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Regla de tres 539

Cumex en la UAS.  En la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) se celebró la Segunda Sesión Ordinaria 2013 del Consejo de Rectores del Consorcio de Universidades Mexicanas (CUMex), en las instalaciones de la Torre Académica de Mazatlán, de esa casa de estudios. Ahí se dieron cita representantes de 23 instituciones de educación superior de las 27 que conforman esta asociación, la cual agrupa a aquellas que cuentan con los indicadores de calidad más elevados.

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En los pasillos 538

La UAS al borde de la crisis. Al rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Juan Eulogio Guerra Liera no se le puede acusar de descuido o falta de tesón en el esfuerzo de reestablecer la estabilidad financiera de la institución. El martes pasado, el rector, con la palanca del gobernador del Estado Mario López Valdés, acudió a las oficinas del Secretario de Hacienda Luis Videgaray a exponer la realidad deficitaria de esta casa de estudios, debido a la cual fue declarada por el Consejo Universitario en situación de emergencia, dada las condiciones en que está finalizando el año, al no contar con los recursos para cumplir con las obligaciones salariales y prestaciones de los trabajadores.

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La autonomía en las universidades estatales: tres casos historicos

Introducción

2013 ha sido un año de recordatorios sobre la autonomía universitaria. Dos de ellos sobresalen: el de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), institución fundada en 1923 con dicha característica ya incorporada en la ley estatal que le dio vida; la UNAM, que en ese mismo año, y no por su voluntad, obtuvo la llamada “plena autonomía”, régimen que le hizo perder su carácter nacional y la sumió en la pobreza y en un cierto grado de ingobernabilidad durante los siguientes once años. En esas condiciones se explica que la institución potosina celebrara por todo lo alto sus noventa años de vida autónoma y  la UNAM prácticamente no recordara la efemérides.
Hago esta evocación para resaltar la importancia que en la historia del desarrollo universitario nacional tiene la UASLP, junto con sus otras dos hermanas mayores en materia de implantar y utilizar la figura de la autonomía como característica principal de organización interna y de separación orgánica de la entidad federativa que le dio origen. Esas hermanas son la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo (UMSNH) y la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
La primera se crea en 1917, también a partir de la integración de escuelas ya existentes y mediante un decreto del Congreso de la entidad federativa que le confiere al nuevo organismo características y atribuciones que se identifican con la autonomía. La segunda, en 1918, es la transformación del antiguo Colegio Rosales en una institución que, con otro nombre (Universidad de Occidente), podrá en lo sucesivo gobernarse a sí misma, administrar su patrimonio y desarrollar su propio proyecto académico.
En el momento mismo de la creación de las tres instituciones, y no obstante la coincidencia en tiempos con el llamado Movimiento de Córdoba, Argentina (considerado el iniciador de la lucha por la autonomía y la reforma universitaria en todo el continente), podría afirmarse que dicho acontecimiento no tiene influencia en los tres procesos, como tampoco en la Universidad Nacional que tenía ya más de un lustro de estar funcionando con todo y los avatares que había traído la Revolución, el gobierno dictatorial, la lucha de facciones y, por fin, el Constitucionalismo. En esos términos, aquí se sostiene que los tres procesos de fundación-autonomía se deben a circunstancias propias, coyunturas específicas y, en todo caso, a necesidades locales.
De acuerdo con lo anterior, el propósito de este texto es: a) describir y analizar brevemente cada uno de estos procesos en sus primeros años de implantación; b) mencionar las influencias que provienen del contexto (nacional e internacional); así como c) estimar la importancia que los mismos tuvieron para el desarrollo ulterior de las instituciones públicas de educación superior del país.

Antecedentes

México
Abelardo Villegas afirmaba que: “En México la autonomía se convirtió en una aspiración universitaria desde que Justo Sierra la propuso en 1881 . . .”. Tal aspiración, sin embargo, no quedó en grupos o sectores que la promovieran. Se depositó en la memoria y, ciertamente, en la aspiración propia de aquél aún joven diputado que, 29 años después (y ya en calidad de ministro de instrucción pública) pudo alcanzar. La Universidad Nacional, que junto con grandes obras de infraestructura y edificios públicos, fue el centro de las Fiestas del Centenario, representaba, como Sierra decía, el coronamiento de la obra del régimen.
 Posiblemente, en ambos proyectos de Sierra están presentes ya los distintos y contradictorios elementos que, años más tarde, van a reaparecer en varios de los proyectos autonomistas de las IES mexicanas, muy claramente en la de Michoacán.  De ese modo,  si en 1881 el diputado Sierra es partidario de un alto grado de autonomía, en 1910 el ministro Don Justo recuerda que se trata de una universidad de Estado, no independiente.
En pocas palabras, autonomía sí pero sólo en las esferas educativa y científica, aunque sujeta a ciertas restricciones.  El Estado, en este caso el gobierno federal, no se desprendía de las facultades relacionadas con designación y remoción de autoridades y profesorado, administración de patrimonio y elaboración de estatutos internos.

El Movimiento o Reforma de Córdoba
La Reforma Universitaria de Córdoba no tuvo como mérito formular principios innovadores como los de autonomía, cogobierno y gratuidad de la enseñanza por primera ocasión. Algunos eran ya conocidos e inclusive estaban implantados, tanto en la propia Argentina, Uruguay y México. Sin embargo, el papel que juega dicha universidad dentro del conflicto que vivía la sociedad argentina de esa época provoca que la cuestión de la reforma universitaria salte a un primer plano de interés, nacional y latinoamericano. En ese sentido, la reforma fue más un espacio de lucha política que un medio para la transformación de la universidad. El Movimiento de Córdoba aportó diez principios que en pocos años se transformaron en el cánon  de la reforma universitaria que empezó a circular por toda América Latina.

Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo
La autonomía se debe al empeño particular del gobernador del estado, ingeniero Pascual Ortíz Rubio.  Su estancia previa en Estados Unidos y su credo liberal lo llevan a impulsar no sólo la idea de una universidad autónoma sino que esta se rija por las ideas aún dominantes de la época, las provenientes del positivismo.  Para él, la completa autonomía sólo se obtendría a partir de una institución que tuviese las características de una sociedad anónima. Sin embargo, dado que esto pugnaba con el contexto, su idea evolucionó hacia una organización del orden público que agrupara a establecimientos ya existentes y que gozase de las libertades suficientes para organizarse a sí misma y disponer de su patrimonio a partir del decreto proveniente  de la legislatura estatal correspondiente.
Los puntos que contienen dicho proyecto son muy semejantes, o se basan en las que Justo Sierra expresara en la iniciativa de la Universidad Nacional. De ese modo, Ortíz Rubio afirmaba que, “la enseñanza secundaria y profesional ha estado vinculada a las funciones políticas de los gobiernos. Mal hacen los gobiernos en ocuparse de la educación superior, pues al tratar de resolver problemas que no les incumban, propician la desarmonía . . . (por ello es necesario) desligar a la enseñanza superior del Estado para que no se contamine de los malos políticos”.
En octubre de 1917, la Legislatura local decreta la fundación de la Universidad con un conjunto de normas y dispositivos que se identifican con la autonomía; siendo por tanto, la primera institución pública de educación del país que alcanza dicha característica. Empero, las dificultades para que el primer rector asuma funciones (Agustín Aragón) y los problemas que de ahí devienen durante dos años, llevan a que nuevamente el Congreso, siempre en oposición con el gobernador, aprobara la Ley Orgánica en agosto de 1919. Al igual que en la anterior, y a semejanza del proyecto de don Justo Sierra, el Congreso no cedía en un conjunto de facultades que debían mantenerse en poder de la entidad federativa.
La autonomía lograda por la institución tiene, sin embargo, una vigencia muy accidentada. Una nueva Ley Orgánica de 1933 significó un retroceso en varios de los aspectos autonómicos ya alcanzados, dado que la universidad se anticipaba a los principios de la educación socialista que sería implantada Constitucionalmente al año siguiente.

Universidad Autónoma de Sinaloa
Fundado en el siglo pasado, en la ciudad de Mazatlán, el original Liceo Rosales se transforma, en 1918, en la Universidad de Occidente. Desde 1874,  con el traslado de los poderes a Culiacán, el Colegio se establece también en la nueva capital. La iniciativa fue del gobernador Iturbe, plasmada en un Decreto de la Legislatura Estatal, mismo que le permitía alcanzar un estatus que, desde el punto de vista de régimen autónomo, resultaba superior al de la Universidad Michoacana.
Dicha iniciativa estuvo marcada fuertemente por las necesidades manifestadas por los sectores productivos de la entidad, mismos que demandaban un tipo de carreras que serian el instrumento para impulsar la economía de la entidad. Entre dichas carreras sobresalían las de ingeniero agrimensor, topógrafo, hidrógrafo y químico.
En 1922 se emprende una modificación a la estructura y al régimen de autonomía, aprovechándose el momento para volver a la antigua denominación de Colegio Civil Rosales. Así permanece durante los siguientes 15 años para transformarse, en 1937 en la Universidad Socialista del Noroeste, todo ello en consonancia con las modificaciones de orden Constitucional que se habían dado con apego al Plan Sexenal de 1933 y la Reforma Constitucional al Artículo Tercero, misma que implantó la educación socialista. En 1941, ya en la época de la Unidad Nacional, asume el nombre de Universidad de Sinaloa para, finalmente, en 1965 adoptar el actual de Universidad Autónoma de Sinaloa.

Universidad Autónoma de San Luis Potosí
Esta Universidad se funda en 1923 con base en un proyecto muy avanzado en que la autonomía ocupa un lugar central. El Decreto 106 que le da vida, aprobado por la Legislatura del Estado indica que dicha institución “tendrá personalidad jurídica propia y gozará de plena autonomía en su organización científica, técnica y docente, pudiendo administrar con toda libertad los fondos que le pertenecen”. Para ese momento, enero de 1923, la Universidad Nacional tenía una nueva presencia en el horizonte universitario, de tal naturaleza que uno de los artículos de dicho Decreto afirma, con relación a los programas y reglamentos de cada escuela, que deberán trabajar “procurando seguir los de la Universidad Nacional de México”.  
Se confiere ya representación a los estudiantes. Además, una característica distintiva del gobierno universitario fue la correspondiente a que funcionaría con dos órganos colegiados: un Consejo Universitario pequeño, integrado por ocho miembros, de los cuales uno sería estudiante; así como una asamblea, integrada por dos representantes de cada escuela de la Universidad, un representante profesor y otro estudiante.

Conclusiones
Los tres casos presentados, vistos a partir de su circunstancia específica, podrían ofrecer algunas conclusiones, mismas que a continuación se enuncian:
5.1 Tanto en Michoacán, como en Sinaloa y San Luis Potosí, se trata de procesos que tienen su propia historia, tal y como se dijo en la introducción. Hubo necesidades muy claras que satisfacer, como sería el caso del estado de Sinaloa, pero en todos está la presencia de un personaje que impulsa el proyecto correspondiente: con un enorme entusiasmo y vigor, aún al costo de enfrentar al Congreso, como sucedió con el ingeniero Pascual Ortíz Rubio; pero también, sin el conflicto correspondiente, el gobernador Iturbe en Sinaloa ó Rafael Nieto en San Luis Potosí.
5.2  A diferencia del “glamour” de movimientos autonomistas o de reforma nacidos al calor de un conflicto (el de Córdoba o los de la UNAM, asociados a nuevas leyes orgánicas, en 1929, 1933 y 1944), estos no tuvieron tal origen. Se corresponde con iniciativas que estaban tamizadas por la idea de la construcción o reconstrucción de instituciones después de la primera fase de la Revolución.
5.3 La educación superior era prácticamente inexistente en el país. En los tres casos, y sólo con contadas excepciones de escuelas que funcionaban aisladamente, la respectiva universidad amplió notablemente las oportunidades de estudios que, antes de ello, sólo era posible realizarlos en la Ciudad de México o Guadalajara.
5.4 El establecimiento o transformación  de estas instituciones pasó inadvertido en el resto del país. La fase de multiplicación de instituciones de educación superior sólo se dio a partir de los años cincuenta.
5.5 El proceso seguido en cada una de estas tres instituciones, previo a la primera autonomía de la UNAM (la de 1929), muestra que su fundación o transformación se hizo a partir de un camino propio, muy accidentado, en el caso de Michoacán, o muy terso en el de San Luis Potosí. De cualquier manera, se trata de propuestas avanzadas que prepararon el terreno para que, cuatro décadas después, el nivel superior se convirtiera en el sector más dinámico del sistema educativo nacional.

Carlos Pallán Figueroa

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