones de habitantes, tomó diez años todo el proceso de evaluación, por cierto muy similar al nuestro. Por eso, en la ruta de implementación del Nuevo Modelo se estableció que en ciclo escolar 2018-2019 50 por ciento de los docentes de Educación Básica y Media Superior de todo el país habrían participado en la evaluación del desempeño y lo vamos a cumplir. Ha sido mucho más efectivo el gradualismo porque ha permitido un proceso de evaluación más robusto, válido, confiable, en mejora permanente y, lo más importante, justo para los docentes.

¿Ha cambiado la mentalidad de los profesores mexicanos  y cuál ha sido la reacción dominante ante la reforma educativa en el sector?
Como señalé al principio, las reformas estructurales sacuden, por decirlo así, los arreglos inerciales y la estabilidad de muchos años, y es algo que produce una natural incertidumbre ante un escenario de cambios y esto es cierto para todos los actores: las autoridades, los maestros, las organizaciones y los gobernantes. Esta es una reacción totalmente normal. Pero al final del día, cuando se va entrando a la nueva situación, cuando comprendemos mejor de qué se trata la reforma o cuales son sus componentes y cómo impactan mi vida laboral, los maestros van desplegando o descubriendo mayores capacidades para adaptarse al escenario que viene. Y yo creo que poco a poco esto ha ido sucediendo y estoy convencido de que con el tiempo toda esa incertidumbre inicial va a incrementar no sólo la calidad de los docentes sino su vida profesional, su prestigio y reconocimiento. Te lo diré de otra forma: una intención fundamental de la reforma, probablemente comunicada de manera insuficiente en sus inicios, ha sido devolver al docente la importancia pedagógica y técnica que merece en el espacio educativo, es decir, darle al docente la centralidad como un actor clave, pero ahora sobre la base de un proceso en el que sólo cuentan su esfuerzo, su capacidad y su desempeño. Estoy seguro de que con la consolidación del nuevo sistema, los maestros mexicanos elevarán gradualmente la confianza en sí mismos, sabrán que su éxito profesional sólo depende de ellos, y empezarán a vivir una nueva etapa en la que su liderazgo comunitario y social, propio del siglo XXI, se afianzará con base en el respeto derivado de su esfuerzo y en tanto se vea reflejado en el progreso académico de sus estudiantes. Y esto es algo que ya empezamos a ver; he sido testigo de historias personales de jóvenes normalistas, integrantes de familias con varios miembros que son maestros de tiempo atrás, que han ingresado al servicio con el nuevo sistema y su ánimo, sus caras y su entusiasmo son realmente ejemplares.

¿Qué es lo se espera que cambie en la conducta, mentalidad o en su visión del mundo en la niñez mexicana con la reforma educativa?
Como bien sabes, el desarrollo cognitivo de los niños, la forma como aprenden y reciben información y conocimientos, es uno de los procesos más complejos en la educación. Por eso el nuevo modelo educativo, acompañado por la ruta de implementación para que entre en operación en el ciclo escolar 2018-2019 con nuevos planes y programas, libros de texto, materiales educativos y maestros capacitados específicamente, es una referencia crucial para transformar el sistema educativo con el fin de que los alumnos “aprendan a aprender”, enfatizando una variedad de habilidades y competencias del estudiante, y aprendizajes clave, centrados o condensados en el planteamiento curricular. Es decir, el objetivo del modelo es contribuir a tener niños no solo mejor preparados desde un punto de vista académico sino también para la vida, la confianza en sí mismos, la curiosidad intelectual, la apertura al mundo diverso y cambiante en que vivimos, y también, por qué no, para su bienestar, su felicidad como seres humanos que son un universo en sí mismos, que son o tienen pertenencias e identidades múltiples.

¿Qué va a hacer frente al analfabetismo  y el rezago educativo que sigue alcanzando cifras denigrantes?
No estoy de acuerdo con el calificativo porque los datos duros dicen otra cosa. Por ejemplo, hoy menos jóvenes dejan la escuela; en secundaria el abandono bajó del 5.1 por ciento en 2012 al 4.2 por ciento en 2016; en media superior del 14.3 por ciento al 12.8 por ciento, y el analfabetismo se fue de 5.8 por ciento a 4.7 por ciento en el mismo lapso. ¿Hay que avanzar más todavía? Por supuesto, pero la tendencia parece consistente a la baja y así seguirá.

La creación del INEE forma parte de la reforma educativa. ¿Cómo concibe usted el papel de este instituto en el sistema educativo?
El INEE ha sido un interlocutor muy importante para la instrumentación de la reforma. Más allá de sus atribuciones y facultades en materia de evaluaciones de todo tipo, que desde luego ejerce a cabalidad, también ha formulado aportaciones, lineamientos y directrices muy relevantes en temas como infraestructura escolar, normales, pueblos indígenas o niños hijos de jornaleros agrícolas migrantes. La SEP ha tenido con el INEE una relación escrupulosamente respetuosa y creo que muy valiosa porque al final del día buscamos lo mismo: hacer realidad plenamente el derecho de los niños a una educación de calidad.

¿En qué medida la falta de colaboración de gobernadores ha obstruido el proceso de la reforma educativa?
Yo lo pondría en positivo: donde los gobernadores se han involucrado decididamente, ha avanzado más la reforma. El secretario Nuño ideó un mecanismo de coordinación regional que ha resultado muy eficaz porque periódicamente todo el equipo de la SEP se reúne con los gobiernos estatales, incluidos los gobernadores, precisamente para revisar la agenda de la reforma, y eso ha facilitado anticipar o resolver problemas, compartir información y buenas prácticas. Pero sí hay que insistir en una cosa: como la educación básica está descentralizada y la operan los estados, donde ha habido mayor voluntad política de los gobernadores, mayor interés y entusiasmo por la educación, las cosas han ido resultando mucho mejor. Y lógicamente esta situación no es homogénea en todo el país.

¿En qué ejes de la reforma va a hacer mayor hincapié durante su gestión?
En impulsar todos los ejes del nuevo modelo educativo tal como están ya diseñados y formulados y en consolidar el servicio profesional docente.

El ex secretario Jesús Reyes Heroles le llamo “elefante reumático” a la SEP ¿Cree conveniente  una reforma estructural de la propia SEP, dada su “elefantiasis burocrática”?
No solo conveniente sino muy urgente para los próximos años porque sobre todo a lo largo de los años transcurridos desde la descentralización de 1992 se fue desordenando seriamente la administración de un sistema educativo nacional que por ejemplo tiene que generar por cuenta y orden de los estados pagos mensuales a más de 1 millón de trabajadores en 31 estados más la ciudad de México, procesar más de 500 diferentes tipos de plazas y 8 mil conceptos distintos de ingresos y gestionar 242 nóminas ordinarias y extraordinarias mensuales. Es más, solo como dato al canto: hay 27 estados con sistemas de nómina que datan del siglo pasado. Imagínate lo que esto supone en la era de las TIC´s. La reforma permitió dar pasos muy significativos como la creación del FONE que entre otras cosas ha permitido ordenar y depurar la nómina magisterial, disminuir sustancialmente opacidades  y hacer más eficiente la administración de las plazas, y pronto lanzaremos un nuevo sistema integral de gestión de personal que ponga en una sola fuente todos los componentes, mitigue el alto riesgo generado por la obsolescencia, produzca una verdadera interconexión y agilización de cambios de centro de trabajo, altas, promociones, etc. en la actividad docente y haga automáticos algunos componentes clave de la reforma como las listas de prelación o el pago de incentivos, que todavía se ejecutan casi manualmente.

¿Cómo va el Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED)?
Buenísima pregunta, Jorge. Partiendo de que para septiembre de 2015, cuando inicia la administración de Aurelio, la operación de este sistema, pensado para la modernización, oportunidad y uso de la información educativa y que fue uno de los compromisos del Pacto por México, no existía prácticamente, hoy registra avances sustanciales. Ciertamente se dijo que debía estar en dos años, y yo me preguntaba ¿por qué dos y no uno o cuatro? Sólo como referencia: el mejor ejemplo de modernización tecnológica, de procesos y sistemas que ha habido en el gobierno federal en las últimas dos décadas es el del SAT y maneja la información de más de 50 millones de personas físicas y morales. ¿Sabes cuánto tardó en alcanzar su actual nivel de eficiencia? Por lo menos unos doce o trece años. Pensar entonces que construir algo similar en 24 meses en un sistema educativo que es el quinto más grande del mundo, era sencillamente un buen deseo. Así que nos dimos a la tarea de avanzar lo más rápidamente posible en esto y ya en 2017 creo que tenemos un sistema más robusto. Hoy cuenta con información de 33.1 millones de alumnos de educación básica de los ciclos escolares de 2010 al 2017, de los cuales 27 millones han sido reportados de forma oportuna por las entidades federativas para los últimos dos ciclos escolares. Se logró la interoperabilidad entre distintas fuentes de información, como el El Fondo para el Pago Educativo (FONE), con datos de 1.4 millones de docentes y personal de apoyo a la educación, y la estadística del formato 911. Este año se puso en ejecución a nivel nacional un proceso de emisión de Certificados Electrónicos de Estudios para educación básica y media superior, con el objeto de reducir costos operativos y administrativos, así como la posibilidad de consultarlos a través de Internet, el cual por cierto ha sido reconocido como una de las prácticas más innovadoras de e-government dentro del sector público por la InnovationWeek Magazine, el cual ya para el ciclo escolar 2016-2017 emitió millón y medio de certificados electrónicos. ¿Todavía le falta? Sí, pero vamos muy bien.

Jorge Medina Viedas

Modificado por última vez enJueves, 14 Diciembre 2017 01:45
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