Menu
Debaten sobre la importancia del pensamiento crítico desde la escuela en la UdeG

Debaten sobre la importancia del pe…

El desarrollo de habilida...

La ciencia tiene teorías simples y elegantes: Julieta Fierro en la UAM

La ciencia tiene teorías simples y …

La astronomía utiliza ins...

Refrendan colaboración INEE y Universidad de Colima

Refrendan colaboración INEE y Unive…

El rector de la Universid...

Crean en IPN plataforma de apoyo al Síndrome de Williams

Crean en IPN plataforma de apoyo al…

Estudiantes del Instituto...

Egresa la primera generación del Campus Salinas de la UASLP

Egresa la primera generación del Ca…

La UASLP egresó a su prim...

Dramaturgo colombiano Felipe Botero imparte taller a estudiantes de teatro de UdeG

Dramaturgo colombiano Felipe Botero…

Vomitar lo que sucede en ...

Reflexiones pendientes, 50 años después de los movimientos sociales de 1968: Historiador en la UAM

Reflexiones pendientes, 50 años des…

Aunque existen testimonio...

Desarrollan en la UNAM hidrogel para cicatrices, eficiente y de bajo costo

Desarrollan en la UNAM hidrogel par…

Un equipo multidisciplina...

Titula UdeC a nueva generación de contadores y administradores

Titula UdeC a nueva generación de c…

La Facultad de Contabilid...

ANUIES y Universidad Panamericana presentan el libro ‘’Orden Institucional y Seguridad Nacional’’

ANUIES y Universidad Panamericana p…

No se puede comprender la...

Prev Next

Fabulaciones (127)

Ruido, burocracia y retórica en los programas de lectura

Al anunciarse el 34 Congreso Internacional de IBBY (International Board on Books for Young People), que se realizará en la ciudad de México del 10 al 13 de septiembre del presente año, el presidente del consejo de la asociación civil A Leer/IBBY México, Bruno Newman, puso el acento donde debía y manifestó lo que ninguna institución oficial ha reconocido de manera realista y franca.
En materia de lectura, dijo Newman, “no se ha logrado instrumentar una estrategia exitosa, que tenga los alcances que se necesitan a nivel nacional para que se experimente la lectura de una manera gozosa. Las campañas que califican a la lectura simplemente como divertida la vacían de contenido, y las que sugieren leer una determinada cantidad de tiempo al día la convierten en una tarea”. (MILENIO, Jesús Alejo Santiago, 14 de mayo de 2014, página 36.)

Leer más ...

El tesoro de leer y la Red Internacional de Universidades Lectoras

El 29 de abril de 2014 se celebró, por vez primera, el Día Internacional de la Lectura Universitaria, iniciativa sur-gida en el seno de la Red Internacional de Universidades Lectoras (RIUL) con el propósito de “promover la lectura y la escritura en el ámbito universitario y, por extensión, en todos sus entornos, así como coordinar las políticas de lectura en colaboración con los diferentes agentes sociales, culturales y económicos”.    Cabe señalar que, de acuerdo con la declaración de principios de la RIUL, “la idea de la Red de Universidades Lectoras surgió en noviembre de 2006 después de la celebración en Badajoz del I Simposio Internacional de Universidades Lectoras, coorganizado por las Universidades de Extremadura, Sevilla y Alicante”. Posteriormente, pero casi de inmediato, se fueron adhiriendo decenas de universidades (entre ellas, algunas de México) “con el objetivo básico de potenciar el papel de la lectura y la escritura en la universidad, no sólo como herramientas de trabajo (la llamada ‘alfabetización académica’) sino como vehículo de promoción integral del universitario”.

Leer más ...

La importancia de la familia en la adquisición del gusto por la lectura

La familia es un ámbito de permanente interacción entre sus integrantes, y cuando los padres leen ponen un ejemplo decisivo en sus hijos; más aún cuando les leen desde muy pequeños y les muestran que leer no es una obligación sino una felicidad.
Esto es verdad, sin duda. Lo malo es que nuestra sociedad está atrapada en la escolarización desapasionada; ni siquiera en la educación técnica, sino simplemente en la escolarización que se reduce a cumplir obligaciones y escalar etapas hasta conseguir el título profesional si es que antes no se deserta.
Al estar atrapados en la escolarización, lo normal es que los padres se sientan en la obligación de obligar ellos mismos a sus hijos a hacer los deberes, pero no en la responsabilidad de leer con ellos, es decir de compartir un placer culposo que, por lo demás, no es redituable desde un punto de vista práctico. ¿Leer? ¡Mejor ponte a hacer la tarea!
Hijos de la escolarización sin placer, los padres, en general, son no lectores o muy poco lectores, y, por esa misma precariedad de lectura, no pueden transmitir en sus hijos una pasión (la de la cultura escrita) que ellos no poseen. Creen por supuesto, y así lo dicen y aun lo enfatizan, que sus hijos deben leer, pero no para que disfruten nada, sino para “aprender” y conseguir buenas calificaciones. Un padre de familia generalmente no se preocupa si su hijo no es lector (del mismo modo que él no lo es) en tanto obtenga buenas calificaciones y consiga superar los cursos y avanzar en su “educación”. Es cuando podemos entender plenamente el sentido de la muy famosa frase sarcástica de George Bernard Shaw: “Desde muy niño tuve que interrumpir mi educación para ir a la escuela”.

Leer más ...

El cuento inolvidable que nos hace amar la lectura

En estos días ha comenzado a circular, bajo el sello de Ediciones B, mi antología Cuentos inolvidables para amar la lectura (2014), un libro que no oculta su espíritu pedagógico, pues a lo largo de más de trescientas páginas busca acompañar a los lectores (sobre todo adolescente y jóvenes) para que abreven en ficciones universales que pueden fascinarles y, en consecuencia, ayudarles a amar la lectura. Cuentos de Poe, Chéjov, Tolstoi, Quiroga, Lovecraft, Gógol, Kafka, Pardo Bazán, Hoffmann y otros grandes cuentistas, hasta completar, veinticinco, pueblan las páginas de esta antología de la que comparto un breve fragmento del prólogo.
Horacio Quiroga, gran cuentista y excelente novelista, escribió con algo de humor que “un cuento es una novela depurada de ripios” y que “en un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas”. Sean o no verdades absolutas para el género, lo que no admite duda es que el cuento, es decir la narración breve de carácter literario, es uno de los géneros más importantes de que dispone la humanidad desde hace mucho tiempo. El diccionario lo define como la narración corta, generalmente en prosa, de carácter fantástico, ideada para entretener o para producir una impresión rápida y llamativa.

Leer más ...

La lectura en la escuela: entre la obligación y el deseo

Luego de varias reimpresiones a lo largo de diez años, en estos días ha comenzado a circular una nueva edición (corregida y actualizada) de mi libro ¿Qué leen los que no leen?, cuya publicación inicial llevó a cabo Editorial Paidós en 2003. De esta nueva edición, bajo el mismo sello editorial, es el fragmento que ahora entrego a los lectores de Campus, por considerar que trata un tema sensible al ámbito educativo.
El fracaso de los programas institucionalizados para fomentar la lectura tiene sus causas en el orden que se pretende imponer sobre una materia que es de suyo opositora, discutidora, antagonista de todo orden.

Leer más ...

La enseñanza sin vida de la literatura

La escuela y la universidad deberían servir para hacernos entender que ningún libro que hable de un libro dice más que el libro en cuestión; en cambio hacen todo lo posible para que se crea lo contrario.
—Italo Calvino,
Por qué leer los clásicos.

En su libro ya clásico Verdad y mentiras en la literatura (Océano, México, 2004), Stephen Vizinczey afirmó: “Si los estudiantes no estuvieran obligados a terminar libros que no les dicen nada, la educación literaria no les dejaría tan insensibles a la literatura”.
Pero, precisamente, lo que suele hacer la escuela, por sistema, es obligar a leer, y en especial obligar a leer libros de literatura que son, por definición, libros a los que tendríamos que acercarnos por placer y no por deber.

Los métodos y los mecanismos escolares de la educación de literatura son, por principio, desacertados. Pugnan por hacer del alumno un repetidor de datos sin sentido (tema, trama, personajes, desenlace, etcétera), en lugar de conseguir que el alumno disfrute el libro leído.

Leer más ...

José Emilio Pacheco: educación y lectura

Cuando se compilen las críticas y crónicas culturales que escribió José Emilio Pacheco (1939-2014), no sólo en su “Inventario”, sino también en otras secciones y columnas de recensión y comentario que publicó a lo largo de más de medio siglo, lo que tendremos será un panorama amplio de la historia y la cultura mexicanas, incluido por supuesto el tema de la educación que mucho le preocupó y al cual destinó lúcidas reflexiones.
En su poesía misma hay referencias a la cultura, como en su poema “Poscolonial”, perteneciente a su libro Siglo pasado (desenlace): “Llegamos tarde al banquete/ de las artes y letras occidentales,/ como escribió nuestro clásico./ Recogimos las sobras, nadie lo niega./ Pero, con el ingenio de los que no tienen ni en dónde/ caerse muertos,/ no ha estado nada mal lo que hemos hecho con ellas”.

Leer más ...

Curiosidades y paradojas cómicas del diccionario de la Real Academia Española

Ediciones del Ermitaño puso a circular en estos días mi libro Pelos en la lengua: disparatorio esencial de la Real Academia Española. Editado por Alejandro Zenker, el libro quizá divertirá a algunos y hará rabiar a otros. Pero su propósito —en serio, más allá de comicidades académicas involuntaria— es mostrar la gran cantidad de disparates que puede contener un diccionario supuestamente muy riguroso: el de la RAE. Aprovechando la aparición de Pelos en la lengua, comento en este espacio algunas otras cosas, divertidas y paradójicas, del regio Diccionario de la lengua española. Vale añadir que dedico Pelos en la lengua a la memoria de Raúl Prieto Riodelaloza (alias Nikito Nipongo), escritor, filólogo, lexicógrafo y crítico certero de la RAE, de quien en 2013 se cumplieron diez años de su muerte.
En español o castellano los sustantivos y los adjetivos interrelacionados o vinculados deben concordar, forzosamente, en género (y en número); esto es, no puede hablarse de un hombre robusta ni de una mujer hermoso.

Leer más ...

Lectores a toda prueba

Hace poco el narrador y ensayista colombiano Esteban Carlos Mejía (Medellín, 1953) publicó un breve y estupendo texto (en el semanario Vivir en El Poblado) donde compara la lectura con la gimnasia. En realidad es una plegaria, y dice así:
“No es cierto, como se ufanan algunos agoreros, que cada vez leamos menos. ¿Cómo lee la gente? De cualquier forma. Sentados: en el sillón de toda la vida, en el sofá de la sala, en taburetes secos y estrictos como bancas de iglesia. Echados en una hamaca al suave vaivén de la brisa. Acostados en la cama, entre almohadas y cojines, con los juguetes al alcance de la mano: gafas, pocillo de tinto, copa de vino, cigarrillos, encendedor, lápices, resaltadores. Bocarriba, como arcángeles, o bocabajo en la posición del semimisionero. Recostados: de lado o con las rodillas recogidas a manera de atril. ¿De pie? Quizás en misa, en las historias del hijo del carpintero. O ante un juez. ¿En cuclillas? ¿Con la cabeza gacha? Cada cual escoge la postura que más le gusta. Leer es, casi siempre, un acto solitario, íntimo, algo efímero y medio misterioso.

Leer más ...

El valor de los libros

Una encuesta realiza-da en agosto de 2013, con diversas empresas aéreas en el mundo, concluye que los libros están entre los objetos que con mayor frecuencia olvidan los pasajeros en los aviones. Olvidan es un decir. En realidad no los olvidan, los abandonan, y aun en el caso de que los olvidaran realmente, lo que esto revela es que no les conceden demasiada importancia, puesto que, como es obvio, nadie los reclama en la oficina de objetos perdidos.
Los libros que los pasajeros compran en los aeropuertos poseen más precio que valor. Sirven para matar el tiempo, para leer aquí y allá, sin concierto, unas páginas, mientras se espera el enfadoso y, en general, demorado abordaje; para leer otras pocas, en el asiento del avión, antes del despegue, y para cerrarlos en el momento en que las azafatas pasan con el carrito de las bebidas.
Si en las páginas de esos libros circunstanciales los dueños no han puesto su pasaporte o su pase de abordar del vuelo de conexión, estos propietarios sentirán que no olvidan nada cuando aterriza el avión y todo el mundo se incorpora para salir rápidamente. ¿Olvidar un libro? No se olvida lo que en realidad no se recuerda o nunca se ha tenido presente, o para decirlo con los sabios versos de Sor Juana, “que aqueste no acordarme no es olvido/ sino una negación de la memoria”.

Leer más ...