Menu
156 empresas buscan talento del IPN

156 empresas buscan talento del IPN

Con 156 empresas que ofre...

Los sismos no se pueden predecir: científico del IPN

Los sismos no se pueden predecir: c…

A un mes del fatídico sis...

UdeG albergará Encuentro Latinoamericano de Innovación Social

UdeG albergará Encuentro Latinoamer…

La Universidad de Guadala...

Necesario construir comunidades resilientes ante desastres: Investigador de la UAM

Necesario construir comunidades res…

A consecuencia de las cat...

Campus Ensenada de la UABC será sede de la Conferencia Internacional sobre Inteligencia Artificial

Campus Ensenada de la UABC será sed…

La UABC, Campus Ensenada,...

Exponen Construcción del nuevo muralismo de Arnold Belkin

Exponen Construcción del nuevo mur…

Con la exposición “Const...

La Facultad de Ingeniería de la UASLP inició el proceso de acreditación 2017

La Facultad de Ingeniería de la UAS…

Autoridades universitaria...

Presenta Norton Maza “Geografías del olvido” en el MUSA de la UdeG

Presenta Norton Maza “Geografías de…

El drama humano de la mig...

Mantiene la UAS exigencia de que se resuelvan los casos de violencia en Sinaloa

Mantiene la UAS exigencia de que se…

El Rector de la Universid...

Ante la SEP, rectores de universidades estatales urgen rescate financiero

Ante la SEP, rectores de universida…

Rectores de siete univers...

Prev Next

Carlos Pallán Figueroa

La reconstrucción y las universidades/ II

Puede leer la primera parte aquí.

En este espacio, la semana pasada se formulaba la pregunta relativa a cuál sería el papel que le correspondería jugar a las instituciones de educación superior en las zonas afectadas por el septiembre negro recién terminado. Huracanes y sismos dejaron una secuela de daños que tardará tiempo (¿uno, dos, tres años…?) en resarcirse. Las IES fueron importantes en la tragedia: supieron afrontarla al lado de las diversas organizaciones gubernamentales,  sociales y civiles, estuvieron a la altura ante la emergencia. Ahora viene la fase de reconstrucción: “larga, costosa y difícil”, como lo asevera Jorge Chávez Presa. En ésta, las funciones básicas de las casas de estudios (enseñar, producir y aplicar conocimientos, divulgar y extender la cultura) serán, o deberían ser, un insumo importante para ese gran esfuerzo de reconstrucción que ya se ha iniciado, aunque aún no esté debidamente definido. Posiblemente una de las primeras tareas de aquellas consistiría en coadyuvar en dicha definición, misma que ya empieza a ser reclamada como urgente.

El rostro de la tragedia: una vivencia

Como 32 años atrás he recorrido una parte de la Roma y la Condesa, colonias de Ciudad de México y que, al igual que en aquel momento, han sido las más afectadas por el nuevo sismo del 19 de septiembre. En el silencio del sábado pasado, con poca gente deambulando y escasos automóviles, el Parque México parecía desperezarse en esa mañana húmeda: algunos perros con sus dueños, escasos corredores, muy pocos paseantes, aunque ya fuese medio día. Un recorrido en una parte su contorno permitió apreciar rápidamente las huellas de las 13.24 horas del día 19. Ningún edificio derruido, pero sí con daños visibles, cuarteaduras de fachada, vidrios rotos, espacios acordonados, posiblemente ya deshabitados.

Presupuesto 2018: La tragedia y sus reacciones

El martes 19, a una hora de que la catástrofe se cerniese sobre Ciudad de México, Puebla, Oaxaca y Morelos, concluía el texto que, con prisa, enviaría a la redacción de Campus. Ahí, en el último párrafo se afirmaba: “El Presupuesto tiene ahora, y tendrá en el futuro, enormes peligros”. Lejos estaba de imaginar que una tragedia parecida a la de 32 años atrás se estaba incubando. En esos momentos, todavía se tenía fresca la declaración un tanto ufana del jefe de gobierno de CdMx, momentos después del acontecimiento del día 7, en que afirmaba: “El sismo de 8.2 grados puso a prueba tanto la capacidad de reacción de los ciudadanos como la resistencia de las construcciones de la Ciudad de México”. Tan sólo 11 días después, en esa hora fatídica de las 13.14, resultaba que capacidad y resistencia fueron sólo un ensayo y que la prueba definitiva siempre será la última, esa que aún está en curso y que sólo las acciones que actualmente se desarrollan en muchos ámbitos dirán si se sale airoso de ella.

Presupuesto 2018: Peligros y realidades

El sexto año de gobierno ha sido, con frecuencia, un año funesto. En cuatro ocasiones eso significó devaluación del peso, incremento en las tasas de interés, baja abrupta de la inversión pública, abandono de programas prioritarios, incremento de la deuda pública y un largo etcétera. Para decirlo en una palabra, crisis; expresada en el bajo crecimiento económico del país y en la marcha anómala de algunas políticas públicas. En los ocho sexenios transcurridos desde entonces (1976), sólo se salvan de ese calificativo los tres últimos (1994-2012).
El fin del gobierno del presidente Peña podría igualar el marcador, cuatro a cuatro, pero el resultado final (a casi doce meses que concluya la gestión) es una incógnita. El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para el próximo año, con sus características de tradicional, conservador, equilibrado, dirigido a “dar certidumbre a los mercados”, resulta ser una apuesta para que aquél calificativo no se actualice y el sexenio pueda concluir sin turbulencias, como ha acontecido en aquellos tres. ¿Se logrará?

Redes y más

Universidades BUAP UAEMEX UV