Menu
Realizan foro sobre mecanismos de seguimiento a egresados en la UdeC

Realizan foro sobre mecanismos de s…

La Dirección General de V...

Dan bienvenida a alumnos del programa de Educación Sustentable para Adultos Mayores de la UABC

Dan bienvenida a alumnos del progra…

El doctor Héctor Jaime Ma...

Microalgas, útiles para resolver necesidades ambientales y de alimentación: Académica de la UAM

Microalgas, útiles para resolver ne…

México registra más de 10...

Literatura de Rulfo, más vigente que nunca ante la violencia que azota al país: Juan Villoro en la UdeG

Literatura de Rulfo, más vigente qu…

“Me has dado la Biblia”, ...

Buscan científicos de la UdeC incrementar seguridad en playas de Manzanillo

Buscan científicos de la UdeC incre…

La Universidad de Colima ...

Cumple 40 años la Facultad de Ciencias de la UABC

Cumple 40 años la Facultad de Cienc…

La Vicerrectora del Campu...

Mitos y falsedades en torno al aborto impiden su aprobación en todo el país: coloquio en la  UAM

Mitos y falsedades en torno al abor…

Más de 47 mil mujeres en ...

Comunidad universitaria de la UdeG se manifiesta en contra de los feminicidios en el país

Comunidad universitaria de la UdeG …

Más de 150 integrantes de...

Transgénico, el 90 por ciento del maíz de las tortillas en méxico: académica de la UNAM

Transgénico, el 90 por ciento del m…

El 90.4 por ciento de las...

Concientizar, clave para temprana identificación y atención del Alzheimer: Especialista de la UASLP

Concientizar, clave para temprana i…

En el marco del mes mundi...

Prev Next

Opinión

Un discurso moral

¿Por qué atender a los hechos cuando hay diatribas a mano?
—Norman Hapgood

“Hay porquería por el suelo (muck) y tiene que ser arrancada con el rastrillo (rake)”
—Theodore Roosevelt

El periodismo amarillo funciona todo el tiempo. Los muckrakers están haciendo su agosto en este ambiente caótico y selvático. No necesitan escarbar mucho. Políticos y no políticos no usan guantes protectores en el mal manejo de recursos públicos: en todas partes dejan sus huellas digitales.
Y de eso algunos se aprovechan.

Leer más ...

Sociología de la desigualdad

Lo sabemos desde hace tiempo: las posibilidades de que los hijos de las familias mexicanas más pobres lleguen a cursar estudios universitarios son muy bajas. Si, además, esos niños y niñas nacen en el seno de familias indígenas que viven en condiciones de aislamiento geográfico,  que repiten una y otra vez las características de pobreza alimentaria, patrimonial y de ingreso durante generaciones enteras, las posibilidades son francamente remotas. La herencia negra de la desigualdad es justamente esa: la pobreza crónica de millones de familias urbanas y rurales mexicanas coloca a las nuevas generaciones en condiciones de muy difícil acceso a los beneficios teóricos y prácticos que proporciona la educación superior: estatus, ingreso, movilidad social ascendente, mejores condiciones de adaptación a entornos laborales inestables, mayores posibilidades de compartir los costos y beneficios de la participación política y el desarrollo social.

Leer más ...

El genial estilo de Atómica

Es raro encontrar una película que tenga estilo, una protagonista que patea traseros al por mayor, con una trama trascendente y emocional y que entrega grandes escenas de acción con un guión impecable. Así es Atómica (Atomic Blonde), la nueva película de Charlize Theron y una de las películas más esperadas del verano.
Dirigida por David Leitch y adaptada de la novela gráfica The Coldest City de Antony Johnston, narra la historia de Lorraine Broughton (Theron), una espía de MI6, la agencia de inteligencia británica, enviada a Berlín durante los últimos días de la guerra fría a recuperar una lista que contiene los nombres de agentes encubiertos que trabajan de ambos lados del muro (una más que apropiada referencia para nuestros tiempos) y cuyo contenido beneficiaría inmensamente a los soviéticos. Ahí, Lorraine debe contactar al agente británico David Percival (James McAvoy), quien según sus superiores se ha vuelto incontrolable.

Leer más ...

Regla de tres 720

Diferencias en Hidalgo.  Aunque ambas partes lo nieguen e intenten minimizar la situación que desde hace meses priva en torno a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), el distanciamiento y las diferencias que hay entre el rector de esa casa de estudios, Adolfo Pontigo Noyola, y el gobernador de la entidad, Omar Fayad Meneses, son evidentes y cada vez alejan más a las partes de establecer una relación institucional y de cordialidad. Lo que en otros tiempos, con autoridades locales y universitarias distintas, era un asunto sin sobresaltos ni enfrentamientos mediáticos, hoy ha cambiado el tono y la forma en que la UAEH se vincula con el gobierno en turno.

Leer más ...

SEP: Dos años de Nuño

El segundo año del secretario Nuño en la SEP se inició de manera significativa: finalmente, el 28 de agosto se presentaba el Modelo Educativo. Aunque la reforma anunciada desde el primer día de gobierno del presidente Peña tuviese ese calificativo, e inclusive fuese trascendental en aspectos organizativos y laborales, ese nuevo contenido resultaba esencial. A pesar de que las críticas ya conocidas no cesaron, simbólica y políticamente el Modelo tuvo consecuencias de inmediato: por un lado, trasladaba la discusióny el conflicto al campo de la SEP y, por otro, ésta se convertía en el principal interlocutor, dejando a la Segob en un segundo plano. Salvo los acontecimientos de Nochixtlán, en mayo de 2016, que durante unas semanas pusieron de nuevo a esa dependencia como principal protagonista, en el papel de controladora de daños (como si eso fuese posible), la SEP, por fin, asumió la conducción del proceso.

Leer más ...

¿Te lo firmo y te lo incumplo?

“Que los compromisos en proceso de cumplimiento se tiene previsto cumplirlos durante el actual periodo del Poder Ejecutivo Federal, mismo que concluye hasta el 30 de noviembre de 2018…”
El párrafo anterior fue la respuesta que dio, el año pasado, la Secretaría Técnica del Gabinete de la Oficina de la Presidencia de la República a la solicitud de información de un particular sobre los compromisos de la campaña electoral de 2012 del presidente Enrique Peña Nieto. La petición fue presentada en la Plataforma Nacional de Transparencia (http://consultas.ifai.org.mx).

Leer más ...

La ANUIES rumbo a 2018

La primera ocasión que los rectores y directores de la ANUIES se reunieron con los candidatos a la Presidencia de la República fue en Hermosillo, en la Universidad Sonora. Esto fue en 2000, en la campaña de la alternancia (la Unison tiene un karma: en tierra sonorense nació la ANUIES ). En 2006, la cumbre de los rectores y directores con los aspirantes presidenciales fue en Veracruz, en la Universidad Veracruzana; en 2012, la Asamblea Nacional más vistosa y trascendente se celebró en la ciudad de México, en la propia sede de la Asociación, en Tenayuca 200.

Leer más ...

El sistema se mueve

Un logro de la actual reforma educativa es que puso a la educación en el primer plano del debate público. Maestros, investigadores, periodistas y líderes de opinión se volcaron en los últimos cuatro años a discutir los
temas educativos, aunque esa discusión, hay que decirlo, no siempre estuvo a la altura de los estándares democráticos. Un factor que exaltó la polémica fue la presencia en el escenario durante 2015 y 2016 de un ruidoso y violento movimiento de oposición a la reforma.

Leer más ...

Efectos y recompensas del vicio de leer

En los cafés, en los aeropuertos, en cualquier sitio de espera, Julio Cortázar siempre llevaba un libro en el bolsillo o en las manos. No imaginaba su existencia sin el feliz y absorbente vicio de leer. En una entrevista declaró: “Los horarios de la vida te condenan a horas de espera y, entonces, tener un libro en el bolsillo y concentrarse en él anula el tiempo del reloj y te crea una sensación de plenitud”. Fumador empedernido, Cortázar sabía de lo que hablaba cuando, con ironía admirativa, afirmó: “El vicio de leer es peor que el tabaco”. Peor, por su poder adictivo. Mejor, por sus efectos y recompensas.
En uno de sus ensayos (“Bibliofarmacia: Riesgos y prevención en la ingestión de libros”) del volumen La experiencia de la lectura: Estudios sobre literatura y formación, el lector e investigador español Jorge Larrosa nos avisa que “la idea de que la palabra tiene efectos en las personas está implícita en el empleo de fórmulas verbales de intención maligna o terapéutica presente en gran parte de las culturas ‘primitivas’. En lo que aún reconocemos como el origen de Occidente, en la tradición homérica, se recogen prácticas, seguramente mucho más antiguas, en las que se utilizan ensalmos o conjuros de efectos curativos que oscilan entre la magia y la plegaria”.
Precisa este autor que en algunos casos, los efectos de la palabra no son el resultado de sus virtudes mágicas o de su capacidad para hacer intervenir favorablemente a las fuerzas divinas, sino que dependen más bien y únicamente “del modo como actúan por sí mismas, por su propia significación anímica, ‘encantando’ el ánimo del enfermo de una manera análoga a como las drogas actúan sobre su cuerpo”.
La lectura puede modificar, sin duda, la percepción de quienes la consumen. Carlos Fuentes lo sabía también. En su libro Cervantes o la crítica de la lectura, nos recuerda que “don Quijote viene de la lectura y a ella va: don Quijote es el embajador de la lectura.
Y para él, no es la
realidad la que
se cruza entre sus empresas y la verdad: son los encantadores que conoce por sus lecturas. [...] Nacido de la lectura, don Quijote, cada vez que fracasa, se refugia en la lectura. Y refugiado en la lectura, seguirá viendo ejércitos donde sólo hay ovejas sin perder la razón de su lectura”. Sólo al final, “la realidad le roba su imaginación”.
Para Cervantes y para don Quijote, “no hay cosa segura en esta vida”. Esto lo pueden concluir porque la lectura los ha hecho mirar la realidad de otra manera. En el Persiles, Cervantes no tiene duda al afirmar que “las lecciones de los libros muchas veces hacen más cierta la esperiencia de las cosas, que no la tienen los mismos que las han visto, a causa que el que lee con atención, repara una y muchas veces en lo que va leyendo, y el que mira sin ella, no repara en nada”.
Como una poderosa droga, la lectura, cuando cala en lo profundo de la experiencia humana nos da, en efecto y como lo ilustra el inolvidable personaje de Cervantes, la capacidad de mirar más imaginativa, más fabulosamente, la prosaica realidad. No olvidemos, sin embargo, que hay múltiples razones para leer un libro y sólo una para dejar de hacerlo: el hastío. Cuando, a pesar del hastío, uno sigue leyendo, o es muy disciplinado o desconoce la pasión. A veces ambas cosas, sumándose a ellas el exigente deber que no admite excusas ni preferencias individuales.
Entre los lectores que uno puede conocer, abundan los que se asombran de que se pueda dejar un libro a la mitad porque nos fue imposible entablar una relación apasionada con él. Sin embargo, tengo la sospecha de que entre esos muchos lectores que se asombran de esto, hay bastantes que son insinceros. Admito que sólo es una sospecha, pero mi hipótesis es que les da pena intelectual confesar que hay libros que les aburren mortalmente y que en realidad nunca terminan de leer. No lo confiesan porque admitirlo sería como una vergüenza intelectual, una derrota de la inteligencia que no están dispuestos a revelar.
Pierre Bayard, en cambio, es más terminante al respecto. En su libro Cómo hablar de los libros que no se han leído, afirma que el sistema coactivo de obligaciones y prohibiciones en nuestra sociedad “tiene como consecuencia haber suscitado una hipocresía generalizada sobre los libros efectivamente leídos”. La tesis, que no hipótesis, de Bayard es que una enorme cantidad de personas miente en relación con los libros que, presuntamente, ha leído.

Libros que todo el mundo ha leído
Henry Hitchings, por su parte, suscribe las afirmaciones de Bayard y va más allá. En su libro Saber de libros sin leer (que se inspira en el del escritor francés), asegura que, entre los lectores, los mentirosos son legión, pues “la gente suele ser poco sincera en lo que respecta a sus hábitos de lectura”. Añade que, como se está entre mentirosos, todos hablan el mismo idioma, y quien afirma haber leído libros como La anatomía de la melancolía, de Robert Burton; Finnegan’s Wake, de James Joyce; El hombre sin atributos, de Robert Musil, o En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, sabe de antemano que, la mayoría de sus interlocutores, tampoco los ha leído realmente aunque, en el corrillo, todo el mundo hable de ellos con mucha propiedad y sapiencia.
Hitchings, graduado en letras por las universidades de Oxford y Londres, y crítico habitual de literatura en periódicos como The Guardian y Financial Times, refiere, divertido: “Cuando confieso en público no haber acabado un libro, o haberlo hojeado por encima, me llevo miradas de espanto. Yo sí que suelo terminar los libros, pero me niego a que me retenga algo que no me resulta gratificante”. Y, para que se comprenda su aserto, nos deja la siguiente anécdota: “Cuando a Ezra Pound, un poeta cuyas obras no podrían definirse precisamente como sencillas, le preguntaron qué opinaba de Finnegan’s Wake, sugirió que la única justificación para leerlo sería que ese acto sirviera para curar una enfermedad venérea”.
Cuando se han leído muchos libros (y “muchos libros” quiere decir doce, quince o veinte al año), se acaba conociendo muchísimos otros por referencia, y el orgullo intelectual lleva a bastantes lectores a decir, y a creer, que ya leyeron, por ejemplo, la Biblia, El Corán o Las mil y una noches, sólo por mencionar tres, aunque apenas los conozcan fragmentariamente y muy de paso. El lector acomplejado arriesga su prestigio si reconoce que no ha leído una determinada obra maestra que, se supone, nadie debería ignorar.
Hace algún tiempo supe de alguien que afirmaba haber leído, íntegro, El capital, y hay quienes creen que han leído la Ilíada y la Odisea, la Divina comedia, y el Ulises de Joyce, a pesar de las dudas que suscita esa creencia optimista si juzgamos el comportamiento intelectual y emotivo de dichos “lectores”. Los que leen realmente se delatan como lectores, de la misma forma que se delatan los falsos lectores. Por su comportamiento y por su actitud.
Leer es esa acción que modifica, siempre, a las personas, incluso cuando las vuelve pedantes o insufribles. En el mejor de los casos las torna más humanas. Dígase lo que se diga sobre la lectura, Rousseau siempre tendrá razón cuando sentencia: “No puedo imaginar qué clase de bondad puede tener un libro si es incapaz de hacer buenos a sus lectores”.
A veces, mientras más libros acumulamos, por el solo hecho de acumularlos, menos cultos somos; a diferencia de los que leen no por cultura aditiva (y adictiva), sino por plena satisfacción espiritual más que bibliográfica. Un lector no se mide por la cantidad de libros leídos, y además de no estar hecho de sacrificios o de imposiciones sacrificadas, no vive acomplejado porque otros han leído más libros que él.
Gabriel Zaid lo ha dicho con perfecto razonamiento: “La superioridad de unas culturas sobre otras o de unos medios culturales sobre otros, cuando existe, está en la animación, en el nivel de vida resultante, que se puede apreciar, aunque escapa a las estadísticas. No está en las credenciales, ni en las estadísticas”. Dicho de otro modo y con perfecta síntesis irrebatible: “la medida de la lectura no debe ser el número de libros leídos, sino el estado en que nos dejan”.
En su ensayo “Constelaciones de libros”, Gabriel Zaid señala: “Un lector que lee atentamente, reflexiona, habla animadamente con otros lectores, recuerda, relee, puede volverse amigo de un millar de libros a lo largo de su vida. Un lector prodigio o un lector profesional, que maneja y consulta libros con propósitos concretos, puede leer varias veces más, pero no mucho más”.
Hasta los más grandes lectores apenas si pueden leer, realmente, lo que se considera el canon universal de las letras y algunas pocas cosas fundamentales o imprescindibles de otras materias: psicología, filosofía, lingüística, historia, religiones, antropología, política, ciencia, etcétera. Una prolongada vida de lectura, como la del precoz y constante Alfonso Reyes, por más que incluya sus dosis de disciplina, tiene que regirse por la feliz inclinación, por el gusto y, con ello, por la discriminación, por la selección. Puesto que no podemos leerlo todo, muy buena elección será leer, y releer, sólo aquello que nos gusta y que, sin lugar a dudas, nos enriquece el espíritu.
Leer puede convertirse, sin duda, en una pasión adictiva a prueba de todo. Sin embargo, hasta para los más grandes lectores, como lo fue Reyes, leer libros exige de disposición y, no menos necesariamente, de dosificación. ¿Puede alguien imaginar a Alfonso Reyes harto de los libros? Quien no lo pueda imaginar, debe leer la breve nota que en 1949 le envía a Jorge Luis Borges, con motivo de la lectura de El Aleph. Le dice: “Estoy deleitado con El Aleph. Acaso por culpa de mis obligaciones didácticas, me siento harto de los libros. Usted me reconcilia con las letras”.
Cuando la lectura se vuelve hastío, no hay índice estadístico que nos salve, por más que cumplamos con entera destreza el ejercicio de leer. La práctica acumulativa de lecturas, impulsada por el deber disciplinario, nos puede llevar al conocimiento de ciertas cosas pero no necesariamente a la alegría de saber y emocionarnos. Si no podemos ser Alfonso Reyes, bien podríamos estar satisfechos con ser los lectores de Alfonso Reyes y de algunos otros autores y otros libros, leídos con la certeza de que alguna puerta han abierto en nuestro entendimiento y en nuestro corazón. ¿Para qué pedirle algo más que esto a la lectura?

El premio  debe ser leer
Al reflexionar en esto, tal vez debamos advertir que hay falsos mecanismos en la promoción de la lectura que a simple vista parecen no sólo verdaderos sino muy dignos de aplauso. Por ejemplo, dar premios a quienes hayan leído —y puedan comprobar que han leído— más libros que otros lectores. Parafraseando al Gabriel Zaid del espléndido ensayo “Organizados para no leer”, en un caso así, lo que importa es el premio, no la lectura: el libro es nada más un pretexto; lo importante es lo que te dan a cambio de leerlo.
Cuando se pierde de vista, así, que lo fundamental de leer reside en el hecho de que quien lo hace lo considera en sí mismo importante, el libro se deslegitima y la práctica de lectura se convierte en una tarea para alcanzar únicamente un fin práctico y, muchas veces, una ordinaria utilidad, un vulgar provecho. La recompensa de la lectura está en la lectura misma, y no en las retribuciones de otra naturaleza que sólo sirven para condicionar otro tipo de beneficio.
El que lee libros pensando en ganar una competencia que, a su vez, le dará una gratificación que no sea la satisfacción misma de disfrutar el libro en cuestión, cae en la trampa de no saber que el sobreprecio, que el plus de leer no está en la compensación externa al libro sino en el hecho mismo de tener la experiencia de leer y gozar un libro.
Por eso son tan absurdos, fallidos y equívocos estos mecanismos que se presentan como magníficas estrategias para conseguir que los niños y los jóvenes lean. Los que van a un estadio de futbol a presenciar el partido de su equipo favorito, no piensan ni por un momento que deben obtener otra ganancia que no sea ver jugar y ganar a su equipo. El plus, para ellos, sería que su equipo goleara. Y aunque se hagan sorteos entre los aficionados que asisten al estadio con boleto pagado para tener derecho a algún premio en efectivo o en especie (un millón de pesos pesos, un viaje, un automóvil, etcétera), es seguro que los verdaderos aficionados al futbol no van tanto al estadio por esa promesa sino por el futbol mismo. Aun si no sortearan o no regalaran absolutamente nada, seguirían comprando su boleto (como de hecho lo hacen) para ir al estadio cada vez que juega su equipo. En esto consiste el auténtico interés por algo, en este caso por el futbol, y también sería el caso de la lectura, para los auténticos lectores.
Los que consideran que deben darse “alicientes” para que los niños y los muchachos lean más libros, argumentan que entretenimientos como el futbol le ganan la partida a la lectura y tienen infinitamente muchos más aficionados porque gozan de enorme publicidad, pero esto no es cierto.
La razón para que el futbol tenga infinitamente más aficionados que la lectura no reside sólo en la enorme publicidad, sino en el auténtico interés masivo por el futbol. Cosa muy distinta es decir que los estadios, la televisión y los vendedores de cerveza, refrescos, comida, banderines, cornetas, playeras, etcétera, aprovechan este enorme interés de los aficionados al futbol para sacar ganancias y, además de todo o en consecuencia, alimentar, fortalecer y preservar dicho interés y dicho público para que, también, el negocio no se termine.
Leer libros y acumular un determinado número de lecturas con la promesa de alcanzar una retribución que no sea la satisfacción misma de leer, no producirá jamás auténticos lectores, sino practicantes de la lectura interesados más en la recompensa ajena al libro que en el placer mismo de leer.
Los que van a los estadios de futbol viven cada partido como si fuera el último que verán, aunque por supuesto guarden la esperanza y el deseo de ver futbol toda su vida, pero no presumen por la cantidad de partidos que han visto sino que les satisface o les frustra cada uno de esos partidos, según haya ganado o perdido su equipo, según hayan obtenido, a su parecer, buen o mal futbol.
Esto lo saben desde luego aquellos lectores que son a la vez aficionados al futbol, mismos que no cambian una cosa por otra: es decir, que leen, porque les gusta leer, aquellos libros que no cambiarían por un partido de futbol, y asisten al estadio o ven por la televisión el partido que no cambiarían, en ese momento al menos, por la lectura de ningún libro, así sea aquel que está reputado como el mejor.
Habrá que reiterarlo: las indudables recompensas de la lectura están en la lectura misma. Y aunque todos los libros sean un medio y nunca un fin, lo mejor que nos dan los libros no tiene que ver con la acumulación de lecturas sino con el gozo de leer (y, en consecuencia, de sentir y saber), ese gozo, esa locura, ese vicio que no puede sustituir ninguna otra actividad. Ninguna absolutamente. Ninguna.

Juan Domingo Argüelles
Poeta, ensayista, editor, divulgador y promotor de la lectura. Sus libros más recientes son Breve antología de poesía mexicana impúdica, procaz, satírica y burlesca (Océano, 2015), Dos siglos de poesía mexicana: el XIX y el XX (Océano/Gandhi, 2015), Un instante en el paraíso: Antimanual para leer, comprender y apreciar poesía (Universidad Autónoma de Aguascalientes/Laberinto Ediciones, 2016), El libro de los disparates: 500 barbarismos y desbarres que decimos y escribimos en español (Ediciones B, 2016), El último strike (UJAT/Laberinto Ediciones, 2016), En la boca del lobo: La verdadera historia de Caperucita Roja (Fondo Editorial Estado de México, 2016) y Por una universidad lectora y otras lecturas sobre la lectura en la escuela (UJAT/Universidad Autónoma de Aguascalientes/Laberinto Ediciones, 2017).

Leer más ...

Educación y profesiones en la renegociación del TLCAN. III. México

Primera parte

Segunda parte

De la primera ronda de renegociación del
TLCAN (Washington, 16 a 20 de agosto) hay pocos resultados concretos. Se trató, según ha trascendido, de la presentación de los principales objetivos y prioridades que cada representación trae consigo a la mesa, así como del reconocimiento de aquellos temas del tratado en que existe coincidencia y que básicamente no requieren modificaciones de fondo. Se comenta que el evento no fue más que un “round de sombra”, aunque la declaración conjunta al término de esta primera ronda afirma que “los grupos de negociación iniciaron los trabajos para avanzar en la elaboración de textos y acordaron proporcionar textos adicionales, comentarios o propuestas alternativas durante las próximas dos semanas.” (Declaración Trilateral sobre la conclusión de la Primera Ronda de Negociaciones del TLCAN).

En el proceso que apenas se inicia, lo más preocupante son las reiteradas declaraciones del presidente Donald Trump sobre la opción de interrumpir negociaciones y salir del TLCAN, a menos que los objetivos que se han planteado obtengan respuesta positiva de los socios comerciales. Según la apreciación del mandatario estadounidense, la postura de mexicanos y canadienses ha sido “muy difícil”, lo que significa intransigente, y por lo tanto ve posible cancelar la participación de Estados Unidos en el tratado trilateral. Habrá que esperar a las próximas rondas de negociación —la segunda en México del 1 al 5 de septiembre, la tercera en Canadá a finales del mismo mes, y la cuarta en Estados Unidos en el mes de octubre—, para saber si progresa y cómo la renegociación. O bien para enterarnos si la opción de ruptura de la parte estadounidense de veras se hace efectiva. Por lo pronto, para continuar con el tema de esta serie, vamos a revisar cuáles son las prioridades establecidas por México para la renegociación, y dentro de ellas qué lugar ocupan los temas relacionados con los servicios educativos y la migración de personal altamente calificado. Para ello es pertinente la revisión de dos documentos. Primero, el Informe a la Cámara de Senadores del H. Congreso de la Unión sobre el inicio de negociaciones para la modernización del TLCAN”, entregado al órgano legislativo por la Secretaría de Economía el pasado 27 de julio. Segundo, los resultados de la “Consulta Nacional sobre la Modernización del TLCAN”, difundidos por el Senado la primera semana de agosto.

Los objetivos de la Secretaría de Economía

El documento de la Secretaría de Economía establece cuatro prioridades: fortalecer la competitividad de América del Norte, avanzar hacia un comercio regional inclusivo y responsable, aprovechar las oportunidades de la economía del siglo XXI, y promover la certidumbre del comercio y las inversiones en América del Norte. En el primer rubro, como cabe esperar, se enfatiza la importancia, para México, de mantener el acceso preferencial a los mercados, mejorar los procedimientos aduaneros, evitar barreras no arancelarias y sostener un trato no discriminatorio. No obstante, en este primer apartado se incluyen dos puntos que son relevantes a nuestro tema. Primero “ampliar las categorías para la entrada temporal de personas de negocios, mejorar los tiempos, transparencia y procesos para su ingreso y buscar mecanismos innovadores de movilidad laboral.” El punto tiene su importancia porque en el TLCAN vigente la categoría “personas de negocios” comprende las categorías de visitantes de negocios, comerciantes e inversionistas, transferencias de personal dentro de una empresa, y profesionales (véase TLCAN, anexo 1603). Pero no queda claro si la intención de México es que se agreguen categoría a esa lista o si los mecanismos de movilidad de cada categoría deben ser revisados. Si es lo segundo, entonces cabe suponer que México desearía poner en la mesa de negociaciones el tema relativo a la movilidad de los profesionales, asunto en el que hasta hoy los logros han sido sumamente limitados.
El segundo punto es formulado en términos de “establecer mecanismos de cooperación regional que promuevan el diseño e implementación de programas de desarrollo de competencias laborales y nuevos modelos educativos, para facilitar la adaptación de los trabajadores a los nuevos requerimientos del mercado laboral”. Desde luego la intención es loable, aunque cabe advertir que, en sí misma, la armonización de competencias laborales, si no ocurre en el marco de una reformulación de las opciones de tránsito de trabajadores en el espacio trinacional, carece de incentivos concretos.
El resto del documento de la SE busca coincidir con la perspectiva de “modernización” que se incluye en las agendas de Estados Unidos y Canadá y contiene pocas innovaciones. Por ejemplo se establece el propósito de incorporar la perspectiva de género en algunas disposiciones del Tratado, actualizar las disposiciones sobre energía, economía digital y comercio electrónico, promover mayor integración de los mercados de telecomunicaciones, modernizar los mecanismos de solución de controversias, y brindar certidumbre jurídica a los proveedores mexicanos en procedimientos de contratación pública en la región. A la vista de la posición oficial mexicana, la prioridad central consiste en mantener en vigencia todas las regulaciones del Tratado que han beneficiado a la economía del país: no moverle mucho. Es una estrategia, decíamos la semana pasada, más de no perder que de ganar ventajas. Tómese en cuenta, sin embargo, que el titular de Economía, Ildefonso Guajardo Villareal, expresó: “no esperen que exprese públicamente mi estrategia. Las estrategias de negociación no se comparten” (El Universal, 27 de julio de 2017).
La declaración es relevante sobre todo en lo que respecta a las “líneas rojas” de la posición mexicana, es decir de los aspectos en que nuestro gobierno no está dispuesto a ceder terreno. De lo poco que se sabe hay dos, quizás tres, temas particulares. Uno, México no cedería a la demanda, tanto de Estados Unidos como de Canadá, en el sentido de homologar salarios en los sectores de mayor incidencia en el comercio internacional. En todo caso, México aceptaría suscribir la convención OIT en materia de libertad de sindicalización y contratación colectiva, pero no en equilibrar salarios en el sentido que pretenden los socios comerciales. Otra línea roja corresponde a la opción de modificar la política cambiaria del país para evitar cualquier ventaja en la atracción de flujos de inversión derivada de la paridad cambiaria. Sin duda México no va a aceptar que se supervise la operación de la Comisión de Cambios en que participan el Banco de México y la Secretaría de Hacienda. Por último, Tanto Canadá como México buscan evitar que prospere la demanda de Estados Unidos de eliminar el capítulo 19 del TLCAN que establece la operación de comisiones binacionales para la solución de controversias en materia de cuotas antidumping y compensatorias. Hasta ahí están claros los límites de México en la renegociación. En otros puntos la posición ha sido más flexible, pero hasta las próximas rondas se revelará hasta donde alcanza el margen de negociación de nuestros representantes.

La encuesta de partes interesadas

La Consulta Nacional sobre la Modernización del TLCAN, auspiciada por el Senado, tuvo lugar del 26 de junio al 31 de julio. Consiste en cinco preguntas: ¿Cuáles deben ser las prioridades de México en la modernización del Tratado? ¿Qué temas que no están incluidos en el texto original deben ser integrados al mismo? ¿Qué áreas del TLCAN deben ser mejoradas o actualizadas? ¿Qué sectores de la economía deben contar con mayores apoyos de parte del gobierno ante la modernización del TLCAN? y ¿Cómo debe abordarse la movilidad laboral, los salarios y la protección medio ambiente en la negociación? Aunque la encuesta fue abierta al público en general, la mayor parte de las respuestas correspondió a las cámaras de industria y comercio y otras representaciones empresariales, así como a asociaciones y grupos representativos de actividades económicas específicas. En general se resalta la importancia del Tratado en la dinámica económica del país y sobre todo en el intercambio internacional. Asimismo, se insiste sobre la necesidad de modernizar el acuerdo para actualizar su alcance en rubros insuficientemente desarrollados (comercio digital, sector energético, telecomunicaciones) y para corregir prácticas inadecuadas o limitativas del libre comercio. Pero tiene especial importancia que la encuesta identifica con claridad y prioridad los temas laborales y migratorios. A la segunda pregunta, relacionada con los temas faltantes en el acuerdo, la mayoría de las respuestas, según la síntesis del órgano legislativo, respondió: “incorporación de mercados laborales incluyendo la movilidad, los derechos de los trabajadores y el cierre de la brecha salarial entre los tres países”. Se agrega a ello, de acuerdo con el reporte, que “los participantes (en la encuestas) indicaron que deben encontrarse formas para que los tres países desarrollen capital humano de manera trilateral y manifestaron que sería deseable que hubiera acuerdos para facilitar la equivalencia de estudios y de certificados de capacitación.” Como varias de las agrupaciones que brindaron respuesta a la consulta del Senado participan en el “cuarto de al lado” de las negociaciones y posible que estos temas (movilidad laboral y armonización de competencias) tengan cabida en la renegociación. Habrá que ver hasta qué punto. Las actualizaciones al tratado pueden afectar a los profesionaless en áreas como salarios y medio ambiente.

Roberto Rodríguez Gómez

UNAM. Instituto de Investigaciones Sociales

Leer más ...

Redes y más

Universidades BUAP UAEMEX UV