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Udual Las universidades deben contribuir a reducir la desigualdad: Roberto Escalante Destacado

Las universidades deben ser capaces de leer los cambios y las nuevas tendencias de la sociedad del conocimiento. Sin agotar la discusión en la autonomía o la calidad. La agenda latinoamericana de educación superior debe atender con énfasis los problemas de la región.
Porque las instituciones de educación superior deben trabajar, posicionar y desentrañar una agenda basada en la solución de los problemas de inequidad que persisten en el continente.


Así lo plantea Roberto Escalante Semerena, secretario general de la Unión de Universidades de América Latina (Udual), fundada en 1949, y la cual agrupa actualmente a casi 230 instituciones del área.
Explica que el acceso a la educación, a la salud, a la alimentación, a la seguridad y al mercado laboral son indicadores que no deben obviar las universidades. Porque no deben permancer ajenas a estos retos, a estos objetivos.
Asuntos pendientes que deben ser atendidos. Parte de la responsabilidad social que las instituciones educativas, dice el ex director de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que no debe quedar a la deriva.
En entrevista con Campus, Escalante Semerena comenta que las instituciones deben transformarse para estar a la altura de los nuevos escenarios.
Contextos que demandan clarificar qué tipo de alumnos y profesionales se están formando en las aulas, y en los cuales la Udual quiere jugar un papel mucho más influyente y decisivo.
Por eso el secretario general de la Udual vislumbra incidir de manera sólida en la sociedad latinoamericana y caribeña. El sentido de pertinencia tanto de la educación como de la investigación, deben recalar ahí.

La agenda previa
Para Roberto Escalante Semerena, quien es doctor en Desarrollo Agrario por la Universidad de Londres, las instituciones de educación superior en Latinoamérica enfrenta una serie de problemas que inician en los programas de internacionalización, que se han puesto en boga en los últimos años.
Una internacionalización que está influyendo en la vida universitaria, y se  manifiesta en intercambios de estudiantes y de profesores, como una de sus expresiones más importantes.
Sin embargo, se trata de un proceso que, explica Escalante Semerena, debe seguirse con cuidado para no viciar los objetivos del mismo.
“Creo que es muy peligroso en América Latina que la internacionalización signifique, por ejemplo, parecerse a lo que son las universidades norteamericanas, europeas y demás. El tema de la internacionalización es un tema muy importante”, dice.
Y en esa agenda que tiene en la mira la Udual, también se encuentra la revisión y la regulación de las acreditaciones que hoy en día sirven solamente para demostrar que se es una institución de calidad.
“Hoy ya el tema no es si eres universidad pública o si eres universidad privada, sino si estás acreditado. Y eso es un asunto importante, también es un tema que hay que mirar con cuidado, porque ¿Qué significa ser de calidad? Hay muchas definiciones respecto a ese asunto.
“Ese es un tema también, me parece, que las universidades están enfrentando de manera muy importante y que tiene que ver con todo este asunto de los rankings; se tiene que estar en el ranking, y para estar en el ranking me tengo que parecer a no sé qué, y tengo que estar acreditado y tengo que cumplir con una serie de requisitos”, señala.
El otro asunto que la Udual observa como un reto, y que debe estar inmerso en la agenda de las universidades, es la vinculación social y los efectos que tiene la educación superior en la solución de los problemas de la región.
“Vincularse significa retroalimentarse, ¿qué tipo de gente tienen que formar? porque la universidad ya no es un ciclo finito de conocimiento, ya no basta con ir a la universidad para ser hoy licenciado, maestro, doctor, sino que tienes que volver a la universidad siempre, para actualizarte, para estar en contacto con los nuevos paradigmas, con las nuevas discusiones y demás”, dice.
Y en ese contexto, considera el secretario general dela Udual, las universidades tienen que cambiar, tienen que crecer, en términos de su oferta, de su variedad, de sus clientelas o de sus usuarios, donde las tecnologías de la información y la comunicación  están presentes en la vida universitaria.
“Nosotros hacemos un trabajo académico, pero ese trabajo no está desvinculado, la academia nunca ha estado desvinculada de la sociedad; cuando un economista propone que haya una reforma fiscal, no es un asunto solamente técnico, o cuando un ingeniero hace una propuesta de que la infraestructura carretera o de, no sé , de almacenamiento de agua, o lo que sea, eso tiene un impacto”, sostiene.

El espectro latinoamericano
Respecto a los acontecimientos que han cimbrado a la región en los últimos días, Escalante Semerena sostiene que, en efecto, hay una ofensiva gubernamental en contra de las universidades, una intención de decirles cómo tienen que hacer las cosas y qué criterios hay que satisfacer para poder, sobre todo en el caso de las universidades públicas, seguir recibiendo los apoyos financieros.
“Y ahí está el caso colombiano, por ejemplo, donde hay una intención de una nueva ley universitaria que establecía una intervención, me parece muy intensa, del Estado colombiano sobre la vida de las universidades, ya no digamos, el caso ecuatoriano.
“En Perú, actualmente hay una discusión, está en el congreso de ese país una nueva ley universitaria que, entre otras cosas, establece la desaparición de la asamblea nacional de rectores de Perú, que es el órgano que asocia a las universidades”, detalla.
La plática con Escalante Semerena, que se da en el marco de la La XVIII Asamblea General de la Udual, que se realiza en la Universidad de Boyacá, en Tunja, Colombia, y la cual concluye el próximo sábado.
En ella, agrega que en Venezuela también se percibe esta ofensiva por debilitar a las instituciones, sobre todo a las públicas, la cual ha destruido las capacidades de investigación, de docencia de las universidades públicas venezolanas, y las tiene absolutamente ahogadas.
“Porque si no hay un cumplimiento estricto de lo que el gobierno espera de las universidades, hay un castigo brutal, hay una represión, en el sentido, no físico, aunque ha habido acciones de ese tipo, pero castigos financieros sobre todo, y regulatorios, pro eso los estudiantes han estado manifestándose en contra de estas intervenciones”, dice.
Problemas que, en algunos casos, se agudizan todavía más en países como Chile. Y más, ahonda, si se toma en cuenta que la región es muy heterogénea. Ahí estudiar la educación superior es hipotecar la vida, si es que tienes esa posibilidad, para los siguientes 20 o 30 años después de salir de la universidad.
“Por el baucher y por los costos que hay que pagar para tener acceso, ya no digamos solamente a las universidades privadas, sino también a las universidades públicas, que son muy costosas, eso excluye una cantidad importante de la población”, apunta.

La desigualdad marcada
El secretario general de la Udual plantea que todos estos fenómenos que se han estado fraguando en la región, tienen a la desigualdad social como uno de los principales detonantes.
“Ése es a mi juicio el primer elemento de caracterización de lo que es la sociedad latinoamericana, hay una desigualdad, una asimetría enorme que efectivamente va a excluyendo conforme la gente va creciendo, y va teniendo acceso a los siguientes niveles educativos de quiénes pueden llegar a la universidad.
“Pero si a eso se le suma qué características tiene el sistema universitario, como por ejemplo en Brasil, en donde la educación privada tiene una preminencia extraordinaria, pues entonces se enfatiza todavía más esa desigualdad”, comenta.
Y es que, sostiene el investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, en América Latina la matrícula universitaria ha tenido un salto enorme. Hay muchos más estudiantes hoy en la universidad, en el siglo XXI, de lo que había en el siglo pasado a partir de los años 70.
“A pesar de esta ofensiva de la educación privada, hay espacios de gratuidad que se han defendido e incluso algunos se han ampliado un poquito, y eso ha permitido que más estudiantes asistan”, dice.
Por ello,  la Udual ha mantenido a lo largo de toda su existencia una defensa férrea de la autonomía universitaria, y ha hecho un esfuerzo por actualizar su comprensión y análisis de todas las modalidades en que se da la intromisión en la vida universitaria.
Pero para la Udual, la autonomía ocupa un lugar, y es parte de la agenda, pero no se agota ahí. Hay otras áreas,  además de la autonomía, en las que está trabando en los últimos años.
Comenta que también se debe tomar en cuenta que las universidades son espacios privilegiados y hay que defenderlos por todas las bondades que tienen de creación de conocimiento, de explorar posibilidades, de la libertad que necesitan para hacer esto. “Pero creo que hay que mencionar también claramente las obligaciones que tiene la universidad en el sentido de dar cuentas de lo que hace, creo que la autonomía son derechos muy importantes, muy valiosos, pero que también nos falta todavía trabajar más, cómo realmente vincularnos mejor con la sociedad y atender los problemas”, reconoce.
Una situación a la que la Udual ha respondido desde su entorno, como fue la agenda ciudadana para la ciencia, la tecnología y la innovación, impulsada en colaboración con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), así como otras alternativas para saber hacia dónde va la educaciónn superior.
“¿Qué estudiantes vamos a formar hoy día? ¿Qué tipo de profesionales, qué investigadores, cuál es la agenda de investigación?. Los temas sociales, lo que nosotros llamamos la agenda de derechos. Las universidades tienen que tener una respuesta a los problemas de inequidad, a los problemas de acceso a la educación, de la alimentación, a la seguridad. No podemos permanecer como universidades ajenas a esos retos, a esos problemas que tiene la sociedad”, puntualiza.

La otra agenda
Al hablar de la calidad,  Escalante Semerena plantea que primero deben fijarse las prioridades y los objetivos de las instituciones de educación superior en este tema.
“¿Qué significa ser de calidad? ¿Parecernos al MIT, parecernos a Harvard, parecernos a Yale, parecernos a la universidad de Londres? o entender mejor el contexto en el que estamos haciendo, ¿Qué es lo que queremos hacer, qué resultados estamos teniendo?”, comenta.
El mejor indicador, propone, es que sea la propia universidad la que defina qué quiere hacer y cómo lo quiere hacer, pero sobre todo qué ha hecho, son sus egresados.  Por eso la Udual busca que sea éste el foro donde se discutan estas problemáticas y se propogan alternativas.
“Que la Udual sea ese espacio para discutir los problemas centrales, no solamente de educación superior, sino de la problemática social, económica, ambiental, que tiene la región en donde están operando esas universidades”, apunta.
Porque si su objetivo central, agrega, es generar a aquellos profesionales e investigadores que puedan dar alguna respuesta medianamente plausible y buena a  los problemas de la realidad, al Udual debe coordinar esos esfuerzos.
Por ello, la Unión está tratando de vincular los esfuerzos de las universidades a los organismos multilaterales de cooperación y de integración latinoamericana para tener un diálogo respetuoso, pero intenso, entre los gobiernos de todos los actores que están participando en la región.
“La Udual no puede permanecer encapsulada solamente en el trabajo con las universidades. Yo como he dicho siempre, las universidades hacen muchas cosas muy valiosas, y la sociedad y sus gobiernos tienen que saber qué es lo que está haciendo y tienen que atreverse a incidir en las problemáticas sociales, pueden tener una solución, si seguimos este camino”, considera.
La Udual, plantea, sí ha tenido una orientación social. Propugna por la generación de conocimiento y la aplicación de conocimiento que lleve a sociedades más equilibradas.
“Sí tenemos una orientación en el sentido de que nos interesa promover en la región latinoamericana y caribeña sociedades más justas, más equilibradas, más eficaces, más competitivas, pero que tengan un impacto social positivo. No queremos contribuir a la desigualdad. Eso sí nos queda claro”, advierte Escalante Semerena.

Carlos Reyes

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