Menu
Alertan sobre adicción a los dispositivos móviles en la UdeG

Alertan sobre adicción a los dispos…

Toda persona que tenga un...

La imagen estenopeica, otra forma de contar historias en la UAM

La imagen estenopeica, otra forma d…

Ruinas, construcciones, á...

Regeneran huesos de columna con cáscara de crustáceo y un mineral en la UdeG

Regeneran huesos de columna con cás…

La cáscara del crustáceo ...

Obtiene IPN reconocimiento en congreso internacional de enfermedades crónico degenerativas

Obtiene IPN reconocimiento en congr…

Por la calidad y aportaci...

El grupo estudiantil Entre Letras de la UASLP busca la unificación de los lectores potosinos

El grupo estudiantil Entre Letras d…

El primer contacto que se...

En México, el 40 por ciento de la población sufre de insomnio: titular de Clínica del sueño de Guadalajara

En México, el 40 por ciento de la p…

El insomnio, la apnea del...

Entrega la UAS apoyos a estudiantes de Verano Nacional e Internacional de la Investigación Científica

Entrega la UAS apoyos a estudiantes…

Un monto de 5 millones 62...

Reconocen apoyo de la UJAT a la campaña de donación de sangre

Reconocen apoyo de la UJAT a la cam…

Tres divisiones académica...

Viviendas colaborativas, concepto habitacional poco viable en méxico: experto de la UNAM

Viviendas colaborativas, concepto h…

En países de Latinoaméric...

Realizan prácticas profesionales en Colombia y Ciudad de México mediante programa de la UABC

Realizan prácticas profesionales en…

Denise Esther Molina Arce...

Prev Next

Luis Medina Peña

Lecciones e iniciaciones: mi reconocimiento a Rafael Segovia

Mi primer encuentro con Rafael Segovia fue allá por el mes de noviembre de 1965 cuando fui citado, luego de haber enviado los documentos de rigor, a entrevistas para decidir quién ingresaba a la tercera promoción de la licenciatura en Relaciones Internacionales de El Colegio de México  en febrero de año siguiente. En aquel entonces me entrevistaron cuatro profesores, uno de ellos externo a la institución. Lo hacían individualmente, no en comité, y pasaba uno de cubículo en cubículo. Segovia me tocó en cuarto lugar; el tercero, abogado y miembro del Servicio Exterior Mexicano, había puesto el grito en el cielo porque dejaba yo la carrera de Derecho en el cuarto año para optar por otra nueva. Cuando entré a su oficina, Segovia estaba leyendo   mi expediente y sin levantar la vista me señaló la silla e invitó con ese gesto a sentarme. Pasó un rato mientras leía cuidadosamente quizá mi exposición de motivos, y me empecé  a inquietar pues pensé que iba a venir por el mismo lado que el anterior entrevistador. De repente, levantó la vista y esbozando una sonrisa me dijo: “No le voy a preguntar por qué deja Leyes. Creo que la razón es obvia.” Y continuó con varias preguntas de naturaleza académica sobre las Ciencias Sociales. Para terminar me dijo: “Pero, dígame, de ser admitido ¿qué piensa hacer después, cuando se gradúe? Fui sincero “La diplomacia o la academia. Aún no lo sé, es lo que vengo a averiguar”. Me vio varios segundos que me parecieron una eternidad, y luego cerrando el expediente  dijo “Bien, para eso se crearon  el Centro de Estudios Internacionales y esta licenciatura, para averiguar lo que no se sabe. Ya puede retirarse.”

Una opinión académica: Carta abierta al general Salvador Cienfuegos

Estimado señor General Secretario:
Tiene usted toda la razón en sus recientes declaraciones que tanta polvadera  levantaron. Entiendo perfectamente la tesis implícita, el subtexto como dicen los letrados, de su pronunciamiento:   se ha obligado al Ejército a una guerra civil implícita, no declarada, pues eso de poner a nuestros soldados y marinos a dispararle a los civiles, por muy delincuentes que sean, no es algo conveniente.  Y que a los militares lo que les corresponde es cuidar de la soberanía nacional.
Tiene usted toda la razón al postular que soldados y marinos deben regresar a los cuarteles, pues la tarea de combatir al crimen, sea éste organizado o desorganizado, es una tarea de las policías.  Y también es cierto, como se deriva de lo declarado,  lo poco que han hecho las autoridades en los diversos niveles de gobierno para reorganizarlas, hacerlas honestas e imbuirles el sentido de servicio a la comunidad a la que se suponen sirven. Al contrario, autoridades locales y sus policías han caído en las redes del crimen organizado en muchas partes del país.

El federalismo mexicano y la opinión desinformada

Manipulando el control remoto me topé con ello. Estudio de grabación televisiva muy bien puesto. Mesa triangular, vértice hacia la cámara  para dejar en claro que la dirección y opinión definitiva del programa es la del titular  que ocupa la cabecera, si es que un triángulo tiene cabecera,  y que los invitados permanentes (¿también les pagará la emisora?),  que  se sitúan a ambos lados del mandamás de la palabra,  acuden para apoyar los subtextos de lo que ahí se discute con un  empeño, una dedicación y una ilustración dignos de las mejores causas, faltaba más.
—“Los gobernadores se aprovechan de su situación, amparados por el federalismo, para lucrar y delinquir” afirmó el  experto-comentarista-invitado-permanente  en este programa que ha sido  creado por la emisora con  lógica telenovelera, para  dictarle a los miembros de la familia mexicana qué pensar y entender sobre los temas de candente actualidad y de paso aparentar cumplir con una misión cultural-política, que viste mucho.
—¡Híjoles!, son verdaderos caciques, como tlatoanis ¿verdad?” terció con su peculiar manejo del idioma el  conductor-experto instantáneo-creador de opinión pública y, por supuesto, organizador del contenido  de la mesa, que  en esta ocasión está  dedicado a discutir los ires y venires de gobernadores que han saqueado la hacienda pública de sus terruños para comprarse mansiones en el extranjero  o ajuarear ranchos con presas de agua propias y caballos de alto registro.