Menu
Comunicación social de la UAM, entre las mejores opciones educativas en este campo en México

Comunicación social de la UAM, entr…

Creada en 1974, apenas un...

Empresarios exitosos brindan consejos a jóvenes de la UdeC

Empresarios exitosos brindan consej…

Durante la Semana Cultura...

Participa UABC en Congreso Internacional de Gastroenterología

Participa UABC en Congreso Internac…

Con destacada participaci...

Exposición de la UAM recrea la vida de la generación de 1960

Exposición de la UAM recrea la vida…

Desde un departamento mue...

La UNAM reconocerá a la editora universitaria de la UdeG Sayri Karp por su trayectoria

La UNAM reconocerá a la editora uni…

La maestra Sayri Karp Mit...

Participa universitaria de la UdeC en Coloquio sobre Artes Escénicas, en Veracruz

Participa universitaria de la UdeC …

Adriana León Arana, direc...

IPN enviará brigadas emergentes a Sinaloa

IPN enviará brigadas emergentes a S…

El Instituto Politécnico ...

Egresado de la Ibero trabaja para que la información sea accesible para todos

Egresado de la Ibero trabaja para q…

Una de las misiones que t...

Psicólogo, obligado a abrirse al conocimiento de otras disciplinas: catedrático de la UASLP

Psicólogo, obligado a abrirse al co…

La Facultad de Psicología...

Conmemora UG 48 años la Escuela de Nivel Medio Superior de Salvatierra

Conmemora UG 48 años la Escuela de …

La escuela del Nivel Medi...

Prev Next

Juan Domingo Argüelles

Porras, porros, porrismo y violencia porril

El Diccionario de mexicanismos (Siglo XXI, 2010), de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), tan laxo, tan guango, tan lleno de vocablos muy distantes de ser mexicanismos, no incluye en sus páginas el adjetivo y sustantivo “porro”, éste sí mexicanismo sin duda, cuyo exacto significado registra incluso la Wikipedia y, con algo de inexactitud, el Clave: Diccionario de uso del español actual. En éste leemos: “porro. coloquial. En zonas del español meridional, persona a la que se paga para provocar un desorden público”. Y hasta pone un ejemplo: Los porros golpearon a varios estudiantes en el mitin, pero en el noticiero no lo dijeron. La definición es correcta, pero el origen y el uso más extendido de esta voz no se dan “en zonas del español meridional” (¿en Andalucía, en Sudamérica?), sino en México.

El 68: impunidad, poesía y memoria

Hace unos meses, en una entrevista (El Universal, Teresa Moreno y Pedro Villa y Caña, 03-04-2018), uno de los más destacados líderes del movimiento estudiantil de 1968, integrante del Consejo Nacional de Huelga, víctima de represión y encarcelamiento luego de la masacre del 2 de octubre, Gilberto Guevara Niebla, dijo lo siguiente acerca de los 50 años de este episodio histórico que se cumplen en estos días:
“Nunca ningún funcionario mexicano pidió perdón por el crimen que cometieron. Nunca, ni uno solo de los verdugos de Tlatelolco ha sido procesado, sentenciado o castigado. Fue un crimen brutal, descomunal el que se realizó con total impunidad. Por el contrario, los verdugos fueron premiados, ocuparon posiciones de privilegio dentro del Estado”.

¿Nueva pedagogía o deseducación?

En El País Semanal (25/08/2018), Cristina Galindo, redactora de Economía del diario español El País, entrevista, con agudeza, a la hispanista y pedagoga sueca Inger Enkvist (1947), autora, entre otros libros, de La buena y la mala educación (2011) y Educación: Guía para perplejos (2014), quien no teme contradecir a los “expertos” que hoy afirman que la escuela tradicional ya no sirve y que, por lo mismo, hay que cambiar no únicamente los postulados de la pedagogía, sino también, y, sobre todo, las formas de enseñar y de aprender, la autoridad del maestro y hasta la disposición de los pupitres en el aula para hacer de la escuela un lugar más parecido a un sitio de holganza que a un ámbito escolar.

La sociedad de los lectores muertos

Si el activismo denominado “promoción y fomento de la lectura” continúa con su escalada de banalidades y frivolidades, con la superficialidad y la ñoñez como herramientas iniciáticas y con la futilidad que ya es habitual entre escritores y promotores, que no nos extrañe que muy pronto aparezcan, como novedades editoriales, los éxitos de librería ¡Quiúbole con la lectura! y ¡Qué pecs con los libros!, y no precisamente amparados con la firma del superventas Yordi Rosado, sino con el renombre deslumbrante, apantallador, de autores que hoy se consideran, ellos mismos al menos, infinitamente superiores a Rosado, aunque en realidad, a juzgar por lo que escriben, no den muestras de ello.